Algo más que nombramientos

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La Organización Mundial del Comercio (OMC) ha hecho historia al nombrar por primera vez a una mujer –y -africana– como directora: Ngozi Okonjo-Iweala. La economista nigeriana, que ha ocupado varias carteras tanto en su país como fuera de él, tiene la doble nacionalidad estadounidense y asume el cargo en un momento muy difícil para la economía mundial, con el impacto que sigue provocando la pandemia del coronavirus.

Okonjo-Iweala ha tenido la suerte de llegar a la presidencia de la OMC tras el cambio en la Administración estadounidense –Trump había bloqueado este nombramiento–, lo que supone una mejora del ambiente entre las naciones a la hora de navegar por las normas y tratados comerciales. Pero ha aterrizado en el organismo en un momento de mayor nacionalismo y de políticas orientadas hacia el interior en muchas economías del mundo rico, por lo que ya ha destacado que evitar las restricciones a la exportación de vacunas y suministros médicos será una prioridad absoluta.

Poco después de que Okonjo-Iweala asumiera el cargo, el Banco Mundial (BM) anunció el nombramiento de su vicepresidente desde hace tiempo, Makhtar Diop, como nuevo director de la Corporación Financiera Internacional (CFI), lo que le convierte en el primer africano en dirigir el organismo que promueve el desarrollo del sector privado. El economista senegalés, que ha sido ministro de Finanzas y Economía, se hará cargo de la CFI este mes de marzo.

Estos nombramientos han sido muy celebrados y hay muchas esperanzas de que ayuden al continente a tener voz en los -principales escenarios comerciales. Sin embargo, conseguir un verdadero impacto en las economías de África requerirá algo más que la dirección de estos organismos y la regulación del comercio internacional. Durante mucho tiempo, las principales instituciones financieras del mundo han estado dirigidas por América y Europa, desde el BM hasta el Fondo Monetario Internacional (FMI). Ahora se abre un nuevo capítulo, aunque las reformas favorables al comercio continental africano tardarán en llegar.

Las llegadas de Okonjo-Iweala y de Diop se producen en un momento en el que los países africanos han abierto sus puertas con la Zona de Libre Comercio Continental Africana (AfCFTA) y avanzan en el movimiento libre de bienes y servicios (ver MN 662, pp. 18-23). La AfCFTA es importante para que los países africanos se integren en un sistema comercial común, ya que se enfrentan a una economía global en la que no siempre están en igualdad de condiciones. El aumento del comercio entre países africanos reforzará la potencia continental y reducirá los costes a largo plazo, siempre que los Gobiernos se comprometan a ampliar las infraestructuras necesarias.

Los dos nombramientos serán claves para impulsar el cambio hacia una mayor importancia del comercio y un menor peso de la ayuda en África. Esperamos que, más allá del simbolismo, nazca una nueva era y se mantenga el compromiso con la justicia económica y los sistemas equitativos que beneficien a los países y comunidades marginados del mundo.

Fotografía: Ngozi Okonjo-Iweala prepara en su domicilio en Potomac, cerca de Washington, su primer discurso como directora de la Organización Mundial del Comercio. Eric Baradat/Getty



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