Ana Bibang recomienda «Las españolas afrodescendientes hablan…», de Odome Angone

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Consultora legal experta en propiedad intelectual y en materia de extranjería, estuvo ligada a la cultura hiphop y formó parte del sello Zona Bruta. Bajo la firma La opinión de Ana escribe en redes sobre temas legales y políticos.

Portada del libro recomendado

Ana Bibang conoció a la autora, Odome Angone, cuando esta la contactó con el objetivo de entrevistarla para un libro sobre españolas afrodescendientes. «Me parece un término muy acertado –dice Bibang– porque creo que hay que luchar contra la extranjerización de los nacidos en España, solo porque tengan una ascendencia afro. Esa extranjerización acaba limitando derechos». El libro compendia una decena de perfiles de mujeres, entre las que se incluye la propia entrevistada. «A veces nos extranjerizanespañolesy otras veces los africanos nos europeízan al decirnos que tampoco somos del otro lado. Andamos entre dos aguas, y eso me interesa mucho del trabajo de Angone. Yo no he tenido necesidad de búsqueda identitaria porque siempre he tenido claro que soy una mezcla, y la mayoría de las veces esa mezcla convive en paz», cuenta Bibang, que recuerda que la autora le preguntó por sus raíces «profundas» en Madrid y en Asturias, la tierra de su madre y, en Guinea Ecuatorial, «país que no conozco demasiado, aunque sí a la comunidad ecuatoguineana en España».

«Angone hace una introducción para explicar qué es ser española y afrodescendiente, porque a algunas personas les suena a chino. Es importante que el lector vea perfiles distintos: desde activistas como Desirée Bela, políticas como Rita Bosaho, hasta médicas, amas de casa…». 

En francés, Angone ha publicado una novela, Roi-dieu coupé (Rey-dios destronado), y recientemente un ensayo sobre mujeres negras francófonas, pero lo que Ana Bibang destaca es su labor como investigadora: «Se nota toda la información que maneja cuando hace una entrevista».

Después de un silencio antinatural, comienzan a proliferar en España libros sobre la afrodescendencia. «Es un cúmulo de cosas –reflexiona Ana–, hace 20 años éramos 50, pero ahora la cifra se ha multiplicado por la ley natural de la vida… El fenómeno migratorio ha sido importantísimo. Se han instalado, han echado raíces y llega una nueva generación. La visibilidad pelea por su sola existencia, y es complicado decirle a un afro quién es porque ya lo sabe, conoce sus derechos y sus obligaciones. Además, había un activismo que ha crecido con figuras de periodistas y escritores como Lucía Mbomío, cargos públicos como Bosaho o el actual diputado socialista Luc André Diouf. Hasta en formaciones como Vox hay un afrodescendiente, por surrealista que sea. Se han producido proyectos de visibilización, escenarios como las residencias artísticas promovidas por la comunidad Afroconciencia… Esa presencia en ciertos lugares se ha convertido en políticamente correcta, y creo que eso ha hecho un favor a mi comunidad. Aunque suene bruto, creo que es políticamente correcto que la racialidad tenga su espacio. Como que queda bien». 

Sin embargo, la necesidad de un libro como este es evidente cuando, leyendo las otras entrevistas, Bibang se sorprende. «Me llama la atención que los problemas que en un momento pudieron afrontar mis padres, una pareja mixta, se repitan en las generaciones más jóvenes. En el relato de mujeres con hijos mestizos se ve que se enfrentan a una realidad, e incluso a veces a su familia política. Me recordó a cosas que mi madre me contaba hace muchos años y que daba por superadas. (…) Yo vengo del mundo del Derecho, que es conservador casi por definición, pero pensaba que en la ciencia sería distinto. En el libro hay anécdotas como las de una cirujana que cuenta que cuando se habla de una enfermedad tropical, el equipo la mira a ella, como si tuviese que dominar el tema por ser afro: “Mira, perdona, es que yo soy catalana…”».

Foto de portada: Gonzalo Gómez

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