Beatriz Mbula: «Tenemos un imaginario muy blanco»

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Beatriz Mbula, actriz y guionista

«Nací en Valencia hace 32 años. Llegué a Madrid con 20 decidida a ser actriz y estudié arte dramático en la RESAD. Ahora trabajo como actriz y guionista. Soy la creadora de la serie online Asunto Casting. Estoy escribiendo otras dos series de ficción y codirigiendo la obra de teatro Hijas de Bernarda» .





¿Por qué ser actriz?

No lo sé. Quizá porque desde pequeña siempre me ha gustado mucho hacer reír, pasármelo bien y utilizar mi expresividad para provocar a otras personas. Creo que van por ahí los tiros. Soy la pequeña de cinco hermanos y siempre he sido la más payaseta, la más dramática. Empecé en Valencia a estudiar Relaciones Laborales, pero visitando a una amiga en Madrid durante un fin de semana tuve una especie de revelación y vi muy claro que quería ser actriz. En cuestión de meses lo cambié todo y me instalé en Madrid para estudiar arte dramático en la RESAD. 

¿Cómo fue tu experiencia en la escuela como alumna negra?

Con mis compañeros y compañeras era todo muy normal, pero cuando los cursos avanzaron me di cuenta de que uno de los profesor, cuando me daba una pauta, hacía mención todo el rato a mi color de piel y no a la técnica. Por ejemplo, estábamos haciendo mimo y el profesor me decía: «He visto a una abuela africana». Siempre incidía en mi color, en mi musculatura, en mi condición física como mujer negra. Eso me hizo pensar y, al final, derivó en que en mi Trabajo Final de Estudios, que titulé Negrificada, indagara en la caracterización de las personas negras en los ensayos y la literatura del Siglo de Oro, que contribuyó a la justificación de la esclavitud. En aquel momento se crearon una serie de estereotipos sobre los negros –bárbaros, salvajes, incompetentes, brutos– que a día de hoy no hemos superado. Para mí fue bastante esclarecedor. No solo aprendí teatro, sino que aprendí sobre mí y sobre mis ancestros.

Beatriz Mbula el día de la entrevista. Fotografía: Javier Sánchez Salcedo
Sobre esto, preparando un papel para una obra, tuviste una experiencia que te marcó negativamente. 

Sí. Se trataba de una adaptación de una obra griega clásica en la que aparecía un personaje africano que estaba definido como una persona inculta y sin pasado. Cuando eres actriz, lo habitual es que te inviten a construir el personaje, a dibujarle una vida. En este caso, el dramaturgo estereotipaba a este personaje sin dotarle de ningún conocimiento, de ningún atractivo, todo muy llano y muy simple. Y me enfadó mucho, porque no tenía nada que ver con la realidad. Cuando se lo dije, no nos encontramos. Creo que si quieres hacer una propuesta con personajes africanos y no te nutres de personas africanas que te inviten a conocer este mundo, te quedas en lo mismo de siempre. Y, por desgracia, lo mismo de siempre es algo que no favorece a la gente negra. 

El problema de los estereotipos… 

Es algo que se repite. Papeles de prostitutas, inmigrantes sin papeles, personas torpes e incultas, violadores, limpiadoras, cantantes de soul y jazz… Pero cada vez hay más conciencia, la denuncia es más habitual y hay más actrices y actores que deciden no acceder a ciertos papeles. En las creadoras, guionistas, productoras…, en el germen de la creación hay una gran responsabilidad para que esto cambie y que las historias reflejen todos los matices que pueden aportar los intérpretes, sin importar su color de piel. También hay cada vez más propuestas de proyectos en los que se da un diálogo con gente negra, y lo que eso hace es dotar a estos proyectos de realismo y de verdad. 

No es fácil encontrar en la ficción española a un personaje interpretado por una persona negra que se salga de estos clichés. 

Todos tenemos un imaginario muy blanco. Estamos totalmente expuestos a un mundo blanco y es normal que un autor de ficción, que quiere hacerlo lo mejor posible, en lo último que piense sea en la integración. El creador busca que su producción sea potente, no piensa en que la diversidad va a enriquecer su proyecto. Va a lo fácil, a lo que está acostumbrado y está seguro de que vende, a los actores y actrices de moda. Pero yo prefiero que el cambio se produzca despacio y para quedarse, y no que incluir a personajes no blancos sea una moda pasajera. 

Tu serie Asunto Casting, que podemos ver en Youtube, ¿cómo nace y de qué trata?

Es la historia de una chica afrodescendiente que narra, en un tono muy relajado, su odisea para llegar a ser actriz. La empecé a escribir después de ver series de moda en Netflix, como Girls. Quería hacer algo asíy me veía capaz, pero fui desviándome hacia una historia que tuviera más que ver con lo que me estaba pasando a mí en la vida. Sentí que tenía que contar algo propio y me volqué totalmente en este proyecto. Contacté con mi amigo Martín Contreras, que es un gran profesional, fui buscando actores, actrices, localizaciones… y la hicimos, con un equipo que me apoyó muchísimo. Coincidió con que en ese momento estaba haciendo la obra de teatro Para nenas negras. Era la primera vez que me juntaba con un elenco completo de actrices negras, y compartir aquel tiempo en el camerino con ellas para mí fue muy enriquecedor. Volqué todo aquello que me estaba pasando en la serie. Fue un viaje muy bonito, una ópera prima muy especial. Mi idea era habérsela vendido a Netflix o a HBO, pero me dijeron que no tenía mucho nicho y la lancé por mi cuenta. Y gustó un montón. Hay un público amplio, no solo negro, que tiene muchas ganas de ver caras, historias, cuerpos y pulsaciones nuevos… Por eso creo que Asunto Casting ha tenido tan buena acogida.

Y aparte de gustar al público, ¿crees que ha tenido algún impacto en la industria?

Yo creo que sí. Han visto que con ellos o sin ellos va a haber historias que funcionen protagonizadas por personajes no blancos. A mí me enorgullece un montón ver que proyectos como Asunto Casting pueden abrir puertas a otra gente, que pueden animar a chicas negras a que digan «pongo la cámara aquí, grabo y cuento mi historia». Ahora es mucho más fácil que esto suceda, y la industria es más consciente de que quizá hay algo que se les está escapando. 



Beatriz Mbula el día de la entrevista. Fotografía: Javier Sánchez Salcedo


¿En qué proyectos estás embarcada ahora?

Estamos con Hijas de Bernarda, un proyecto teatral junto con Claudia Coelho y Astrid Jones, y sumamos al proyecto a Anahí Beholi y a Artemisa Semedo. Somos cinco actrices afrodescendientes que nos hemos lanzado a hacer una investigación teatral sobre La casa de Bernarda Alba. Es un proyecto que dirigimos entre las cinco. Estamos muy contentas porque contamos lo que queremos contar. En cuanto a lo audiovisual, estoy trabajando en dos cosas importantes de las que todavía no puedo hablar. Ahora que estoy escribiendo para varios proyectos, y obviamente en ellos hablo de gente racializada, a veces me pregunto si puede resultar repetitivo para el público. Pero luego me digo que no, que no basta con uno. Tienen que ser muchos y tienen que venir para quedarse. Tenemos que acostumbrarnos a ver a personas no blancas. Hasta que no integremos a todos estos personajes que están invisibilizados y no veamos a través de ellos diferentes historias, siempre vamos a señalar al diferente. 

También es importante para el espectador no blanco encontrar referentes, ¿no?

Es muy importante tener un referente en el que te puedas sentir reflejada y al cual aspires. En mi caso, si mis únicos referentes han sido pelos lisos, me va a costar mucho soltarme el pelo y decir «ya estoy peinada», porque siento que hay algo que está mal. Y no, mi pelo es así, pero no he tenido un referente que luciera un pelo afro. Siempre mirábamos a las Américas, que es donde teníamos referentes afro. Pero ahora ya puedo decir que aspiro a ser como Lucía -Mbomío, una mujer que a través de sus novelas y de sus artículos te abre a muchos mundos. O como Astrid Jones, una persona muy constante con su trabajo que vive del arte.

¿Y fuera de España?

Issa Rae, actriz, guionista y productora estadounidense, que empezó haciendo en Youtube la serie Awkward Black Girl, es una referente porque he visto cómo ha evolucionado de grabarse con el móvil y hacer un pequeño formato para Internet a producir series muy potentes. También Michaela Coel, que acaba de hacer la serie I may destroy you. Son mis estelas a seguir. Como Ava DuVernay (Así nos ven), creadora y directora que está pegando muy fuerte, o Viola Davis, una actriz que destaca en diferentes facetas fascinantes… Cada vez son más y se ha demostrado que todo tiene cabida y que todas cabemos. 

 






CON ELLA

«El bolígrafo lo traje de un viaje a Nueva York que hice para visitar a un amigo. Volví llena de fuerza y con muchas ganas de crear. El anillo es como un amuleto. Me gustan mucho las piedras esotéricas e intento que siempre me acompañe alguna. Siento que me da energía, que me protege». 

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