Dioptrías para una crisis triple

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Las ganancias de los pescadores son más evidentes cuando el río viene revuelto. La segunda parte del refrán se ajusta con precisión a Sudáfrica, no sé si tanto la primera, esa que alude a ganancias y a pescadores. Me quedo con tres escenarios –que podían ser más–.

Primero. El Gobierno de Ramaphosa intenta contener una pandemia que allí está sacudiendo a la población con más fuerza que en el resto de territorios continentales. Además, el gentilicio sudafricano ya apellida a una de las mutaciones del virus más letales y peligrosas de cuantas han aparecido en los últimos meses. 

Segundo. Jacob Zuma, el hombre que perdió la Presidencia por sus desmanes, anunció hace semanas que no comparecerá ante el comité que le investiga por corrupción, y eso a pesar de que durante sus nueve años en el poder se pudieron haber malversado más de 27 millones de euros.

Tercero. El enésimo caso de violencia contra negocios e intereses de migrantes subsaharianos en el país ha tenido como escenario la provincia de KwaZulu-Natal. Los delincuentes se justifican argumentando que quitan el empleo y restan oportunidades a la población local. 

Es, en verdad, un río revuelto en el que cuesta encontrar dónde están los pescadores afortunados. Si es que alguna vez los ha habido. Puede, también, que el refranero no siempre acierte.



Foto: Getty

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