Diplomacia contra el racismo

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Pretoria inicia una ofensiva internacional para lavar su imagen, manchada por la violencia xenófoba.

La violencia xenófoba que estalló a finales de agosto en barrios periféricos de Johannesburgo –y que se extendió más tarde a otros puntos de Sudáfrica– ha provocado ya, al menos, 12 muertos, además de múltiples heridos, incendios de vehículos y el saqueo de comercios, en su mayoría propiedad de personas extranjeras. Este tipo de violencia se repite de manera recurrente desde el final del apartheid en 1994, siendo la revuelta más grave la de 2008, en la que murieron 62 personas. Las autoridades sudafricanas han condenado siempre con firmeza los actos violentos pero, al mismo tiempo, han sido acusadas de cierta pasividad y falta de previsión.

Las causas que explican esta violencia xenófoba habría que buscarlas en los fuertes desequilibrios sociales, la pobreza y el ­desempleo que sufre el país. En junio de este año, el 29 % de la población estaba en paro, una cifra que alcanza el 56,4 % entre los jóvenes. La marginación a la que se ven abocados muchos sudafricanos les lleva, alentados en ocasiones por la ambigüedad de los políticos, a señalar como chivo expiatorio a la población inmigrante, a la que acusan de apropiarse de los puestos de trabajo que les pertenecen y de monopolizar ciertos sectores, como el transporte o el comercio.

La violencia xenófoba también está teniendo efectos fuera de las fronteras de ­Sudáfrica. La difusión en redes sociales de imágenes de altercados –algunas falsas– ha contribuido a inflamar los ánimos y a dar mayor alcance a unos hechos muy graves. Países africanos que apoyaron incondicionalmente la lucha contra el apartheid, no comprenden que sus conciudadanos reciban este trato vejatorio en la nación del arcoíris.

En Zambia o RDC ha habido manifestaciones de protesta frente a la embajada sudafricana pero, sin duda, ha sido Nigeria la que peor ha encajado la violencia contra sus ciudadanos en el país austral. El Gobierno de Abuya ha sido el único que ha manifestado formalmente su indignación, mientras que grupos de jóvenes han atacado agencias de la multinacional de comunicaciones MTN y otras empresas sudafricanas como Shoprite o MultiChoise que operan en Nigeria.


Para evitar que la imagen exterior del país continúe deteriorándose, el presidente Ramaphosa ha encomendado que una misión diplomática, encabezada por el exministro ­Jeff Radebe, visite Nigeria, Níger, Ghana, ­Senegal, Tanzania, RDC y Zambia para asegurarles que «Sudáfrica está comprometida con los ideales de unidad y solidaridad panafricana», según se ha indicado desde la Presidencia. Ramaphosa, considerado responsable por su inacción, fue abucheado en Harare (Zimbabue) durante el funeral de Robert Mugabe. El presidente sudafricano tuvo que pedir disculpas por los ataques xenófobos en su país para poder continuar su ­discurso.

Fotografía: Getty

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