El Vaticano marfileño

This picture taken on November 1, 2014 shows the Basilica of Our Lady of Peace of Yamoussoukro. The Ivory Coast's presidency confirmed reports that the ousted Burkinese president Blaise Compaore, who left Ouagadougou on Friday according to French diplomats, was in the country. AFP PHOTO/ SIA KAMBOU (Photo credit should read SIA KAMBOU/AFP/Getty Images)

05/05/2017

Basílica de Nuestra Señora de la Paz, en Yamusukro 

 

El padre de la patria en Costa de Marfil, Félix Houphouët-Boigny, impulsó en los años 80 del siglo pasado la construcción del templo más grande de la cristiandad, al que peregrinan miles de personas todos los años. 

 

Por María Rodríguez /Yamusukro (Costa de Marfil)

Fotografías: Getty Images

 

Nació como todos los edificios emblemáticos, colocando la primera piedra en una ceremonia inaugural. Ocurrió el 2 de febrero de 1986 y fue depositada por el entonces presidente del país, Félix ­Houphouët-Boigny, y ya bendecida por el Papa Juan Pablo II en agosto de 1985. Los arquitectos y los 1.500 obreros africanos se pondrían manos a la obra cinco meses después y, desde entonces, solo serían necesarios tres años para terminarla. La basílica de Nôtre-Dame de la Paix, que se abriría al público el uno de enero de 1991, se levanta en una pequeña ciudad de Costa de Marfil llamada Yamusukro y su parecido a la de San Pedro, así como su enorme tamaño y su hermosura, no dejan desde entonces indiferente a ningún turista o peregrino que la visite.

A los guías turísticos que reciben cada año a los miles de peregrinos que pasan por la basílica de ­Yamusukro les encanta repetir cifras: una superficie de 130 hectáreas, una excavación de 800.000 metros cúbicos, unos cimientos constituidos de 156 perforaciones de 1,10 metros de diámetro y 30 metros de profundidad media, 169 escaleras… A alguien que no conozca sobre construcciones y arquitectura le están hablando en chino. Sin embargo, tan solo el hecho de encontrarse en ese lugar mientras se les escucha recitar de memoria todos esos y otros números, algunos aparentemente tan solo anecdóticos, es la prueba más fehaciente de que lo que los guías tratan de mostrar al visitante es que están en una construcción inmensa e importante, donde hasta el mínimo detalle se ha tenido en cuenta.

Antes de entrar en la basílica lo que llama la atención son sus enormes jardines. Son simétricos, de estilo francés y están inspirados en los de Versalles, con dos diferencias: los de la basílica son más pequeños y no tienen fuentes. Al mismo tiempo, también atrae la mirada su cúpula, que se levanta a una altura de 158 metros, superando a la de San Pedro del Vaticano en 21 metros, y haciendo de esta basílica la más alta del mundo. Pero no solo eso, Nôtre-Dame de la Paix de Yamusukro es, además, la construcción religiosa católica más grande del mundo y posee la superficie más grande de vidrieras del planeta.

 

 

 

Lugar emblemático

Esta basílica debe su existencia a Félix Houphouët-Boigny. Padre de la independencia de Costa de Marfil y su presidente desde 1960 hasta su muerte en diciembre de 1993, quiso expresar con esta obra religiosa y arquitectónica “su fe y dar gracias a Dios en nombre de Costa de Marfil, considerada durante mucho tiempo un refugio de paz”, señala la página web oficial de la basílica. Y es que, a pesar de que este país de África occidental ha vivido desde 2002 a 2011 una larga crisis política, el tiempo en que Houphouët-Boigny fue presidente se recuerda no solo próspero económicamente, sino pacífico gracias a su habilidad para el diálogo, así como su hospitalidad hacia todas las personas de los países vecinos que migraban a Costa de Marfil en busca de una oportunidad de mejorar su vida.

Houphouët-Boigny decidió edificar la basílica en Yamusukro debido a que era su lugar de nacimiento –y también lo fue de su muerte–, así como parte de su proyecto de trasladar la capital al centro del país, en lugar de mantenerla en el sur, donde se encontraba hasta entonces. La capital administrativa de Costa de Marfil pasó de Abiyán a Yamusukro en 1983, dos años antes de colocar la primera piedra del templo. No obstante, actualmente es la quinta ciudad más poblada del país y Abiyán se mantiene como la principal ciudad y capital económica.

Este presidente confiará su proyecto a Pierre Fakhoury, arquitecto líbano-marfileño, diplomado en la Escuela de Arquitectura Saint-Luc de Tournai, en Bélgica. A raíz de esta edificación –conoció a Fakhoury a través de un amigo–, el ­arquitecto también fue el encargado de la construcción del Palacio Presidencial y de la Asamblea Nacional, para traspasar definitivamente la capital del país a Yamusukro.

Nôtre-Dame de la Paix fue realizada por 24 empresas nacionales e internacionales entre 1986 y 1989. Los materiales utilizados fueron locales pero también internacionales, muchos de ellos provenientes de la antigua colonia, Francia, con quien Houphouët-Boigny mantuvo siempre una estrecha relación. Pero también se traerían de otros rincones del mundo, como de Italia y España, de donde procedían los 700.000 metros cuadrados de suelo de mármol.

La forma en que se construyó la basílica tiene detalles verdade­ramente curiosos. Entre ellos se encuentra el ingenioso sistema de drenaje del agua de lluvia, por el cual esta se recoge y se encamina por conductos colocados en el interior de los pilares y permite abrir y cerrar las puertas de la basílica, que pesan dos toneladas. Por otro lado, están los 7.000 asientos fijos de madera, acolchados con una tela roja y aterciopelada que tienen, además, unas almohadillas creadas no solo para decorar, sino también con la práctica utilidad de reducir el eco en el interior del templo. A pesar de tener esa cantidad de asientos, la basílica puede llegar a acoger a 18.000 fieles, instalando 11.000 sillas móviles más.

La basílica está llena de simbología. Desde las cuatro columnas que rodean la capilla central y representan los cuatro evangelistas, o las 12 columnas exteriores y las 12 vidrieras en la primera planta, que representan los 12 apóstoles –están escritos los nombres de cada uno–, pasando por la representación del Espíritu Santo en el centro de la cúpula. La paz que se respira en esta basílica, los infinitos detalles de sus vidrieras, o la belleza que inspira en su conjunto invitan a quedarse allí durante horas y a volver en reiteradas ocasiones. Vidrieras que representan el nacimiento de Cristo, la Virgen María, la entrada de Jesús en Jerusalén o la Ascensión, entre otros.

 

200,000 pilgrims are expected at the basilica of Yamoussoukro on May 21 and 22 to attend the national pilgrimage of the mercy. / AFP / Sia KAMBOU (Photo credit should read SIA KAMBOU/AFP/Getty Images)

 

Curiosidades de la basílica

Compuesta por cuatro capillas, la principal se ve de frente, al entrar, y otras dos más pequeñas se encuentran justo detrás. La cuarta, ubicada en el subsuelo, está dedicada al Santísimo Sacramento. En la actualidad son cuatro los sacerdotes que conforman el equipo pastoral de la basílica, dos polacos y dos marfileños.

La basílica también tiene anécdotas como la de la estatua de la Virgen que puede encontrarse en el lateral izquierdo de la capilla central. Un detalle: si te acercas parece triste y es que, según cuenta el guía, “el mensaje no es que no quiera acogerte, sino que sabe que vas a hablar con ella sobre tus problemas y está triste, al igual que tú. Sin embargo, cuando te alejas unos tres metros, la imagen sonríe porque te marchas satisfecho”. Esta estatua fue esculpida a principios de los 90 por un prisionero de la ciudad de Bouaké. Según cuentan, se trataba de un musulmán que estando en la cárcel tuvo una revelación y se convirtió al cristianismo.

Otra anécdota viene de la mano de la vidriera más polémica de la basílica. En ella se encuentran, bajo un cocotero, varias personas postradas en el suelo a los pies de Jesucristo. Son muchos los que dicen que una de esas personas se parece a Houphouët-Boigny y que este habría osado incluirse entre los 12 apóstoles en esa vidriera. Sin embargo, según narra el guía, no se trata de los apóstoles, sino de una escena en agradecimiento a todas las personas que formaron parte de la construcción, entre las que se incluye al presidente y, a su lado, el arquitecto Pierre Fakhoury, así como a los vidrieros y al resto de trabajadores. Asimismo, el hecho de que estén bajo un cocotero hace referencia al terreno que ocupa hoy la basílica, que fue en su momento un terreno donde proliferaba este árbol. Por otro lado, en las pequeñas hojas dibujadas que bordean la escena se pueden encontrar también los nombres de todo el equipo que formó parte del proyecto.

Desde el principio, la construcción de la basílica no estuvo exenta de polémica. Son muchos los que se cuestionan la inversión que supuso la construcción –diversos portales en Internet elevan el coste hasta los 300 millones de dólares, mientras que otros lo dejan en solo 120 millones–, un asunto que el expresidente zanjó diciendo que había estado financiada con su fortuna personal.

Muchos marfileños, algunos de ellos pertenecientes a la diáspora que vienen de visita a su país, sin embargo, observan la basílica con el orgullo de tener en su tierra un templo al que peregrinan cristianos de África occidental, pero también de otros países del continente. Se sea detractor o admirador de esta obra arquitectónica dedicada al culto, es muy difícil negar que estamos ante un lugar hermoso y lleno de armonía donde el mensaje es uno: paz y amor.