Elecciones en Uganda: los ciudadanos tienen miedo

Por Pablo Moraga, desde Kampala

 

Ayer se celebraron las elecciones presidenciales en Uganda. Yoweri Museveni, después de 30 años en el poder, nunca había tenido unos rivales tan fuertes, pero todas las encuestas indican que volverá a ganar Los resultados se publicarán a lo largo del sábado. Según datos provisionales, por el momento Museveni gana con más del 60 por ciento de los votos, aunque todavía falta por escrutar la mayoría de las comisarías. Hace tan sólo tres días murió una persona y hubo decenas de heridos durante unas protestas de apoyo a uno de los candidatos presidenciales de la oposición; la policía respondió disparando gases lacrimógenos, balas de goma y cañones de agua. Los ugandeses esperan fuertes disturbios durante los próximos días.

Jackson tiene 23 años y vive en la casa de su madre y sus siete hermanos en Kosovo, un barrio pequeño y pobre en las afueras de Kampala, la capital de Uganda. Se ha levantado temprano, a las seis de la mañana, como todos los días. Ahora prepara tortas de harina de trigo ―chapatis―; más tarde intentará venderlas en un costado de la carretera.

―¿Quién crees que ganará las próximas elecciones?

―Museveni ―responde Jackson.

―¿Te gusta Museveni?

―No.

―¿Entonces por qué dices que Museveni va a ganar?

―Porque es así: va a ganar…

Es cerca del mediodía, y en la carretera polvorienta, sin asfaltar, apenas pasan unos pocos vehículos. El sol está caliente y hace días que no llueve; las motocicletas y los coches levantan nubes de arena color naranja.

―¿Vas a votar?

―No, no puedo. Me voy a quedar aquí, trabajando. Es que no tengo dinero para viajar a mi pueblo…

Otros ugandeses han decidido quedarse en casa durante todo el día. Tienen miedo por los posibles disturbios. Momo ―22 años― no irá a votar, y tampoco abrirá la peluquería donde trabaja: «puede ser demasiado peligroso», dice. Varias personas ―como Linda, 27 años, una profesora de infantil― admitieron que han estado almacenando alimentos en sus casas durante las últimas semanas, y los barrios más caros de Kampala están prácticamente vacíos: muchos han huido a otros países. Altos cargos del Ejército y varios miembros del Gobierno, así como el propio Yoweri Museveni, el presidente del país, han advertido a los ciudadanos que las fuerzas de seguridad actuarán con rotundidad si se ejecutan manifestaciones para protestar contra los resultados electorales. El lunes, al menos una persona murió y hubo decenas de heridos durante una protesta de apoyo al candidato presidencial Kizza Besigye, que permanecía retenido por la policía dentro de su vehículo; la policía respondió disparando con gases lacrimógenos, pelotas de goma y cañones de agua.

 

 

Propaganda del National Resistance Movement, el partido liderado por Yoweri Museveni / Foto: Pablo Moraga

Propaganda del National Resistance Movement, el partido liderado por Yoweri Museveni / Foto: Pablo Moraga

 

 

«La campaña electoral de Museveni ha estado enfocada para provocar el terror en el corazón de las personas. Hace unos días, Museveni dijo que votar a la oposición es como suicidarse. Insiste en que, si votas a la oposición, va a pasar algo malo. Que sólo él puede garantizar nuestra seguridad. Así que muchos ugandeses tienen miedo de las elecciones», dice la periodista local Grace Natabaalo. «Además, se ha extendido la opinión de que votar es una pérdida de tiempo. Piensan que Museveni va a ganar hagan lo que hagan. Los ugandeses ya no creen en el proceso electoral».

La Comisión Electoral de Uganda esperaba cerrar las urnas a las cuatro de la tarde. Sin embargo, el material electoral llegó con varias horas de retraso en numerosos puntos y algunas comisarías permanecieron abiertas hasta las siete. Estos retrasos provocaron aglomeraciones y varias protestas. La policía ha lanzando gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes y ha anulado los votos en esos lugares.

El Gobierno ha desplegado más de 150.000 agentes de seguridad por todo el país y ha bloqueado sin previo aviso las redes de internet para móviles. Yoweri Museveni dijo a los medios de comunicación que decidieron bloquear las redes de cobertura para internet por motivos de seguridad. «Hay algunas personas que utilizan mal estos medios y dicen mentiras. Si quieren derechos, tendrán que utilizarlos correctamente», dijo. Según Amnistía Internacional, el bloqueo es «una violación evidente de los derechos fundamentales de los ugandeses para expresarse con libertad y buscar y recibir información». El Consejo para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas también ha condenado el bloqueo.

El ejecutivo también ha reunido a más de 11 millones de ciudadanos ―Crime Preventers― entrenados por la policía para informar a las autoridades de posibles delitos. De acuerdo con varias organizaciones para la defensa de los derechos humanos, «hay pruebas suficientes para afirmar que es un grupo dirigido, sobre todo, para intimidar a los votantes y reducir el apoyo a los partidos de la oposición». El Gobierno ha rechazado estas acusaciones y, a su vez, ha denunciado la creación de otros grupos por parte de la oposición, como el grupo Power 10, de Kizza Besigye.

Ayer al anochecer, la policía volvió a detener a Kizza Besigye. Besigye y su equipo pretendían acceder a una casa en Naguru, en Kampala; tenían sospechas de que la policía y el ejército estaban manipulando las papeletas en su interior. Más tarde fue puesto en libertad sin cargos. La policía no ha iniciado ninguna investigación para comprobar si los rumores de la manipulación de las papeletas son ciertos.

Las urnas deberían haber estado abiertas desde las siete de la mañana. Sin embargo, de acuerdo con Citizens Election Observers Network – Uganda (CEON-U), el 41 por ciento de los centros de todo el país abrieron después de las ocho. En Kampala y en los alrededores, el material electoral llegó a las comisarías con varias horas de retraso. En una comisaría de Ggaba, en Kampala, cientos de personas esperaron durante siete horas la apertura de las urnas. Solamente llegaron las papeletas para elegir a los miembros del parlamento; los votantes comenzaron a manifestarse y a lanzar las urnas y la policía disparó gases lacrimógenos. El director del Commonwealth Observer Group, Olusegun Obasanjo, dijo a AFP que «los retrasos de tres, cuatro, cinco y hasta seis horas, son absolutamente inexcusables y no inspiran confianza en el proceso electoral».

Yoweri Museveni y su ejército de resistencia accedieron al poder mediante un golpe de estado en 1986 y prometieron poner fin a los desórdenes y las matanzas que habían perpetrado los dirigentes anteriores. Los ugandeses y la comunidad internacional los recibieron con optimismo; Museveni dijo que lucharía para conseguir «restablecer un régimen democrático, una constitución y la reconstrucción económica del país, así como servicios básicos y oportunidades para todos los ciudadanos».

Los partidos políticos de la oposición no pudieron presentar sus candidaturas en las elecciones nacionales hasta el año 2006 y, 30 años después, Museveni continúa siendo el presidente de Uganda. Las organizaciones para la defensa de los derechos humanos y los partidos de la oposición denunciaron numerosas irregularidades durante las elecciones de 2006 y 2011.

A pesar de la popularidad de algunos de sus oponentes ―con Kizza Besigye a la cabeza―, todas las encuestas señalan que Museveni volverá a ganar las elecciones. Besigye y otros candidatos para la presidencia han anunciado que organizarán protestas si se descubren nuevas irregularidades durante el proceso electoral.

 

 

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