El fracaso de los CIE

“Pedimos centros de acogida, no de internamiento”. El Servicio Jesuita a Migrantes presenta su informe CIE 2016 “25,66: Media diaria de repatriaciones forzadas”.

 

Por Javier Sánchez Salcedo

 

Como cada año, y ya van siete, el Servicio Jesuita a Migrantes (SJM) presenta su Informe CIE en el que recoge y presenta, extensamente y con rigor, un análisis de lo que sucede en los Centros de Internamiento para Extranjeros (CIE), esos establecimientos públicos que no pocos describen como “cárceles para personas que no han cometido ningún delito”.

 

Las 62 páginas del último informe, elaborado por Santiago Yerga y Josep Buades y presentado este miércoles en Madrid, están repletas de datos, estadísticas, testimonios y reflexiones extraídas de la información aportada por las Administraciones públicas y de las 1.741 visitas que durante 2016 ha hecho el equipo de voluntarios del SJM a 658 personas internadas en cuatro de los siete CIE que hay en el Estado español: Madrid, Barcelona, Valencia y Algeciras-Tarifa.

En 2016 han sido 7.597 las personas internadas en los CIE, pero solo el 30 por ciento de ellas han sido finalmente expulsadas del país, un dato que indica que el sistema es ineficaz e inhumano: el 70 por ciento de los internados han sufrido una privación de libertad gratuita. La duración media del internamiento está entre los 21 y los 34 días, según cada CIE. El tope marcado por la ley es de 60 días.

Otro dato. Tres de cada cuatro personas internadas en estos centros llegaron a las costas españolas en pateras, lo que significa que los CIE están sirviendo como centros de acogida que en realidad son de detención. Como se dijo en la presentación del Informe, que tuvo lugar el pasado 8 de junio, estas personas “huyen de un infierno para acabar encerrados en otro infierno”.

 

Miguel González Martín, coordinador del Servicio Jesuita a Migrantes (centro) junto a los autores del informe Santiago Yerga (izquierda) y Josep Buades (derecha) / Fotografía: Javier Sánchez Salcedo

 

Entre los testimonios que recoge el Informe CIE está el de Emmanuel. “Llegó en patera y fue directamente internado en un CIE. Pensaba que iba a un centro de inmigrantes, pero se encontró en algo que era como una cárcel. Nadie podía ir al baño por la noche ni tenía derecho a hablar a partir de esa hora. Lo único que le quedaba era rezar a Dios. Después de un tiempo lo trasladaron a otro CIE y cuando quedaba poco tiempo para cumplir los sesenta días, fue trasladado a un tercero. Finalmente fue puesto en libertad y acogido por una ONG”.

Durante la presentación se mencionaron los numerosos incidentes que han ocurrido durante el último año en varios de los CIE, como el sucedido en octubre de 2016 en el CIE de Aluche (Madrid), que su juez de control, Ramiro García de Dios, describió como “protestas desesperadas de personas desesperadas”. Mientras, los medios de comunicación de todo el país hablaban en otros términos utilizando en sus titulares motines y fugas. Al respecto Josep Buades señaló que “No podemos referirnos a lo que oficialmente no es una prisión con términos penitenciarios”.

En 2016 fueron identificados 51 menores internados, una cifra que triplica la del año pasado. Además,  el 42 por ciento de las personas visitadas por el SJM, la mayoría en el CIE de Madrid, llevaba residiendo en España más de 10 años antes de ser detenidas y encerradas durante días en condiciones muy duras. Dos datos que muestran las irregularidades y deficiencias que presentan estos centros.

 

Informe CIE 2016 jesuitas
Informe CIE 2016 del Servicio Jesuita a Migrantes / Fotografía: Javier Sánchez Salcedo

 

Los autores del documento han puesto el foco en esta ocasión en el elevado gasto público en materia de seguridad y control en los CIE (incluido el coste de fletar vuelos de expulsión de migrantes), que supera notablemente a la inversión en la atención social a los internos. En este sentido, el coordinador del SJM, Miguel González Martín, en la introducción del Informe CIE 2016 se pregunta “¿Por qué no destinar esos recursos a la acogida y hospitalidad, en vez de al encierro?”.

El SJM aporta este análisis -dirigido a la población general, aunque con especial énfasis en el colectivo de jueces, fiscales y abogados-, para reclamar con legitimidad una mejora en las condiciones de internamiento y la búsqueda de alternativas a la reclusión y a la expulsión. Aseguran que esas alternativas existen, por lo que piden el cierre de los CIE, que no cumplen la función para la que fueron creados.

Al acabar su intervención, Santiago Yerga remarcaba lo obvio: “Detrás de los datos siempre hay personas y con ellas seguiremos haciendo camino”.