IRREVERSIBLES. Paola Hurtado: “Estos chavales también tienen sueños”

Por: Javier Sánchez Salcedo - 14/07/2016

Paola Hurtado (1984) pasó de sus estudios de Informática en Ecuador a cuidar niños y limpiar casas en Madrid. Después de mucho esfuerzo, hoy está a un paso de finalizar la carrera de Psicología. Entiende la educación como una necesidad, no como un privilegio, lo que le animó a fundar Educación contra la Discriminación.

 

 

Entrevista, vídeo y fotografías por Javier Sánchez Salcedo

 

¿Por qué emigrasteis?

Éramos bastante pobres. Fue hace 12 años, en la época en la que vinieron la mayoría de mis paisanos. Primero vino una tía y luego mi madre. Al año empezó a traer a su familia: primero a mí, luego a mis hermanas, después a su esposo. Cuando estás aquí no quieres estar solo, quieres vivir rodeado de tu familia y huir de la pobreza en la que te encontrabas.

¿Cómo viviste el cambio?

Había terminado el bachillerato de Informática e iba a acceder a la universidad. Pero todo se torció. En un principio quería seguir estudiando, pero al llegar a España mi realidad era totalmente diferente. Me encontré con que era inmigrante y sin papeles. Sin tener ni idea de cómo se hacía, empecé a trabajar en casas limpiando y cuidando nenes, que era lo que se solía hacer. Cuando eres pobre y emigras, no tienes dinero para pagarte el vuelo. Tenía que ayudar a mi madre a pagar las deudas, la casa, enviar dinero a mis hermanas. Así pasé cinco años. Después conocí a mi pareja y tras dos años de desorientación, búsqueda de información y trámites burocráticos logré entrar en la universidad.

Paola Hurtado, fundadora de Educación contra la Discriminación

Paola Hurtado, el día de la entrevista / Fotografía: Javier Sánchez Salcedo

¿Qué es Educación contra la Discriminación?

Es una asociación sin ánimo de lucro que ayuda a garantizar que las personas de origen inmigrante, las mujeres concretamente, puedan acceder a estudios superiores. A menudo por falta de información o por no creer en sus capacidades, no llegan hasta donde pueden llegar. Actualmente el abandono escolar de los jóvenes de origen inmigrante mayores de 16 años ronda el 40 por ciento. Un censo de alumnos extranjeros en aulas universitarias, que incluye a Erasmus, revela un porcentaje del 2’8, muy bajo. Una directora de instituto me decía: “Los chicos están abandonando y no sé por qué. La mayoría quiere terminar la ESO para trabajar y punto. ¿Por qué está pasando esto?”.

Y, ¿por qué está pasando?

No hay referentes. Un niño que ha emigrado se enfrenta a un choque cultural muy grande y el proceso de adaptación requiere orientadores capacitados que de alguna manera hayan pasado por el mismo proceso, por las mismas dificultades. La orientación tiene más sentido cuando te la hace un igual, una persona con la que puedas identificarte, así que la idea es que haya más orientadores de origen inmigrante para que los jóvenes vean que sí se puede. También hay obstáculos familiares. A menudo sucede que cuando la familia ve que el chico no progresa, le pone a trabajar. Esto sucede a menudo. O casos como el de una mujer árabe con una familia muy ortodoxa que no le permite continuar sus estudios por ideología u otras razones. Intentamos salvar estas barreras para que vayan empoderándose.

¿Cómo actuáis?

Ofrecemos talleres en los que les motivamos, les mostramos que pueden conseguir sus objetivos y les damos información fiable sobre los trámites o el acceso a las becas. Les damos las herramientas necesarias para que puedan acceder, si quieren, a la universidad o a formación profesional. Hay que hablarles de forma que lo comprendan más fácilmente. Los talleres rompen bastantes barreras y logran abrir las mentes a las posibilidades reales que tienen. Además les hacemos un seguimiento para saber cómo van evolucionando.

¿Por qué dirigido principalmente a mujeres?

La mujer inmigrante es mayoría aquí y es más vulnerable. Está relegada a empleos de baja cualificación y sufre discriminación de género.

Paola Hurtado, fundadora de Educación contra la Discriminación

Paola Hurtado, el día de la entrevista / Fotografía: Javier Sánchez Salcedo

¿Qué tal están funcionando los talleres?

Con que una persona se plantee seguir estudiando, el taller ha funcionado. En el último que dimos había una chica muy escéptica que quería información sobre un grado medio de Estética. Siempre ahondamos un poco sobre lo que les gusta y les motiva, porque aunque quieren incorporarse rápido al mercado laboral, estos chavales también tienen sueños. La chica en realidad quería ser logopeda porque su sobrina había nacido con una minusvalía y quería ayudarla, pero no se veía capaz. Después de recibir nuestra información nos dijo que lo intentaría. Ahora ya cree que puede estudiar y llegar a ser logopeda. Es importante que crean en las capacidades que tienen, que son infinitas. Una persona que ha sido capaz de cruzar el charco o el desierto, que ha sido capaz de cambiar totalmente su vida, su cultura, su idioma y venir hasta aquí para tener una vida mejor, es capaz de estudiar una carrera.

Paola, ¿por qué te dedicas a esto?

Porque tengo una hija. Y me gusta pensar que cuando ella crezca sus circunstancias van a ser favorables y va a poder hacer todo lo que ella quiera hacer. Mi adaptación cuando llegué aquí con 18 años fue dura. En mi país lo de ser negra y estar expuesta a delitos de odio no existe, que te puedan pegar, como me pasó a mí en una ocasión antes de decirme “Negra, vete a tu país”. Esa fue otra de las razones para fundar Educación contra la Discriminación, para paliar esas manifestaciones racistas. Tenemos un proyecto a largo plazo de asesoramiento psicológico para víctimas de agresiones racistas y discriminatorias.

¿Tenéis más proyectos futuros?

Queremos crear un seminario de afrodescendencia y derechos humanos con Movimiento contra la Intolerancia. Buscamos darle una mirada transversal a la afrodescendencia y la diáspora, y tocar temas que son tabúes como la vulnerabilidad de los LGTB, el islam entre los afrodescendientes, la violencia de género o el machismo. Lo haremos de cara a septiembre