Juno & Darrell: flechazo musical

Las trayectorias de dos músicos han coincidido para crear una obra experimental que fusiona música africana, soul, hip-hop y música electrónica. Esta es su historia.

 

Texto, vídeo y fotos Javier Sánchez Salcedo

 

 

 

 

Juno Kotto King nació hace 33 años en Guinea Ecuatorial y siendo pequeña se trasladó al barrio de Aluche, en Madrid, donde creció. “Soy virgo, un signo de tierra. Siempre me he considerado muy cercana a la tierra, a las raíces, y Juno es para los griegos la diosa de la Tierra y la fertilidad. Soy muy maternal y tengo un espíritu protector con la gente y con los niños en particular”. Por eso se llama Juno y por eso se ha dedicado durante años a la educación. “Me gustaba utilizar la música para enseñar inglés”. Si no fuera a la música, cree que se dedicaría a la pintura o a la fotografía. En casa se escuchaba sobre todo música africana en ritmos como el makossa de Gabón o Guinea Ecuatorial, también rythm and blues y soul. Después ella se fue decantando por el rock de Queen o de The Cranberries y el folk de Joni Mitchel o Bob Dylan. Desde los 15 ya estaba cantando. “Me marcó mucho Aretha Franklin. Cayó en mis manos un disco de grandes éxitos y descubrí que además de una extraordinaria vocalista era una gran compositora”. Fue el espejo en el que se empezó a ver no solo como cantante, sino también como contadora de historias. Hace cuatro años conoció a otro músico a través de un amigo común. Era Darrell.

Darrell y Juno el día de la entrevista / Fotografía: Javier Sánchez Salcedo

“La primera vez que escuché un tema de Fela Kuti me explotó la cabeza. ¡Pero esto qué es! ¡Es música de otro mundo!”. Darrell Brown nació en Santander. Empezó tocando la batería en diferentes bandas, siempre con la inquietud de estudiar sonido para hacer sus propias grabaciones y producir a otros músicos. Se trasladó a Madrid donde estudió piano, bajo, arreglos y composición. Montó una banda de afrobeat  -Afrosoul Toasting All Stars- y acabó de tener claro que su pasión era transmitir todo lo que le ocurría por dentro a través de la música. A base de investigar y profundizar se enganchó no solo a la música de Nigeria, también de Ghana, Benín, Etiopía y Egipto. Si no fuera músico, Darrell sería pintor o diseñador gráfico, lo que le permita expresar sus sentimientos de forma artística. O artesano. O pastor de cabras, como su abuelo. O fabricante de instrumentos tradicionales africanos.

El encuentro

Después de desarrollar diversos proyectos musicales Darrell buscaba a una vocalista para hacer algo nuevo. Juno, con una voz prodigiosa, tenía inquietudes similares. Contactaron y comenzaron a intercambiar temas, ideas, voces y letras. Juno sonríe llena de emoción al contarlo: “Fue un flechazo musical”. Nació el proyecto Juno & Darrell, con el que acaban de sacar su primer LP: Universo (Greenville Records). “Quien nos escuche va a encontrar mucha música afroamericana, soul, hip-hop, jazz, mucha base rítmica africana, ritmos rotos, cosas arriesgadas, muchos sintetizadores –Darrell es un experto- voces y texturas. Es una especie de burbujita de atmósferas diferente”, trata de explicar. La solución es escuchar los 14 cortes para saber de qué está hablando, pero hasta entonces Darrell sigue dando pinceladas. “Tenemos una formación muy clásica. Somos coleccionistas de soul clásico, de música de los 60 y de los 70. Entre Sly and the Family Stone, Miriam Makeba, Nina Simone, Fela, Manu Dibango, Wu Tang Clan, el hip-hop y las nuevas tendencias de la electrónica… de ese collage viene Juno & Darrell”.

Son solo dos y en el disco se oyen muchas cosas. ¿Y los directos? Juno canta y toca la guitarra eléctrica. Graba voces y las suelta en forma de loops. Darrell toca el sintetizador y el bajo, hace coros y desde un secuenciador lanza baterías pregrabadas, percusiones, secciones de viento y otros sonidos. Componen juntos, aunque él lleva más peso en la parte musical y ella más en las melodías vocales y en las letras. Tratan, con un punto siempre crítico, de lo que ven en el día a día. “Hablamos de la cuestión negra, de la migración, de la mujer y de la cuestión del hombre”, enumera Juno. ¿De la cuestión del hombre? Entra Darrell. “Just be a man es una canción que habla de los complejos que tenemos los hombres por el hecho de ser hombres. Desde que somos pequeños tenemos la sensación de querer demostrar nuestra virilidad, que somos fuertes, duros, que tenemos la capacidad de defender a nuestras mujeres. Tenemos miedo a llorar, a ser sensibles y a mostrar debilidades. La canción critica esto, que no todos somos iguales, que muchas veces lloramos porque somos sensibles y nos afectan las cosas”.

Darrell y Juno el día de la entrevista / Fotografía: Javier Sánchez Salcedo

El regreso

El disco, que suena a pasado y a futuro, huele a África. En la grabación han participado amigos músicos, entre ellos Aboubakar Syla, de Guinea Conakry, que toca el ngoni, el djembe y el dum dum, y Youssouf Sanogo, de Malí que también ha aportado percusión. Juno se siente muy conectada. Hace unos años regresó a Guinea Ecuatorial con su madre, la experiencia más maravillosa que ha vivido y que recomienda a todos los afrodescendientes que hayan pasado tiempo lejos de África. “Me alimentó el alma el simple hecho de verme reflejada en los niños. Sentí cosas que no había sentido en España. Iba por la calle y pensaba: yo soy esa niña, esa mujer es mi abuela, esa mujer es mi  hermana, ese hombre es mi padre. El sentimiento fue bestial”. En Llego de lejos, la única canción del disco cantada en castellano, quiere dejar claro que se puede tener una identidad múltiple, que puedes ser de aquí y de otro lugar a la vez. Se considera española y también guineana. Escúchame mi hermano, porque yo soy fang aunque venga de lejos.

Universalidad

En unos locales de ensayo situados en un polígono industrial de Móstoles, después de una sesión de fotos para la que se ha aprovechado la luz de una máquina expendedora que vende desde una bolsa de patatas fritas a unas baquetas para tocar la batería, Juno & Darrell, se preparan para el concierto que darán en la sala El Intruso en el marco del Festival Madrid es Negro. Están felices con la acogida de Universo. “Lo hemos mimado y estamos muy contentos. A ver si nos da trabajo y podemos girar mucho”. Van a tocar I´m everywhere. “Nos hemos mudado a un pueblo de Jaén”, cuenta Juno. “Queremos tener nuestra huerta, trabajar la tierra y estar siempre en contacto con la naturaleza. I´m everywhere habla de eso, de que yo no soy yo solamente. Soy yo con todas las influencias de la gente, con lo que he vivido, con lo que he comido. Estamos en todas partes, estamos presentes en todo”. Completa Darrell. “Es la canción que resume la espiritualidad de nuestro proyecto. Habla de la universalidad, de las estrellas, el sol, las nubes. Formamos parte de todo esto y tenemos que respetarlo y cuidarlo”. Empieza la música.