Koleka Putuma

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Poetisa sudafricana de lo visual y lo cotidiano

Expresa las ideas mediante la palabra, a través de una poesía rompedora y experimental, para lo que utiliza la música, la capacidad expansiva de Internet, arriesgando con versos directos, a menudo incendiarios… Koleka Putuma (Sudáfrica, 1993, @KPutuma) pretende no solo despertar conciencias, sino zarandearlas y exigir una -reacción.

Todo empezó con el movimiento estudiantil de 2015 #Rhodesmustfall, que pedía la retirada de una estatua de Cecil John Rhodes (colonizador británico que fundó Rodesia, actual Zambia y Zimbabue) de la explanada de la universidad de Ciudad de Cabo. Putuma se unió a la protesta con el poema Dear Allen, emulando al poeta estadounidense de la Generación Beat en su poema Aullido. En la versión de Putuma: «He visto a las mejores mentes de mi generación / desgarrando páginas del Paraíso Perdido (…)».

Ilustración: Tina Ramos Ekongo

La fuerza y la osadía con las que Putuma plantea la desigualdad que sigue existiendo en su país tienen un valor aún mayor al no haber experimentado, por su edad, la injusticia del régimen de segregación racial: ella pertenece a la generación posapartheid. Y reivindica que se establezca un diálogo abierto y sincero, por eso durante su participación en una charla TED en su ciudad natal, se atrevió a recitar el poema Water, en el que compara la relación que tienen los blancos y los negros con el mar; y que fue censurado y suprimido del canal de Youtube tras la protesta de algunas personas del público.

Una escritura afilada, sin concesiones, incómoda, que adquiere su sentido máximo mediante su verbalización, cuando Putuma intrepreta su mensaje. En el poema «Memorias de una esclava queer y de una persona queer»sentencia: «Nunca consentimos. / Sin embargo, se nos pide cenar con los opresores / y servirles el perdón. / Cómo, cuando los únicos ingredientes que tengo son dolor y rabia».

El poemario Amnesia Colectiva (publicado en español por la editorial Flores Raras) se ha convertido en un inédito éxito de ventas en Sudáfrica con más de 5.500 ejemplares vendidos y 11 ediciones. Enemiga de la hipocresía, cuestiona la injusticia racial actual: «Quiero que alguien me mire / y me quiera / como los blancos miran / y quieren / a Mandela», arranca su rima 1994: Un poema de amor.

Fue incluida en la lista 30 under 30 de la revista Forbes Africa y su poema más breve («No quiero morir / con mis manos en alto / ni mi piernas abiertas») se viralizó en Instagram, convirtiéndose en el eslogan de pancartas en las calles contra los feminicidios, que en su país multiplican por cinco la media global de asesinatos de mujeres, según la OMS.

Su trabajo es su realidad como mujer negra y queer, pero también sobre la relación con la familia, con uno mismo, el amor, el dolor ante la pérdida de alguien, y la muerte. «Consuela saber que la gente encuentra algo en las palabras, y que cuentan con ellas para levantarse en tiempos difíciles», declaró en una entrevista reciente.

Pensar en palabras y unirlas, contar historias, es lo que hace desde los 14 años: «Tenía claro que quería ser poeta, sabía que tenía que abrirme y ser valiente. La escuela del teatro fue el ambiente que me impulsó a decidir qué voz quería tener como artista».   

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