«La boca del viejo dice palabras sabias»

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República Democrática de Congo

El 25 de julio se celebró la primera Jornada Mundial de los Abuelos y las Personas Mayores, instituida por el papa Francisco, y que lleva por lema «Yo estoy contigo todos los días». Con esta convocatoria, el Papa «quiere expresar la cercanía del Señor y de la Iglesia en la vida de cada persona mayor, especialmente en este difícil momento de pandemia».

Con motivo de esta celebración, el episcopado congoleño ha escrito una carta pastoral que muestra la ambivalente situación de las personas mayores en RDC. Si, por un lado, «los ancianos aún conservan su influencia y respetabilidad», por otro, los rápidos cambios sociales están trayendo «concepciones peyorativas que están desbancando los valores africanos tradicionales».

El anciano en RDC ha sido siempre una persona «consultada y solicitada cada vez que surge un problema social para que su sabiduría ilumine la oscuridad de los conflictos y repare el tejido social, por muy deteriorado que esté». 

En muchos lugares de África, aspectos como «la distribución de las tierras, la memoria de la tradición oral o la organización de diversas ceremonias están vinculadas a la vejez, y nada serio puede emprenderse o decidirse sin el consejo de los ancianos».

Sin embargo, el tradicional prestigio social de los mayores está siendo amenazado por actitudes «de rechazo y exclusión», que los alejan de sus familias y los obligan a vivir solos e, incluso, expuestos a la mendicidad. La carta pastoral denuncia el grave aumento de las acusaciones de brujería que reciben personas mayores, con la complicidad de ciertos autodenominados «profetas» que solo buscan «dividir a las familias y enriquecerse mediante falsas predicciones». Otro abuso, cada vez más frecuente, consiste en culpar a los ancianos «cuando sus hijos viven experiencias desafortunadas de fracaso en la vida».

Frente a este desafío, e inspirados por la Palabra de Dios y los valores de la tradición africana, los obispos congoleños quieren poner en marcha una nueva pastoral que «tome en serio la situación de las personas mayores y que valore sus dones y capacidades para que desplieguen toda su fecundidad». Los prelados invitan a los ancianos a «no dudar de ellos mismos y a ser protagonistas», a la vez que animan a los jóvenes a «amarlos y respetarlos», sin caer en concepciones erróneas que ven en la vejez «un período inútil, de ineficacia, de pérdida de fecundidad y de creatividad». A pesar de la fragilidad física que acompaña a la última etapa de la vida, la ancianidad guarda infinidad de valores, como apunta un proverbio africano: «La boca del viejo tendrá mal aliento, pero dice palabras sabias».

En la imagen, un anciano en República Democrática de Congo. Fotografía: ARCHIVO MN



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