Preparados en Uganda para recibir al Papa

alberto_eisman  Por Alberto Eisman

 

Ni que decir tiene que cuando se sabe que el Papa va a visitar un país, la bola del entusiasmo comienza a crecer ya desde meses antes. Por desgracia, no siempre el entusiasmo va unido a las preparaciones físicas y, a pesar de que sabemos que Francisco no demanda grandes inversiones en un país para ser recibido, es también de cajón que cualquier país y gobierno que se precie quiere quedar bien en tales situaciones. Pues bien, en Uganda se trabaja ahora frenéticamente para adecentar calles, aceras y jardines, sobre todo los más cercanos a la Nunciatura Papal por donde el Papa pasará varias veces en los tres días de su visita al país.

No sabemos todavía cuál será el mensaje que el sumo pontífice tiene para los fieles, los jóvenes o los obispos del país. El Papa viene en un tiempo difícil, donde los motores de la campaña electoral están ya a pleno rendimiento y el régimen de Museveni intenta por enésima vez que consiga de nuevo el poder, mientras que una oposición desunida y sin carisma intenta arrebatarle el honor con poco éxito. Seguramente el Papa sea consciente de las características del país y del ambiente que se vive en las calles, con un presidente que con frecuencia utiliza a la policía y otras fuerzas de seguridad para quitar de en medio a todos los elementos políticos incordiantes.

Aparte de esto, está claro que la seguridad es un punto crucial de este viaje. Kenia y Uganda han sido repetidas veces blancos de los grupos terroristas relacionados con la milicia Al-Shabaab. La misma zona costera de Kenia está constantemente en tensión entre la policía y grupos de sheiks e imames de líneas más combativas e islamistas. Los ataques islamistas de mayor envergadura han tenido lugar en suelo keniano. En Uganda no hay tales tensiones pero la amenaza terrorista siempre se cierne porque, como se dice en el lenguaje popular, los grupos beligerantes islamistas en Somalia “les tienen ganas” a las tropas ugandesas porque han sido un elemento crucial para el avance de las tropas de la Unión Africana.

La etapa en la República Centroafricana es de verdad para echarle de comer aparte, porque es obvio los peligros que corre el Papa en una situación que queda bastante lejos de estar mínimamente pacificada. Esta es una situación inusitada, con un pontífice al que no le importa meterse en el avispero de Bangui, con la omnipresente amenaza de grupos incontrolados que – posiblemente manejados por las ramificaciones de Al Qaida en la zona – podrían atentar contra su persona o contra los miles de peregrinos que se están reuniendo con la ocasión de su visita. Es en la catedral de Bangui donde el Papa ha decidido abrir el Jubileo de la Misericordia, abriendo la puerta santa del templo como símbolo de un año especial y con gran significación para todo el orbe cristiano. El llegar literalmente a los que más sufren y los más olvidados es un paso valiente para muchos, temerario para otros… y no deja a nadie indiferente.Mientras otras tragedias tienen la “suerte” de aparecer en las portadas, es necesaria ahora la visita del Papa para que se sepa que todavía en la República Centroafricana se sigue sufriendo… y mucho.

Nos unimos a las oraciones de tantas personas (incluso no cristianos que sabemos están también rezando) para que la presencia del Papa sea un signo de verdadera misericordia, de profunda humanidad y del cambio que cada persona necesita en su corazón.