La huida: Sudán del Sur y las múltiples crisis

Por Sebastián Ruiz

El aeropuerto de Juba, a escasos metros del complejo de la UNMISS, la misión de la ONU para Sudán del Sur, los convoyes de camiones, aviones y cascos azules forman parte del repertorio visual. El método es ordenado. Las visas en una mano y el par de maletas envueltas con cinta adhesiva en la otra. Pero la realidad en las fronteras terrestres atiende a una crisis completamente diferente. A un desangrado de habitantes que las organizaciones internacionales mantienen en rojo en los informes que facilitan a los medios internacionales y a los países limítrofes.

Sudán del Sur, el país más joven del mundo, se enfrenta a innumerables retos, algunos de los cuales surgen de la marginación histórica, el empobrecimiento que sufre su población (enfermedades, campos sin cultivar, sequía, cambio climático) y otros que han sido impulsados ​​por los acontecimientos más recientes como el conflicto armado desde diciembre de 2013. Y las necesidades humanitarias siguen cortando el aliento.

En el último informe de la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) se especifica que más de 1 de cada 5 personas en Sudán del Sur han sido forzadas a abandonar sus casas en los últimos 22 meses incluyendo los aproximadamente 1,66 millones de personas que actualmente han sido desplazados en el interior del país y las 646.000 que se encuentran en los países vecinos como Kenia, Etiopía o Uganda. Las cifras se incrementan si se tienen en cuenta los refugiados de otros países que se encuentran en la joven nación procedentes de Sudán, República Democrática del Congo, Etiopía y la República Centroafricana: en total unos 265.770. Según la OCHA, este 2016 se estiman que 300.000 necesitarán asistencia inmediata.

Otras cifras en corto apuntan que uno de cada tres escuelas han sido cerradas, que uno de cada tres personas sufren inseguridad alimentaria severa y que por cada 65.000 habitantes hay un solo doctor.

A pesar de que el acuerdo de paz firmado a finales de agosto no se ha hecho del todo efectivo debido a los combates que continúan en el norte, el ejército rebelde firmaba el pasado viernes, con el beneplácito del presidente Salva Kiir, la decisión de nombrar a un nuevo gobierno de transición y señalar el fin de la contienda que dura ya tres años. Sin embargo, continúan rechazando una de las últimas medidas del presidente Kiir de crear más estados regionales pasando de 10 a 28. En principio, el nuevo parlamento quedaría con un 53% para el actual presidente y su partido (SPLM), un 33% para Riek Machar el actual líder de la oposición quien huyera del país acusado de planear un intento de golpe de Estado en 2013, y un 7% para otros partidos minoritarios incluyendo algunos miembros actualmente detenidos.

Foto: UN/JC Macllwaine