La Unión Africana sueña con la paz

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La 33 cumbre de la Unión Africana (UA) tuvo lugar el domingo 9 y el lunes 10 de febrero en la sede de la organización en Adís Abeba. La reunión tenía elegido como lema: Silenciando las armas: Creando condiciones para el desarrollo de África. Por eso se centró, entre otras cosas, en los conflictos que tienen lugar en el continente, especialmente en los de Libia, el Sahel o Sudán del Sur.

Esta opción pone de relieve, en primer lugar, el trabajo que el Consejo de Paz y Seguridad de la UA realiza en aras de encontrar financiación para las Operaciones de Apoyo a la Paz. Algo que es bastante difícil. Hasta ahora los resultados obtenidos han sido escasos en este campo, de ahí que la organización dependa todavía de las ayudas que vienen del exterior para ponerlas en marcha. Pero las donaciones que vienen del exterior disminuyen, por eso la UA no podrá implementar nuevas misiones de paz, como mínimo, hasta 2023, según se ha acordado durante el encuentro. El hecho de que no se hayan asegurado tantos fondos como se había planeado supone un nuevo revés para las esperanzas de paz y seguridad en África, sobre todo tras el aumento de ataques de terroristas islámicos en el Sahel.

El sueño de un continente en paz no es nuevo para la UA. Está presente desde su fundación. Ideal que se renovó cuando la organización celebró el 50 aniversario de su fundación en 2013. Entonces lanzó una nueva iniciativa que llevaba por nombre: Silenciando las armas en África para 2020. Pero ha llegado la fecha marcada y el continente se encuentra lejos de ver aquel bonito deseo hacerse realidad.

Siete años después, África se encuentra realmente alejada de la posibilidad de lograr ese objetivo. Y así lo ha puesto de manifiesto esta cumbre al volver a situar en el centro de su agenda las diferentes amenazas que sufre la paz y la seguridad en el continente, el cual, todavía hoy, es el que cuenta con mayor número de conflictos violentos de todo el mundo. El organismo que reúne a los cincuenta y cinco países de la región tiene muy claro que el desarrollo del continente está ligado a la paz. Por eso, considera que la violencia es uno de los principales obstáculos para conseguir la implementación de la Agenda 2030.

Desde 2014, año en el que comenzaron los informes de seguimiento de la iniciativa, África ha progresado enormemente en la búsqueda de la paz y la seguridad. También es de destacar que en lo que va de siglo las armas sí se han silenciado en distintas partes del continente:  Angola, Costa de Marfil, Sierra Leona, Liberia o Uganda. Igualmente, se han logrado avances significativos en Sudán y Sudan del Sur. Pero también es verdad que en países como Libia, República Centroafricana, República Democrática del Congo, Nigeria, Camerún, Chad, Níger, Malí, Burkina Faso, Somalia, Kenia, Mozambique… las armas todavía están muy activas. De igual forma, existen conflictos comunales, entre ganaderos y agricultores, principalmente, por controlar el acceso al agua y los pastos en diversas partes del continente, en los que cada vez se utilizan más armas de fuego.

Se estima que cada año mueren, al menos, 500.000 mil personas en África a causa de armas no controladas. También son fruto de «innumerables atrocidades, violencia sexual y desplazamiento, además de acelerar la pobreza y destrozar vidas y comunidades en todo el continente», según The Human Cost of Uncontrolled Arms in Africa,un estudio realizado por Oxfam en 2017.

Por eso, que la Unión Africana ponga al centro de su agenda la búsqueda de la paz y la seguridad demuestra que su afán por conseguir que las armas callen lo antes posible en el continente no disminuye. Al contrario cada día le imprime más fuerzas y ganas, por lo que no será de extrañar que un día, más cercano que lejano, este sueño se haga realidad.

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