Marina Mangado recomienda «Nuestra hermana aguafiestas», de Ama Ata Aidoo

Lectura africana

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Editora por cuenta ajena para el Gobierno de Luxemburgo, tiene además su propia editorial, 2709 books, con la que publica libros de autores africanos en español. Su misión es contribuir a la bibliodiversidad y fomentar la lectura.

Portada del libro recomendado.

«¿Has leído tú el libro?», me respondió. Le acababa de preguntar por qué había escogido Nuestra hermana aguafiestas para recomendar y ya buscaba excusas de por qué yo no lo había hecho todavía. «Me sorprende que este libro se conozca tan poco más allá de la gente que lee literatura africana, porque es rompedor, avanzado a su tiempo y crítico con muchísimas cosas», explica Marina Mangado. A partir de entonces, la conversación no deja de sumar buenas razones para leerlo.

Ata Aidoo pertenece a «la primera generación de autoras ghanesas. Escribió esta obra en los años 60 y la publicó en los 70, pero es muy actual. Llegó a ser ministra de Cultura en Ghana, y lo dejó porque no conseguía implantar las medidas que otros miembros del Gobierno consideraban demasiado radicales. Es una mujer adelantada, con una visión arriesgada y feminista, aunque no se define con ese término; para ella, es una denominación algo occidental y prefiere buscar otras más africanas. (…) Ese contarse a sí misma, poniéndose en cuestión y poniendo en cuestión el sistema para buscar su espacio en el mundo, y un poco también el espacio de la mujer africana en Occidente, es parte del viaje de la protagonista y lo que cuenta el libro», resume ­Mangado.

«No es un libro fácil porque desconcierta. Pasa de la poesía a la prosa, a veces está en primera persona, pero luego se aleja, juega con la disposición de las letras, la última parte es una carta que escribe a su novio… Estilísticamente es rompedor, pero también lo es por los temas que trata», explica la editora sobre un libro que cuenta el viaje de una joven de Ghana becada en Alemania, que viaja después a Inglaterra y que se muestra especialmente crítica con los africanos que, como ella, son subvencionados para ir a Europa y luego no quieren regresar. «A mí me gustan las personas directas, y también se agradece en literatura. La protagonista dice lo que piensa y, desde su voz, critica el racismo, pero también a los emigrados que compran el discurso del colono y se convierten en “intelectuales conformistas”», dice. La protagonista entabla una relación con una joven alemana que puede parecer una manifestación lésbica. Para Marina Mangado, ese encuentro está «más asociado, en realidad, a la soledad que siente esa chica alemana y su necesidad de acercarse al otro. El libro describe que la soledad está siempre presente en el frío, incluso de la comida, porque para la protagonista todo lo que se come en Europa está enlatado y enfriado. La soledad está presente en todo el relato». Como le pasó a Ken Bugul, el personaje de Ata Aidoo se da cuenta de su negritud al llegar a Europa. Una niña dice: «Mira, mamá, una señora negra». «Entonces se da cuenta de que ella es la única negra, pero que los demás no son blancos sino rosas. Describe a los blancos comparándolos con el color de la carne del cerdo en salmuera. Caritas de cerdo, manitas de cerdo… Es osado, pero también es gratificante porque es una especie de viaje inverso de El corazón de las tinieblas (Conrad). Ella mira Europa con esos ojos del otro. A veces es brutal, pero para mí es una osadía refrescante», dice Mangado.

«Llevo muchos años leyendo literatura africana, buscando textos escritos por mujeres y me cuesta mucho encontrar libros así. Se lo regalaría a muchos hombres para sacudirlos un poco y también a algunas amigas… ¿A quién más se lo recomendaría? Te lo recomiendo a ti», dice la entrevistada. Apagué la grabadora, y empecé a leerlo, claro.

Imagen de portada: Archivo de la entrevistada.

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