Mozambique sin antagonista

Por: Gonzalo Gómez - 12/06/2018
Muere Afonso Dhlakama, líder histórico de la oposición

Líder rebelde y eterno opositor en Mozambique. Así se resume el protagónico papel que ha tenido el recientemente fallecido Afonso Dhlakama en el país austral a lo largo de casi 40 años.

Dhlakama asumió el liderazgo de la Resistencia Nacional Mozambiqueña (RENAMO) en 1979. Lo que en un principio era un movimiento rebelde se convirtió en partido político en 1992 tras 16 años de guerra –y  un millón de muertos– gracias a la firma de un acuerdo de paz en Roma. Sin embargo, la RENAMO siempre mantuvo un pie en la política y otro en el lado de las armas y la clandestinidad, como demuestra el hecho de que el propio fallecimiento de su líder histórico se haya producido en su escondite predilecto: las montañas de Gorongosa.

La dialéctica entre el Frente de Liberación de Mozambique (FRELIMO) y la RENAMO explica la historia política de Mozambique desde que se produjo la independencia de la excolonia de Portugal. Sin embargo, el combate ha sido siempre desigual: FRELIMO en el Gobierno, mientras que RENAMO se limitaba a ejercer de antagonista y aspirante; primero en la guerra y después en los sucesivos procesos electorales que inevitablemente acababan con derrota de Dhlakama y acusaciones de fraude.

Durante más de 40 años, FRELIMO, antiguo aliado soviético, se mantuvo omnipresente en el aparato gubernamental. Frente a ellos, Dhlakama –que fue acusado, al igual que sus adversarios, de haber violado todo tipo de derechos humanos sin poner reparo en el uso de menores soldados entre otras aberraciones– avivó las denuncias a sus adversarios por abusos de poder y por controlar las instituciones públicas en favor de intereses particulares. Dhlakama mantenía hasta ahora una sola victoria: la de la permanencia. Mientras sus rivales políticos se sucedían (Samora Machel, Joaquim Alberto Chissano, Armando Guebuza y, en la actualidad, Filipe Nyussi), parecía que su carrera política no tenía fin.

Entre 2013 y 2016 sobrevoló el fantasma de la guerra. Se produjo entonces una crisis que supuso una guerra de baja intensidad con emboscadas y ataques recíprocos entre FRELIMO y RENAMO. Por suerte, el diálogo político dio sus frutos, sobre todo desde que empezaron a protagonizarlo directamente Dhlakama y Filipe Nyussi. Ambos se pusieron de acuerdo en una serie de medidas para descentralizar el poder, aunque no llegaron a conseguir avances significativos en cuanto al desarme del brazo militar de RENAMO o su integración en el ejército o la policía. El propio Nyussi se ha apresurado a advertir que el fallecimiento del opositor llega en un mal momento para Mozambique, a solo un año de unas nuevas elecciones presidenciales. Miembros de RENAMO han asegurado que el último deseo de Dhlakama fue que continuaran las conversaciones de paz. El nuevo líder interino del partido, Ossufo Momade, anunció en la toma de posesión de su cargo que estaba comprometido con el diálogo.