Mujeres en marcha: a la escucha de las mujeres y de las niñas africanas

Por: Enrique Bayo - 24/10/2018
La oenegé Alboan y la Universidad de Deusto organizaron los días 18 y 19 de octubre el congreso internacional «Mujeres en marcha: violencias y desplazamiento en cinco regiones africanas», que tuvo lugar en el auditorio de la universidad bilbaína.

En la mañana del jueves se pudieron escuchar los testimonios de tres mujeres africanas implicadas en contextos de violencia. La primera fue la activista ugandesa Victoria Nyanjura, una de las famosas niñas de Aboke, secuestradas en esta localidad ugandesa en 1996 por militantes del Ejército de Resistencia del Señor y obligadas a convertirse en esclavas sexuales. Victoria tuvo tres hijos con un comandante de la milicia antes de conseguir escapar en 2004. A pesar del peso de la estigmatización social de la que fue objeto, Victoria retomó con coraje sus estudios, se licenció en Sociología del Desarrollo y comenzó su militancia en defensa de las mujeres afectadas por la guerra en su país.

La marroquí Wassima Foukay, psicóloga voluntaria de la Delegación Diocesana de Migraciones de Tánger, compartió su experiencia de apoyo psicológico a mujeres inmigrantes. Escuchar la violencia sexual a la que son sometidas las mujeres negroafricanas en los campos de desplazados del norte de Marruecos, así como los traumas psicosomáticos que les acompañan, dejó sin respiración a la asamblea.

La mañana concluyó con el testimonio de la congoleña Justine Mashika, directora de Synergie des Femmes, una plataforma de 35 asociaciones comprometidas en ayudar a las mujeres que han sufrido abuso sexual en la provincia de Kivu Norte, en República Democrática de Congo. Desde su creación, esta plataforma ha podido socorrer a unas 17.000 mujeres a través de ayudas económicas, acompañamiento médico y jurídico, y otras iniciativas para facilitar su reinserción social.

La tarde del 18  continuó en la misma línea de dar voz y protagonismo a las mujeres y a las niñas que han sufrido violencia sexual. Se presentaron los resultados del trabajo de campo realizado por Alboan en 17 localizaciones significativas de ocho países africanos y los sueños, los deseos y las demandas de 152 mujeres y niñas supervivientes a esta violencia. Su testimonio fue analizado por un equipo de diagnóstico que tuvo en cuenta los diferentes contextos: migratorio, desplazamiento forzado externo e interno y refugio en entornos urbanos.

El equipo de diagnóstico dividió en seis las demandas de estas mujeres y niñas: mejora de las condiciones económicas, seguridad y espacios de protección, justicia, acompañamiento y apoyo psicológico, transformación de prácticas sociales desfavorables a las mujeres y educación. La mañana del viernes 19 se dedicó a reflexionar sobre cómo dar respuesta a estas demandas desde las instituciones y el sector humanitario.

La directora de Alboan, María del Mar Magallón, vislumbró con optimismo caminos para seguir avanzando. Y el congreso terminó igual que había empezado, escuchando a las mujeres y a las niñas africanas. Una de ellas, la marfileña Adèle, dejó sus esperanzas como muestra: «En cualquier caso, se lucha como se puede, pero va a salir bien. […] Quiero trabajar. Pero quiero salir adelante algún día. Un día quiero salir adelante».

Las protagonistas absolutas fueron las mujeres africanas, con la única excepción del homenaje inicial a Rafael Mieza Mieg, historiador y profesor de Historia Moderna y Contemporánea en la Universidad de Deusto, fallecido en 2015. Profundamente preocupado por la dignidad rota de la mujer africana, el profesor Mieza confió a la ONG Alboan la labor de tomar por la mano a estas mujeres, ponerlas de pie y caminar con ellas para ofrecerles un horizonte que responda a sus anhelos, según las palabras del P. Mateo Aguirre, amigo personal de Mieza Mieg y director adjunto de Alboan.

La oenegé bilbaína recogió el testigo e inició el Programa Mieza con el objetivo general de  contribuir al empoderamiento de las mujeres y las niñas africanas que han sobrevivido a la violencia, particularmente aquellas que están viviendo en contextos de desplazamiento forzado, refugio o migración.