¿Por qué las personas refugiadas no importan?

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Nueve de las diez crisis de desplazamiento más olvidadas del mundo se encuentran en África subsahariana. Por segundo año consecutivo, Camerún encabeza el Índice anual publicado por el Consejo Noruego para los Refugiados (NRC) a principios de este mes. Venezuela, que ocupa el quinto lugar, es el único país no africano de la lista.

Es de consenso internacional que la asistencia humanitaria debe basarse en las necesidades de las personas, y solo en esas necesidades. Pero la realidad queda muy lejos de esto y en la práctica hay crisis que reciben mucha más atención que otras y esto se traduce en mayor apoyo por parte de la comunidad internacional, de los medios de comunicación o de los donantes, y en más esfuerzos de mediación. NRC lleva años preguntándose por qué el sufrimiento de unas personas se traduce en una prioridad, mientras que el sufrimiento de otras pasa desapercibido.

Pueden alegarse muchas razones, como la carencia de interés geopolítico o el hecho de que las personas afectadas puedan parecer que se encuentran demasiado alejadas y son difíciles de identificar. También la falta de voluntad política o las políticas nacionales que dan prioridad a ciertas causas o conflictos sobre otros, o no quieren saber nada de lo que ocurre fuera de sus fronteras. También influye la fatiga de los donantes cuando las situaciones se prolongan en el tiempo.

Tres criterios se utilizan para elaborar este elenco:

La falta de voluntad política, tanto de las partes en conflicto para proteger a los civiles o participar en negociaciones de paz, como de la comunidad internacional para encontrar soluciones políticas.

La falta de atención de los medios de comunicación, sería el segundo criterio. Son varios los factores que determinan si una crisis recibe o no cobertura mediática. Normalmente, la atención que se les presta no tiene nada que ver con su tamaño. Además, muchas veces, cuando se informa sobre un conflicto se suele hacer sin contexto y centrándose en las estrategias de guerra, las alianzas políticas y los combates, pero pocas veces se tiene en cuenta la situación de la población civil.

Finalmente, se valora la falta de apoyo económico. Cada año la ONU y sus socios humanitarios hacen llamamientos humanitarios para cubrir las necesidades básicas de las personas afectadas por las grandes crisis. Pero no todas reciben la misma respuesta y esta no depende ni la urgencia ni del drama que vive la población civil, sino de intereses de los propios donantes.

Basado en todo estos criterios la lista de las diez crisis de desplazados más olvidadas del mundo queda así:

1.- Camerún
2.- República Democrática de Congo
3.- Burkina Faso
4.- Burundi
5.- Venezuela
6.- Malí
7.- Sudán del sur
8.- Nigeria
9.- República Centroafricana
10.- Níger

Casi todos estos países ya aparecían en años anteriores, pero en esta ocasión se añaden Burkina Faso y Níger, que unidos a Malí ponen de manifiesto que en su conjunto la región del Sahel estaría viviendo la mayor de todas las crisis humanitarias y de seguridad en medio de un conflicto muy complejo.

Pero, además, en el continente africano también se encuentran algunos de los países que acogen a mayor número de personas desplazada en todo el mundo. En contra de la creencia general, no son los países occidentales los más generosos en este campo. Solo en cuatro países, Etiopía, Kenia, Uganda y Chad, se asientan más de 3.431.000 refugiados.

Entre los mayores campos de refugiados del mundo se encuentran Dadaab en Kenia, Nyarugusu en Tanzania, Nakivale en Uganda, Melkadida en Etiopía, Bredjing en Chad o Batil en Sudán del Sur, por citar solo algunos.

No podemos olvidar que detrás de los conflictos que provocan estas crisis se encuentran el expolio de los recursos naturales y materias primas de África, razones geopolíticas o tantas otras que permiten a Occidente mantener su nivel de vida. Por tanto, esta parte del mundo no es ajena a lo que sucede en esos países africanos.

El Índice elaborado por NRC supone también una llamada de atención para los medios de comunicación y los periodistas. Ellos deben revisar los criterios que siguen a la hora de decidir sobre qué conflictos y crisis informan y qué tipo de información ofrecen sobre ellos. El sacarlos a la luz y contarlos de forma objetiva y contextualizada, dando más voz a la población civil y, sobre todo, a las víctimas puede influir la opinión que se tenga de ellos y darles más visibilidad lo que puede traducirse en mayores ayudas para los afectados de todos ellos.

Fotografía: Julien Harneis

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