«Qué vida puede tener alguien que sufre vejaciones y no puede denunciarlas»

Por: María Rodríguez - 24/08/2018
Entrevista al dibujante Ramón Esono
Nsé Ramón Esono Ebalé es un dibujante ecuatoguineano crítico con el régimen de Obiang, presidente de Guinea Ecuatorial desde 1979. Ejemplo es su novela gráfica La pesadilla de Obi. Vive en El Salvador con su familia, pero tuvo que viajar a su país para renovar el visado –según le dijo su embajada en España– y fue detenido.
¿Por qué dibuja?

Buff, una vez me pregunté ¿por qué Messi juega al futbol? (risas). Bueno, dibujo porque descubrí que expreso mejor mi sentir, mis demonios y mis angelitos dibujando. Entonces, al igual que Messi explica muy bien su forma de vivir dándole a la pelota como le da, yo creo que me explico mejor dándole al lapicero.

¿Recuerda su primer dibujo?

No recuerdo mi primer dibujo, pero en este viaje a Guinea me encontré con una foto de mi padre más antigua que Matusalén, y mirando la foto descubrí que tiene un dibujo detrás hecho por mí, y que me costó mi pequeño castigo. Tendría cinco o seis años y me hace pensar que mis primeros dibujos eran unos garabatos, así a lo bestia.

¿Por qué empezó a hacer sátira política con sus dibujos?

Ya había trabajado caricaturas en medios como el periódico La Verdad en el que pude lanzar mi primera caricatura y, supuestamente, la primera caricatura en un medio ecuatoguineano hecho por un ecuatoguineano. De ahí pasé a conocer a varias personas, y gracias a los viajes conocí a varios artistas, sobre todo de Camerún, que ya se movían en la sátira política con críticas bastante fuertes. Este mundo me empezó a interesar, pero no me lancé hasta que un amigo mío y entonces compañero de trabajo, Juan Tomás Ávila Laurel, decidió declararse en huelga de hambre a ver si los políticos españoles dejaban ya de una vez de jugar al gato y el ratón con Obiang. Con actitudes políticas encubiertas de relaciones bilaterales se tapan atrocidades, se viste a un dictador de demócrata. Entonces vi que la mejor manera en la que yo podía apoyarle era haciendo caricaturas y aprovechando la difusión que nos facilitan las redes sociales.

16 de septiembre de 2017. Siete de la tarde. Salía de un restaurante de Malabo y le detienen. ¿Por qué? ¿De qué se le acusa?

Me detienen, me llevan a la comisaría y no me acusan de nada. Empiezan a interrogarme sobre mi actividad con los dibujos en las redes sociales y, tras ver que no podían sostener ese tipo de detención con ese tipo de preguntas, al día siguiente se inventan una acusación para tener una razón para retenerme el tiempo que les dé la gana. Al día siguiente, me vienen con la historia de falsificación de moneda, la primera gran sorpresa. Me llaman falsificador, me hacen salir en la tele, porque así es más fácil que la sociedad guineana se crea el cuento, pero resulta que en la ciudad en la que me detienen todo el mundo me conoce y la acusación pierde peso desde el mismo momento en que se emite.

Ilustración del artista Nsé Ramón Esono, cedida por el autor

¿Intuía usted que si pisaba Guinea Ecuatorial le podía pasar esto?

Yo sabía que esto podía ocurrir de esta manera o incluso mucho más grave, tipo una agresión física o algo peor, pero me salva el hecho de que cuando me detienen iba acompañado con unas personas con cierto peso a nivel institucional para España y para Guinea que hicieron posible todo lo que sucedió después de la detención.

Black Beach, la prisión de Malabo en la que ha estado encarcelado, es famosa por su brutalidad sistemática, torturas e incluso muertes. ¿Cómo se vive durante seis meses allí dentro?

La forma de vivir ahí dentro tiene mucho que ver con lo que se denuncia de Guinea Ecuatorial, la ausencia de Derechos Humanos. Las condiciones en las que se vive en esa cárcel son inaceptables, denunciables y condenables. La gente que está ahí dentro, y que no tiene la excepcionalidad que tuve yo para salir, acabará teniendo problemas psicológicos muy grandes. Lo físico ahí ya no es lo que realmente importa, lo psicológico es lo que te hace vivir un día y día en el que poco a poco tienes que ir adaptándote o simplemente aceptando que no eres parte de este mundo tan guapo que parece que no es para mucha gente. Las torturas físicas y psicológicas convierten Black Beach en un lugar no deseable para nadie. Es verdad que en esta cárcel también hay violadores y asesinos, pero una cárcel es un lugar para la reinserción, no para que convirtamos a esa gente en peores personas.

Salió de la cárcel en febrero, pero no ha dejado Guinea Ecuatorial hasta finales de mayo. ¿Cuestión administrativa o hay algo más?

Salí de la cárcel por la presión popular que agradezco a los cientos de miles de personas que han participado en mi liberación, pero en realidad yo no tendría que haber salido de esa cárcel, igual que no tendría que haber sido detenido. Cuando conseguí salir, algunas partes del régimen no estaban muy satisfechas con mi liberación, pero otras preferían evitar toda mala publicidad sobre su supuesta democracia que se estaba generando a raíz de mi detención. Obtener la documentación para salir del país era algo personal y se convirtió en algo político, casi me convertí en una moneda de cambio entre países, instituciones y toda esta gente que mueve los hilos.

Esto va de pasaportes. En 2012, publica un vídeo en el que rompe su identificación como crítica al régimen. En un fragmento dice que no es «un muerto viviente» refiriéndose al modo en el que se ha educado a la sociedad ecuatoguineana en esta dictadura. ¿Podría explicar esto?

Guinea ecuatorial es un ejemplo de las dictaduras modernas apoyadas por unas sociedades muy democráticas o avanzadas. Lo que ocurre con esto es que el guineano ve a un régimen tan brutal apoyado. Ven como salen en la tele con otros países que tienen democracias y entonces el guineano se siente en el plano de no ser nadie en cuanto a derechos, es decir, nadie va a exigir sus derechos, nadie va a hacer absolutamente nada y los abusos se cometen a raíz de esa dejadez. Cuando yo me lanzo a hacer caricaturas los primeros años, la gente se mosquea porque es un formato nuevo de libertad de expresión y de crítica para el guineano. Esto hace que el régimen tome cartas en el asunto, llegando al extremo de que, como yo vivía en Paraguay, presionan a mi familia. Entonces empiezo a entender que si sigo difundiendo mis dibujos en Internet mi familia no lo va a pasar muy bien. Como no puedo hacer nada desde Paraguay, y me siento un poco mal, tomo mi pasaporte, y sin pensármelo demasiado, porque era un momento de rabia, lo rompo y hago el vídeo. Trato de hacer entender a la gente que, igual que el pasaporte es un documento personal e intransferible, si yo soy el que critica al régimen no tiene por qué pagar el pato nadie de mi familia. Considero que estoy muerto si no puedo responder a mis propios actos, yo soy el único responsable de mis propios actos. El hecho de que mi familia me llamase para que dejase de hacer esa actividad porque podía afectarles significa que no nos sirven nuestros derechos ni nuestros pasaportes. Mi propia familia llegó a pedirme que cambiara el apellido y eso ya son palabras mayores. No sé qué vida puede tener una persona que sufre todo tipo de vejaciones y no puede denunciarlas.

Ha hecho alusión a que los ecuatoguineanos ven en la televisión cómo su régimen se codea con personalidades de otros países dándole cierto respaldo internacional. ¿Aparecen también políticos españoles?

Sí, hemos visto pasar a todo lo mejorcito. José Bono, José Luis Rodríguez Zapatero, Juan José Laborda, Manuel Fraga… Podríamos ir mencionando una extensa lista de quienes han estado aquí haciendo sus negocios y relaciones bilaterales. Aunque no hemos tenido al Rey, que sería mejor para el nivel que se gasta Obiang. Ha habido muchos políticos españoles que han circulado por tierras guineanas por las relaciones históricas de ambos países, aunque creo que el régimen español empezó a cambiar su actitud cuando Guinea se volvió un país con alta renta per cápita gracias al petróleo, entonces España evidentemente quiso también sacar su tajada. Ver a un representante español en la casa de Obiang era como un cuchillo que se clavaba en la espalda de los guineanos.

Ilustración del cómic «La pesadilla de Obi» en la que Nsé Ramón Esono caricaturiza cómo sería la vida del presidente de Guinea Ecuatorial si sufriera su propio régimen.

Hay muchas maneras de aplicar la represión. ¿Cómo se implementa en Guinea Ecuatorial?

La represión en Guinea Ecuatorial se basa en el poder de las armas. El régimen que utiliza las instituciones para algún negocio personal necesita las armas institucionales. ¿Quiénes están armados? Los militares ¿Quiénes comenten los mayores abusos? Los llamados policía-ladrón, entrenados por gente muy experta en armas y en tortura. Y esto los guineanos lo saben porque no todo ocurre en Black Beach. Esas cosas ocurren en cualquier punto de la isla, están los controles militares y las vigilancias nocturnas militares. Y hay que tener en cuenta que cuando se quiere criticar o dar un golpe serio a la oposición se habla de intentonas golpistas, lo que ya le facilita aplicar sobre los supuestos golpistas toda su fuerza y brutalidad. También está el efecto multiplicador que es que si vives una tortura no la cuentas en la prensa, la cuentas entre tus amigos, les das los detalles y claro, nadie quiere pasar por eso y la forma que tiene el régimen que tiene de aplicar su represión, se vuelve también muy psicológica.

¿Ha dicho «policía-ladrón»?

Sí, en Black Beach a los efectivos de las fuerzas de seguridad los llaman de esta forma porque el último modelo de represión que se está manejando, y es ahora mismo el modelo de delincuencia más grande, es que la mayoría de los jóvenes formados en las academias como efectivos de la seguridad, supuestamente para servir al pueblo, se están convirtiendo en expertos en robo a mano armada. 

¿Qué opinión tiene de la relación de la sociedad española con la ecuatoguineana?

A nivel político te puedo decir que es una mierda porque hay que afinar un poquito más, por parte de España en este caso; afinar un poquito más hacia los guineanos como un colectivo social y no como colectivo político; así se van a cometer errores porque se va a hablar primero del dinero y los intereses. Luego está el hecho de que los españoles de a pie no pueden conocer muy bien la dimensión de aquella ex colonia porque hemos estado durante mucho tiempo bajo un régimen con materia reservada, que ya venía impuesta por Franco, y además los españoles, que son 47 millones de habitantes, no van a estar pendientes de un país de menos de un millón de habitantes. Nosotros creemos que estas relaciones van a ser muy malas porque de alguna manera el español ha tenido que olvidar que en África hay un solo país que defiende el español como lengua oficial, de tal manera que los guineanos pensamos en español. Pero al español medio y al no interesado en esas cosas, incluso al español tonto, contarle estas cosas sería como hablarle de un país que no existe. Pero, también hay otra España y otra Guinea, que es la que nosotros intentamos rescatar, la cultural, la artística, la literaria, la deportista… Es verdad que hay muy poca relación, casi inexistente, pero si se investiga bien hay muchas cosas interesantes.

Ilustración del cómic «La pesadilla de Obi» en la que Nsé Ramón Esono caricaturiza cómo sería la vida del presidente de Guinea Ecuatorial si sufriera su propio régimen.

La caricatura es una forma de activismo. ¿Qué otras formas se dan en Guinea Ecuatorial?

En Guinea Ecuatorial se da el activismo silencioso, que se puede explicar poniendo como ejemplo la portada del comic La pesadilla de Obi. En ella aparecen tres nombres, el mío y dos nombres más que están inventados: Chino y Tenso Tenso. Ellos viven en Guinea Ecuatorial y de ahí la razón de que hagan activismo silencioso. Pero también empezamos a contar con gente que le pone cara y nombre. Por citar ejemplos, tenemos a Paisa Elo Ayeto, con el que hemos creado la plataforma SOMOS+, con la intención de que los jóvenes de Guinea Ecuatorial hablen de sus problemas y convencerles de que hablar de política no debería ser malo como ahora se lo toman; Moises Mvumba, que también utiliza las redes sociales animando su programa de radio online llamado La voz de los sin Voz y en la que es muy crítico con el régimen. Y también podríamos hablar de la presencia de mujeres como Melibea Obono, una escritora que está con el colectivo feminista y el colectivo LGTB. Este activismo público facilita que el joven y la sociedad en Guinea Ecuatorial sean más conscientes de los problemas que les asolan y puedan tratar de encontrarle solución. El activismo en Guinea Ecuatorial está pasando por un momento dulce, aunque no deja de tener la amargura de que el mismo régimen desde hace 40 años se mantiene ahí.

¿Cree que sus críticas sirven para algo?

La verdad que no mucho, pero yo prefiero hablar de la actitud de las personas. Yo, criticando a través del dibujo, puedo alcanzar a un público extenso, pero este público también necesitaría, en un caso como el de Guinea, una actitud de cara a los problemas que nos presenta el régimen. A lo mejor no aporto gran cosa, criticando o chillando más o menos, pero sí que sé que, con mi actitud como persona, siendo un buen vecino, siendo una persona consciente de sus derechos de sus responsabilidades, sí que puedo influir u aportar a mucha gente como, por ejemplo, mis hijos. Yo soy una especie de espejo en la que se miran, al igual que su madre o sus tíos; nuestras actitudes serán las que determinen sí podemos cambiar algo.

¿De qué color pintaría el futuro de Guinea Ecuatorial?

Verde. Este color es muy importante para el ecuatoguineano. Nuestra bandera como país independiente consta de cuatro colores y uno de ellos es el verde. El verde simboliza la esperanza, nuestros bosques, nuestro mundo, que es muy verde. Además, es mi favorito, me parece muy hermoso en todas a sus tonalidades. Si yo me pusiera ahora a dibujar a ecuatoguineanos los pintaría verdes, aunque parecerían extraterrestres, que igual sí que los somos.