¿Quién lleva los pantalones?

mujeres con pantalones en Sudán
Por: Gonzalo Gómez - 08/01/2018

Llevar pantalones «demasiado ajustados» o «faldas cortas», en opinión de la Policía de la Moralidad de Sudán. Eso es lo que estuvo cerca de conducir a 24 mujeres a sufrir 40 latigazos acompañados por una multa en Jartum, la capital. Finalmente, el tribunal las declaró inocentes después de pasar cuatro días detenidas tras haber participado en una fiesta para mujeres que se había difundido a través de las redes sociales. El juez sí impuso una elevada multa a la organizadora y al dueño del equipo de música por «no haber informado con veracidad» a las autoridades públicas. El asunto no es nuevo: en 2009, una sudanesa que trabajaba para la ONU, Lubna Ahmad Al Hussein, desafió la prohibición y publicó un libro de denuncia que fue traducido al francés.

Cada año, miles de mujeres son arrestadas y acusadas por el artículo 152 dedicado a los «actos indecentes» que «hieren los sentimientos de la gente». No es Sudán –uno de los pocos países no firmantes de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer– un paraíso para las mujeres, a pesar de que cuenta con un porcentaje de parlamentarias mayor que el de muchos de los conocidos como países occidentales. Las altas tasas de analfabetismo, más elevadas para ellas, son un factor que impide que se reduzca la brecha entre los usos y costumbres de mujeres y hombres.

Lejos de resignarse, durante 16 días, entre noviembre y diciembre, varias organizaciones de mujeres celebraron en Jartum la «Campaña de iniciativas de las mujeres y construcción de la confianza». Allí se trataron temas relacionados con la violencia sexual, económica y social contra las mujeres así como las estrategias para erradicarla. Las mujeres sudanesas denuncian principalmente actos de violencia conyugal o familiar, mutilaciones genitales, matrimonios forzados, violaciones y todo tipo de violencias.

También se denunció en estas jornadas la imposición de multas a los vendedores ambulantes de té, en su mayoría mujeres. La Policía de Jartum se queda en ocasiones con la mercancía de estas trabajadoras, muchas de las cuales son desplazadas o inmigrantes.

En la imagen, mujeres sudanesas caminan con distintos tipos de pantalones en el centro de Jartum. Todos los días miles de mujeres sudanesas se arriesgan a ser acusadas por la Policía por llevar «vestimentas indecorosas».

Imagen de Getty Images