¿Para qué sirve la cooperación en África subsahariana?

Por: Carla Fibla García-Sala - 17/06/2019
Los que se han atrevido a hacerse esa pregunta y durante dos días lo han debatido en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería y diseño Industrial de Madrid son tres organizaciones no gubernamentales pequeñas: Kubuka, OAN International y Zerca y Lejos.

El primer congreso de 3enRed, celebrado el pasado fin de semana en la capital parte de que «una forma de cooperar diferente: efectiva, transparente y ética» es posible. Por eso han reunido a pequeñas y medianas ONGs, comunicadores y empresas sociales con los que han compartido experiencias y formas de trabajar en el lugar en el que se quiere ayudar.

OAN International tiene proyectos biosanitarios, agrícolas y de ingeniería y política social en Nikki (Benín); Zerca y Lejos trabaja por el reconocimiento de los derechos humanos, el acceso a la salud, agua potable y educación de calidad de las comunidades pigmeas baka de Camerún; y Kubuka tiene proyectos de educación y emprendimiento social en Kenia y Zambia.

El innovador planteamiento de 3enRed empieza en la decisión de unirse para hacer autocrítica, analizar y decidir cómo avanzar. Parten de la convicción de que el actual modelo de cooperación para el desarrollo está obsoleto y en lugar de buscar soluciones por separado, deciden establecer una red que les permita llegar a más gente. Lo que parecería obvio cuando se habla de cooperación, la existencia del apoyo mutuo con comunidades locales y relaciones humanas cercanas, no es una prioridad en el sistema de apoyo y ayuda desde el exterior. Desde 3enRed explican que el cambio debe ir en varias direcciones, desde valorar la comunicación en positivo sobre África (que hacen medios como MUNDO NEGRO, Planeta Futuro/El País, Wiriko o El Orden Mundial), a que exista una financiación ética que lleve a un desarrollo económico sostenible (estuvieron presenten Hemper, Aura, Ecoalf o TooGoodToGo) y que no se pierda el foco sobre lo que llaman «el trabajo coherente», centrado en el empoderamiento local, la lucha contra las desigualdades y en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que en África deberían ser una obsesión.

Mbuyi Kabunda y Chema Caballero. Fotografía: 3enRed

El 90% de lo que se cuenta en los medios de comunicación sobre África son guerras, muertes y safaris, pero como explicó Carlos Bajo, cofundador de Wiriko «los ciberactivistas y movimientos sociales emergentes están vigilando a los presidentes, las promesas electorales, exigiendo transparencia, denunciando servicios sociales deficientes, contribuyendo a la conciencia cívica y luchando contra la corrupción». Puso ejemplos concretos de campañas con miles de seguidores en Togo, Guinea Conakry, Uganda, Malí, Benín, Senegal… y demostró con hechos recientes, como la ola de protestas de 2012 en Senegal Y´en a Mare (“Estamos hartos” en francés) que impidió la perpetuación en el poder del presidente limitando sus mandatos; o cómo en 2014 los burkineses lograron la caída de Blaise Camporé tras 27 años en el poder; o entre 2016 y 1018 el movimiento LUCHA de República Democrática de Congo permaneció protestando en al calle hasta que logró que el presidente convocase elecciones; o cómo la corriente Togo debout consiguió que la familia que había gobernado el país durante 50 años dejara el poder. O el más reciente Sudan Uprising que en abril terminó con la dictadura de Omar el Bashir y mantiene un pulso con el Ejército para que sea un gobierno de transición civil el que tome las riendas del país. «Esto es lo que los africanos entienden por democracia. Tumbar regímenes y demostrar que los ciudadanos son los que tienen el poder», concluye Bajo.

Para la fotógrafa documental Ana Palacios, proyectos como “Arte en movimiento”, que cuenta el cambio social en Uganda, son fieles a una forma de narrar África que apenas tiene espacio en los medios convencionales. A lo que el africanista Chema Caballero, colaborador de MUNDO NEGRO y de Planeta Futuro, añadió que «los medios son empresas privadas que responden a sus intereses y han olvidado que deben cumplir con una labor social: informar».

Hubo mucha autocrítica por parte de los periodistas que asistieron al congreso, aunque todos ellos elaboran informaciones sobre África que huyen del “occidentecentrismo” que hace que un atentado terrorista de proporciones similares, ocupe más espacio informativo si ocurre en París que si tiene lugar en Somalia. Y todos coincidieron en que el contexto, ausente en las informaciones rápidas de enviados especiales o en los refritos de agencias que se hacen en las redacciones, es la clave para entender y contar con rigor lo que ocurre en el continente africano.

Sebastián Ruiz-Cabrera y Lwanga Kakule Silusawa. Fotografía: 3enRed

«Hay un desinterés por África porque se informa sobre el continente desde la unidad homogénea. Ha costado que al africano se le valore como persona. Todavía quedan muchos estereotipos por deconstruir porque África es diversa y merece un trato informativo digno», añadió Lwanga Kakule Silusawa, redactor de MUNDO NEGRO, tras abogar por que se cuente con los profesionales africanos para aportar contexto a la información que se genera en Europa sobre África.

Sebastian Ruiz-Cabrera, cofundador de Wiriko y redactor durante tres años en MUNDO NEGRO, se refirió a la «garrapata mental» de los viejos patrones coloniales y la necesidad de tener herramientas para ser capaces de ver que «lo que nos aproxima a África es mucho más de lo que pensamos», poniendo como ejemplo el documental Gurumbé sobre las raíces negras del flamenco. Y Eduardo Saldaña, cofundador de El Orden Mundial, explicó que «hay que hablar o estudiar África como se hace sobre EEUU o Europa. Meter a África en el debate porque tiene su propia geopolítica y es fascinante».

Para que lo expuesto en las mesas no quedara en papel mojado, 3enRed cerró el congreso con tres talleres que removieran algo más la forma de trabajar de las organizaciones que cooperan en África: la relación de las ONGs con las autoridades, la profesionalización del voluntariado y lo que está implicando la ruptura generacional para la cultura de los países en desarrollo. No faltó contenido y será interesante comprobar la evolución de las tres organizaciones que han lanzado el reto de crear un nuevo modelo de cooperación, y si son capaces de contagiar un cambio de mentalidad que ya es imprescindible.