Sorpresa en Bissau

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Umaro Sissoko Embalo doblega en la segunda vuelta al todopoderoso PAIGC y alcanza la Presidencia.

El anacardo puede servir para explicar, al menos en parte, las fortalezas, debilidades e incertidumbres de Guinea-Bissau. Fortaleza, porque es una de las principales fuentes de ingresos para dos tercios de su población. Debilidad, porque sobre este cultivo se sustenta, en gran medida, la economía de la nación. Y la incertidumbre, porque nadie tiene la certeza de que sobre algo tan inestable se pueda sustentar la resurrección de uno de los países más empobrecidos del planeta. 

Ese es uno de los retos del nuevo presidente, Umaro Sissoko Embalo, ganador contra pronóstico en la segunda vuelta de unas elecciones en las que el candidato del Movimiento por la Alternativa Democrática (MADEM), una formación casi recién nacida, logró doblegar el aparato del todopoderoso Partido Africano para la Independencia de Guinea y Cabo Verde (PAIGC), que ha monopolizado el poder desde la independencia del país, en 1973.

A pesar de que Domingos Simões Pereira, del PAIGC, denunció «irregularidades y manipulaciones», el proceso electoral se ha desarrollado con cierta normalidad, algo que han corroborado los observadores internacionales. Aunque parece que Guinea-Bissau ha dejado atrás su dramática trayectoria de golpes de Estado y magnicidios –José Mario Vaz ha sido el primer presidente en cumplir su mandato sin notas que añadir a esa truculenta historia–, quién sabe qué efecto han tenido en los contrincantes las advertencias de los países de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental, que recordaron que estaban listos para «restablecer el orden» en caso de asonada, o del Consejo de Seguridad de la ONU, que en septiembre de 2019 pidió a los militares que se mantuvieran al margen del proceso electoral.

La economía, limpiar la imagen de narcoestado que se asocia a Guinea-Bissau y, sobre todo, dar estabilidad política e institucional al país, deben ser algunos de los objetivos de Embalo, de 47 años y conocido como el General del pueblo, que deberá compartir el escenario con el PAIGC. Aunque la histórica formación ha perdido la jefatura del Estado, sigue siendo mayoritaria en una Asamblea que tiene la potestad de nombrar al primer ministro; una prerrogativa a la que puede negarse el presidente. De hecho, la diferencia de criterios entre el presidente y los parlamentarios por este asunto fue una de las causas que se han llevado por delante la carrera política de Vaz, que tuvo a los dos candidatos a la Presidencia entre sus primeros ministros.

De puertas afuera, Embalo ya ha mostrado su malestar a Alpha Condé, presidente de Guinea, quien habría preferido la continuidad del PAIGC. Embalo criticó ese posicionamiento y aprovechó para hurgar en la herida de Guinea, que vive una crisis por el deseo de Condé de perpetuarse en el poder. «No es normal que un hombre de 95 años reclame un tercer mandato. Alpha Condé debe retirarse». En realidad, y Embalo lo sabe, Condé tiene 81 años, pero aprovechó la ironía para hurgar en una herida que no es la suya.

  • Fotografía: Seylou / AFP vía Getty
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