Stella Nyanzi

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Académica feminista y antropóloga médica

Es una mujer sin miedo. Tras estudiar literatura y antropología, decidió especializarse en planificación familiar, salud pública y sexualidad para combatir tabúes de la conservadora sociedad ugandesa ante derechos fudamentales de las mujeres y de personas vulnerables que han tenido que enfrentarse a enfermedades que generan un gran estigma social como el sida.

No solo no tiene pelos en la lengua, sino que hace más de tres años que decidió adoptar la estrategia de la «grosería radical» –tradición empleada en su país contra los colonizadores británicos a través del insulto público– para combatir al autoritario régimen del presidente Museveni.

Stella Nyanzi (@drstellanyanzi), reconocida académica feminista, tanto en Uganda como a nivel internacional, ha tenido el coraje de desafiar al poder en público. Madre de tres hijos e investigadora en la Universidad de -Makerere, premiada por Oxfam y PEN internacional por su defensa de la libertad de expresión, en 2017 lanzó la campaña en redes sociales #Pads4girlsUG –que significa «compresas o tampones para niñas en Uganda»– para -recaudar fondos que le permitieran distribuir a un millón de niñas esta -necesidad higiénica que provoca la ausencia escolar del 30 % de ellas durante sus -períodos.

En marzo de 2017 fue detenida por primera vez cuando participaba en un acto relacionado con el derecho de cada persona a su sexualidad. Unos días antes había utilizado su perfil en Facebook para insultar al matrimonio presidencial. Se refirió a Yoweri Museveni como «un par de nalgas» y a su esposa, Janet Museveni, actual ministra de Educación, como «un cerebro vacío». 

Bajo la Ley Informática de Calumnias de 2011 fue acusada de «comunicación ofensiva y acoso cibernético» al presidente. Pasó un mes en la cárcel, lo que provocó la campaña internacional #FreeStellaNyanzi. En agosto de 2019 fue de nuevo condenada y pasó 16 meses en una cárcel de máxima seguridad de Kampala. El día que fue convocada por el juez para recuperar la libertad apareció sonriente y mostrando el libro de poemas No roses from my mouth, escrito en la cárcel y que se publicó gracias a que las visitas que recibió en ese tiempo burlaron los controles y sacaron los manuscritos. Provocativa, pasó las dos horas que le hizo esperar el magistrado leyendo su libro. «La poesía es una herramienta práctica de la resistencia», declaró sobre las palabras crudas, a menudo vulgares y siempre políticas, de su libro.

«Planeé ofender a Yoweri Museveni porque él nos ofende a nosotros desde hace más de 30 años. Estamos cansados de la dictadura. Uso la vulgaridad porque llega a un punto en el que la conversación educada no alcanza», sentenció al abandonar la prisión la que ya es una heroína para los jóvenes, después de contar que fue torturada físicamente –sufrió un aborto–. Ante la perspectiva de las elecciones de 2021, a las que se vuelve a presentar Museveni, en varias ocasiones le añadieron días a su condena, tras un juicio no transparente y politizado. Al frente de un colectivo que acusa al Gobierno de estar ejecutando un apartheid con sus medidas anticoronavirus, el pasado 18 de mayo fue detenida cuando se dirigía en una manifestación a la oficina del primer ministro para protestar por la «lenta distribución» de comida y ayuda a la población más vulnerable.   


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