Sudán prohíbe la ablación

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Hasta tres años de cárcel para una práctica que han sufrido más del 86% de mujeres y niñas en edad fértil.

Es una práctica extendida y arraigada, cuya erradicación es una exigencia a gritos de las organizaciones en defensa de los derechos de las mujeres desde hace décadas, y que el Gobierno de transición del nuevo Sudán ha decidido asumir. 

En abril de 2019, apenas diez días después de la caída de Omar Hassan al Bashir, el Gobierno aprobó una enmienda a su legislación penal que ahora entra en vigor, con penas de hasta tres años de cárcel para quien practique la mutilación genital femenina, y multas y la retirada de la licencia del hospital, centro de salud o clínica privada en la que se lleve a cabo la operación. Casi nueve de cada diez mujeres y niñas de entre 15 y 49 años han sido sometidas a la ablación en el país. Sudán es, junto a Egipto, Etiopía e Indonesia, uno de los países donde la ablación está más extendida. Ahora entra a formar parte de los países que la prohíben, pero está por ver si será capaz de diferenciarse de otros al controlar la práctica clandestina.

Es un primer paso, porque el castigo está lejos de las penas de 6 a 12 años de legislaciones internacionales, como la española, y se echa de menos una estrategia de sensibilización y formación para que además de los que ejecutan la ablación, los padres y madres, junto con las niñas, sean los que rechacen y combatan esta tradición ancestral.

«Ahora sé que la ablación puede matar a muchas niñas de mi comunidad. No soy –saleema –que en árabe significa ‘sano en cuerpo y alma, intacto, no dañado ni tocado’, en referencia al programa que UNICEF inició en 2009– porque mi madre y mi padre no conocían la iniciativa. Mi profesora nos dijo que debíamos protegernos y no practicar la ablación», comparte Hawaa, una niña sudanesa que ha participado en esa iniciativa. «Cuando regresé a casa se lo conté a mi madre y se puso a llorar. Me dijo que, si hubiera sabido todo eso, jamás me lo habría hecho».

La escisión total o parcial de los órganos genitales femeninos puede producir hemorragias graves, problemas urinarios y, con el tiempo, quistes, infecciones y complicaciones en el parto, hasta provocar la muerte del recién nacido. Según la ONU, 200 millones de mujeres y niñas han sufrido esta castración en 30 países del mundo, y en la actualidad se practica a 6.000 niñas al día, de las cuales una cuarta parte son menores de 14 años.

En el marco del respeto hacia la mujer, el Ejecutivo de Abdallah Hamdok derogó la Ley de Orden Público que restringía la libertad de vestimenta y movimiento de las mujeres, pero aún son legales los matrimonios infantiles, la violencia doméstica y la violación conyugal. Queda mucho camino por recorrer.

Fotografía: ASHRAF SHAZLY / GETTY


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