Para muros, los nuestros

Por José Naranjo

“Construiré un muro real, impenetrable, alto, poderoso y bonito en la frontera sur”. Una y otra vez, en cada una de sus entrevistas y actos de campaña, jaleado por sus seguidores, el entonces candidato a la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la erección de una barrera física entre México y su país para impedir la entrada de inmigrantes. La propuesta, hoy convertida en amenaza real tras su victoria en las elecciones del pasado noviembre, no es azarosa, ni el fruto de un calentón mitinero. Como la expulsión de millones de sin papeles, estaba y sigue estando en el corazón del ideario que ha seducido al votante estadounidense. En España, muchos ciudadanos bienpensantes se echaron las manos a la cabeza ante tamaño disparate. Y con razón. Sin embargo, la mirada torva que dirigimos al inquietante vaquero presidencial se olvida de nuestros muros sureños, más reales y letales que la fantasía kukuxklánica del comandante en jefe de la superpotencia mundial.

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