marzo 2, 2017
Nicolás Castellano, Adou

Adou

Por Javier Fariñas MartínNo soy muy dado a mirar en Internet las posibles patologías que puedo padecer. Si me duele una rodilla no me lío en la red a buscar posibles lesiones relacionadas con la articulación. Ni cuando el estómago da vueltas como una lavadora. Ni cuando los síntomas de la alergia caen sobre mí cuando la nieve cubre los Pirineos. No. No miro, porque al final siempre alguien ha muerto por un dolor de rodilla, un malestar estomacal, o los vaivenes atemporales de las alergias.
septiembre 29, 2016

Victoria Braquehais: “A mí me educaron para triunfar”

Una entrevista de Javier Fariñas MartínVídeo de Javier Sánchez SalcedoComo una mera casualidad, antes de iniciar la conversación aparecen sobre la mesa un café de máquina y unas ensaimadas con poco de artesanas. A pesar de lo poco glamuroso del desayuno, Victoria Braquehais lo toma como un guiño a sus orígenes, Palma de Mallorca. Libres de envoltorio plástico, los dulces abren la conversación a Kanzenze, el rincón de República Democrática de Congo donde esta religiosa de Pureza de María ha reemprendido el camino después de comenzar el itinerario por sendas alejadas de lo misionero.
septiembre 14, 2016

Dos palabras y una afirmación

Por Javier Fariñas“Sí, sí y sí”. Tuve dudas a la hora de titular de este modo una entrevista que hice a Luis Castellanos sobre el lenguaje. Acababa él de publicar un libro que daba vueltas a un concepto muy interesante –el de habitar las palabras que pronunciamos– y le pregunté por los términos que deberíamos evitar y por sus antípodas, aquellos que tendríamos que emplear más. Él prefirió quedarse con los últimos y señaló con el dedo a respeto, afortunadamente y sí. Proponer y afirmar en lugar de descalificar y negar. Abrir puertas y no cerrarlas.
octubre 23, 2015

Mark Twain también fue currinche

Por Javier FariñasHace 25 años que me adentré por primera vez por los pasillos grises y poco luminosos de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense. Después de algunos devaneos infantiles –o mejor dicho, de algunos sueños de infancia– con la Medicina, me decanté por la sencilla complejidad del periodista, del reportero. Con mucha humildad he intentado –e intento– hacer aquello que le pidieron a Mark Twain cuando comenzó a escribir en un periódico: “Sal a la calle, mira lo que ocurre, vuelve a la redacción y cuéntalo”.