Temor a que Ruanda irrumpa en el lío de Burundi

La polémica por la candidatura del presidente Pierre Nkurunziza en Burundi y su posterior reelección, —que ha incluido protestas en la calle, múltiples enfrentamientos con víctimas mortales y hasta un golpe de Estado fallido—, se ceba ahora con la escalada de tensión con su vecina Ruanda y podría derivar en una crisis en la región de los Grandes Lagos.

La semana pasada, Burundi expulsó al diplomático ruandés Desire Nyaruhirira. La versión del Gobierno de Buyumbura defiende que Nyaruhiria había mantenido vínculos con los militares responsables de la intentona golpista. Según el portavoz de Gobierno, Philipe Nzobonariba, el suceso no debe afectar a las relaciones con Ruanda, ya que se trata de un problema con una persona concreta.

Sin embargo, otras fuentes relacionan el hecho con la expulsión de 48 ruandeses en el norte de Burundi y con el saqueo de una agencia de viajes de propiedad ruandesa. Según voces locales no verificadas, en Burundi se comenta que miembros de las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda (FDLR), enemigas del Gobierno de Kagame y actualmente ocultas en República Democrática de Congo, estarían llegando a Burundi para apoyar a las milicias leales al presidente Nkurunziza. Según esta versión, Nkurunziza, echaría mano de estas fuerzas al contar con un ejército propio dividido, del que no terminaría de fiarse.

“Si se confirmara esta noticia, existe el riesgo de que Ruanda pueda atacar Burundi con consecuencias inimaginables. (…) Se corre el peligro de que se desencadene una guerra que golpearía la región de los Grandes Lagos”, dijo una fuente a la agencia Fides desde Burundi.

De fronteras para dentro, en los últimos días murieron al menos siete personas a manos de la policía en una posible represalia. Fuentes de Misna confirmaron que durante las últimas semanas se han llevado a cabo redadas en las zonas de la ciudad en las que se produjeron más protestas contra el tercer mandato de Nkurunziza.

El mes pasado, el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Reid Raad al Husein, informó de que su agencia había documentado —a fecha de finales de septiembre—134 muertes y un significativo aumento de las detenciones desde que Nkrunziza anunciara, en abril, su intención de presentarse a las elecciones. Al Husein afirmó que muchas de las víctimas habían fallecido por disparos de bala realizados a corta distancia o presentaban signos de tortura.

Por último, dos campos de refugiados que permanecían cerrados en Tanzania han sido reabiertos para acoger a miles de ciudadanos burundeses que huyen por la crisis del país. Datos del ACNUR, difundidos hace unos días, hablan de que casi 200.000 personas han huido de Burundi en los últimos meses.

 

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