Touadéra, reelegido

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Por Issa Ben Rodri desde Bangui

El Constitucional ratifica la victoria del presidente en medio de una violencia casi olvidada en RCA

Faustin-Archange Touadéra será presidente de República Centroafricana por un segundo mandato. Así lo decidió el Tribunal Constitucional de este país el pasado 18 de enero al proclamar los resultados definitivos de las elecciones presidenciales celebradas el 27 de diciembre. Para conocer la composición del nuevo Parlamento habrá que esperar a que se celebre la segunda vuelta, este mes de febrero. Según los magistrados, Touadéra consiguió el 53,16 % de los votos en la primera vuelta, seguido muy de lejos por el principal candidato de la oposición, Anicet-Georges Dologuélé, que obtuvo el 21,69 %. El Constitucional desestimó los recursos presentados por la oposición, que había invocado «fraudes masivos». La tasa de participación fue bastante baja, apenas el 35,25 % de los electores ejercieron su derecho al voto. Debido a la inseguridad en amplias zonas del país, la mitad de los inscritos en el censo no pudieron acudir a las urnas.

El proceso electoral en República -Centroafricana ha estado marcado por una violencia que no se había visto en el país desde hacía seis años. A principios de diciembre parecía reinar la calma, pero todo se torció tras la invalidación de la candidatura del antiguo presidente, François Bozizé, que había regresado al país un año antes. La razón aducida fue que Bozizé no cumplía el criterio de «buena moralidad», al estar bajo sanciones de la ONU y ser objeto de una orden de detención desde 2014 por haber organizado las milicias antibalaka.

Alianza de antiguos enemigos

Cuando el Constitucional le apartó de la carrera electoral, Bozizé se encontraba ya organizando una nueva rebelión en su feudo de Bossangoa, capital de su etnia gbaya. Se sabía que si se le impedía presentarse a las elecciones, el antiguo presidente iba a refunfuñar y hacer ruido, pero nadie esperaba que llegara a tanto. A mediados de diciembre, cinco grupos armados surgidos de la antigua Seleka, de mayoría musulmana, y de sus antiguos enemigos los antibalakas, formaron una nueva alianza rebelde con el nombre de Coalición de Patriotas por el Cambio (CPC). Llama la atención que se trata de antiguos enemigos que se han unido de forma oportunista contra Touadéra, reclutando también mercenarios del vecino Chad. 

Cuando comenzó la campaña electoral, la segunda semana de diciembre, la CPC atacó varias ciudades e impidió los mítines en las zonas donde se hizo fuerte. El 27 de diciembre, con fuertes medidas de seguridad, se celebraron los comicios, con una afluencia masiva en Bangui y otras localidades, pero la CPC hizo todo lo que pudo para impedirlos en las áreas controladas por sus mercenarios. Muchos han criticado la actitud ambigua de los partidos de la oposición, que al principio sellaron una alianza electoral con Bozizé y que han evitado criticar la violencia de la CPC. El día antes de las elecciones, Bozizé lanzó un mensaje a los centroafricanos para que no fueran a votar.

Hay que recordar que, tras un ciclo infernal de violencia en 2013 y 2014, a finales de 2015 República Centroafricana pudo celebrar elecciones con un fuerte apoyo de la misión de paz de la ONU, la MINUSCA. Ganó -Faustin-Archange Touadéra, antiguo primer ministro de Bozizé. Apoyado por la comunidad internacional, sobre todo por el bloque regional de la Comunidad Económica de los Estados de África Central (CEEAC) y la Unión Africana (UA), en febrero de 2019 firmó un acuerdo de paz con 14 grupos armados. Desde entonces, la violencia disminuyó y la autoridad del Estado se desplegó progresivamente en casi todo el territorio nacional. Los nuevos acontecimientos han significado un fuerte revés para el progreso alcanzado a duras penas con el acuerdo de paz. 

El 8 de enero cerca de 400 camiones con suministros para Bangui esperaban en el paso fronterizo de Garoua-Boulaï, entre RCA y Camerún, a que mejorara la situación en la capital centroafricana. Fotografía: Daniel Beloumou Olomo/Getty. En la imagen superior: El presidente Touadéra se dirige a sus seguidores el pasado 18 de enero después de que el Constitucional reconociese su victoria en las últimas presidenciales. Fotografía: Florent Vergnes/Getty




Inestabilidad del Estado

Sin embargo, los rebeldes de la CPC –que utilizan las vías secundarias de trashumancia para evitar ser detectados– no han conseguido su objetivo de conquistar la capital, Bangui. El pasado 13 de enero, varios centenares de ellos atacaron por dos flancos, sembrando el pánico entre los sufridos habitantes de la capital, que aún tienen muy fresco el recuerdo del terror de la Seleka, cuando tomó el poder en marzo de 2013. Esta vez, sin embargo, las Fuerzas Armadas centroafricanas están apoyadas por los 11.500 cascos azules de la MINUSCA, que han frustrado el avance rebelde en varios puntos. Durante el mes de enero han muerto ya siete soldados de la misión de paz. El Gobierno cuenta también con apoyo militar de Rusia y de Ruanda, que ha enviado dos batallones de fuerzas especiales. La ofensiva militar de la CPC no consiguió entrar en Bangui y sufrió fuertes pérdidas, pero los habitantes de la capital sufren desde hace semanas por un bloqueo en la carretera principal que va a Camerún por donde llegan los suministros. La escasez de alimentos y la fuerte subida de precios hacen la vida muy difícil. Las escuelas, además, han permanecido cerradas dos semanas. Desde el pasado 13 de enero, hay toque de queda de seis de la tarde a cinco de la mañana, para evitar las posibles infiltraciones enemigas. 

Es muy probable que los rebeldes nunca consigan tomar la capital, pero sí tienen capacidad de seguir desestabilizando el país, aunque esta alianza antinatural de antiguos enemigos no parece que vaya a durar mucho. En contra de las teorías de la conspiración que pululan en los rumores de barriada y en las redes sociales, la CPC no tiene apoyo de ningún país extranjero. Algunos observadores intentan presentar este conflicto como una guerra «por delegación» entre Francia y Rusia, pero nadie ha probado que Bozizé tenga apoyos del Elíseo ni tampoco del vecino Chad. Francia ha realizado en dos ocasiones, a petición de Touadéra, vuelos de disuasión con aviones de combate francés, y el pasado 15 de enero el general francés Jean-Pierre Perrin, comandante en jefe de las fuerzas francesas en Gabón, visitó Bangui y recordó a la prensa que su país es el primer socio internacional en ayudas al desarrollo. Sobre la presencia rusa dijo que «cada uno realiza su contribución de forma complementaria».

Mientras tanto, esta reelección ha conseguido evitar una crisis institucional, pero permanecen otros problemas de fondo. El 15 de enero ACNUR señalaba que este último conflicto ha provocado que 120.000 centroafricanos hayan huido de sus hogares –en una nación que ya contaba con medio millón de desplazados internos y otro tanto de refugiados–. La mitad de ellos han buscado refugio en países vecinos.

El desafío más importante de Touadéra será la reconciliación, la gran asignatura pendiente del país. En su discurso tras conocer los resultados, insistió en que su victoria «no es de un campo sobre otro, sino el triunfo de la democracia sobre la dictadura de las armas», y extendió su mano a la oposición, reafirmando su voluntad de «diálogo y búsqueda de consenso para poner un fin definitivo a la violencia». 

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