Ni una mala palabra. Ni una buena intención

Por Javier Fariñas Martín

 

Bruselas acoge desde ayer las Jornadas Europeas del Desarrollo, que este año llegan a su decimoprimera edición. A expensas de lo que digan las conclusiones del evento, se prevén declaraciones bienintencionadas, algún compromiso más o menos sólido, seguro que algún documento conclusivo de titulares resultones y la impresión, una vez más, de que no todo es negativo en este mundo de la gran política.

Sin embargo, no todo el mundo se deja deslumbrar por esta apariencia. La Red Internacional de Mujeres por la Democracia y la Paz ha dirigido una carta a Jean-Claude Junker, presidente de la Comisión Europea, en la que más allá del programa del acto, denuncian la presencia del presidente ruandés, Paul Kagamé. En concreto, la Red deplora “la escandalosa presencia” del líder ruandés, “cuyo historial de gran violador de los derechos humanos disminuye en gran medida e incluso deslustra el aura de este importante foro internacional”, dicen en su carta.

Las firmantes –Daphrose Nkundwa, Gloria Uwishema y Perpétue Muramutse–, recuerdan las órdenes de detención de Francia y España que pesan sobre Kagamé por el asesinato de nacionales de estos países; recuerdan la acusación que recae sobre él por “los peores crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y, posiblemente, de genocidio en la República Democrática del Congo (RDC), de manera totalmente documentada, por el Informe Mapping recientemente hecho público por el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos”; a lo que añaden el bloqueo del registro de partidos de la oposición para las próximas elecciones de agosto; el encarcelamiento de líderes opositores como Deo Mushayidi, Victoire Ingabire o Bernard Ntaganda; el silenciamiento de los medios de comunicación, el asesinato de periodistas, o la campaña de terror impuesta por el régimen de Kagamé en todo el país, siempre con el consentimiento o la complicidad de la comunidad internacional.

Por todo ello, dirigiéndose a Jean-Claude Junker, la Red Internacional de Mujeres por la Democracia y la Paz denuncia que “al permitir que el presidente Paul Kagamé participe en las Jornadas Europeas de Desarrollo, hace que la misión de este foro suene a vacía. Al invitar a Kagamé, usted no ha ayudado a traer la paz, la justicia y la reconciliación a los ruandeses, sino que ha contribuido a su continuo sufrimiento”.

Las agencias internacionales se harán eco de las conclusiones de las Jornadas Europeas al Desarrollo. A las mesas de las grandes redacciones llegarán hoy comunicados de prensa repletos de optimismo y de proyectos de buen pelaje y de buenas intenciones. Como dice un conocido mío “Ni una mala palabra, ni una buena intención”. Mientras tanto, un grupo de mujeres busca la paz más allá del lujo de las grandes reuniones.