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Cada mes de febrero, Manos Unidas lanza su campaña anual y en 2026 lo hace volviendo a sus orígenes con un lema contundente: «Declara la guerra al hambre». Porque sí, el hambre existe y sigue creciendo en todo el mundo, no solo en África. La ONG católica para el desarrollo recuerda que «esta lacra se cobra la vida de miles de seres humanos sin hacer ruido y sin ocupar portadas», por lo que invita a la lucha «con recursos, solidaridad y alimentos».
Desde MUNDO NEGRO, año tras año, apoyamos la campaña de Manos Unidas presentando a nuestros lectores un proyecto concreto donde la ayuda de la ONG se está transformando en más vida y desarrollo. Este año hemos viajado hasta la República Centroafricana para conocer el Internado Sainte Monique, que las Dominicas Misioneras de África gestionan en Mbata, un lugar donde 170 chicas de entre 6 y 16 años se están formando para labrarse un futuro mejor y convertirse en actores activos del desarrollo de su país.
En el caso de las muchachas del Sainte Monique, tiene sentido hablar de un futuro mejor: ellas son jóvenes y tienen mucho que aprender y madurar. Cuando se trata de política y economía, conviene sospechar, porque no siempre las promesas de un futuro mejor se cumplen. Sospechamos de la política porque en el mundo en general– y en África en particular– muchos dirigentes llegan al poder con promesas de regeneración y dejan sus países en peores condiciones de las que se encontraron. Pero sospechamos mucho más de la economía, porque quienes controlan sus hilos globales son muy amigos de distraernos con datos, programas y proyecciones que auguran un futuro mejor que pocas veces se hace visible.
Baste recordar aquellos Planes de Ajuste Estructural promovidos en el continente africano durante los años 80 por el Banco Mundial y el FMI que prometían reactivar las economías y que terminaron por generar pobreza, dependencia y ensancharon el camino para la actual explotación de las materias primas. Hace décadas que insisten en los altos porcentajes de crecimiento de algunas economías africanas y hoy hablan del gran potencial, las excelentes oportunidades y las buenas perspectivas económicas de África, pero ¿todo ello está preparando un futuro mejor para las gentes del continente?
Hoy constatamos que la explotación del oro, símbolo de riqueza y abundante en el subsuelo africano, no siempre logra el bienestar de los ciudadanos del continente, la mejora de sus sistemas sanitarios y educativos o de sus infraestructuras, sino que genera «guerras, desastres medioambientales, inseguridad económica o aumento de la corrupción».
En África muchas cosas mejoran, progresan, se transforman y hay una creatividad artística evidente. Además, el ejemplo de millones de personas que muestran una fuerza vital extraordinaria es fuente de esperanza para un futuro mejor. A MUNDO NEGRO le gusta comunicar esas realidades, pero, como recuerda Manos Unidas, hay hambre en África y no tendría por qué haberla. El continente dispone de los recursos, la solidaridad y los alimentos para que desaparezca.