
Publicado por Gonzalo Vitón en |
Para quienes estaban en Zambia durante el período preelectoral, sorprendía la ausencia casi total de propaganda de la oposición. En cambio, el rostro de Hakainde Hichilema se podía ver casi en cualquier esquina. Entre las explicaciones que han trasladado a MN desde Lusaka estaban aquellas que aseguraban que el United Party of National Development (UPND), liderado por Hichilema, había comprado todos los espacios publicitarios antes que sus oponentes. Otras apuntaban a que los oficiales de aduanas habían incautado materiales de campaña. Un tercer grupo señalaba que la oposición no había tenido tiempo suficiente para producir y distribuir los materiales.
Lo que a principios de año se daba como una victoria holgada de Hichilema, se fue complicando poco a poco, más aún tras la aparición de Mundubile como candidato opositor en mayo de 2026. De 55 años de edad, lleva más de una década vinculado a la política en Zambia, donde ocupó diversos cargos bajo la Administración de Edgar Lungu. A pesar de que las posibilidades de victoria de Hichilema se reducían a medida que se acercaba la jornada electoral, al final no hubo sorpaso e Hichilema se aseguró su segundo mandato al superar el 60 % de los votos de un censo de casi nueve millones de personas llamadas a las urnas. Mientras que en 2021 la participación superó el 70 %, ahora se quedó en torno al 55 %.
Un ataúd en Pretoria
Para entender la fragmentación de la oposición y la inflexión que supuso la candidatura de Mundubile, hay que fijar la mirada en una morgue en Pretoria (Sudáfrica), donde el expresidente Edgar Lungu esperó más de un año a ser enterrado hasta que se resolvió la disputa entre la familia del finado y el Gobierno de Zambia. Lungu, que derrotó a Hichilema por un estrecho margen, gobernó el país entre 2015 y 2021. Convertido en principal líder de la oposición, este último fue arrestado en 2017 por traición y estuvo encarcelado cuatro meses, hasta que retiraron los cargos.
En las elecciones de 2021, en medio de una situación económica crítica, Hichilema ganó a Lungu. Este denunció que con el nuevo Ejecutivo le mantenían en arresto domiciliario de facto, que le impedían cualquier actividad política y que le habían dificultado viajar a Sudáfrica para recibir atención médica. Sin embargo, Lungu falleció el 5 de junio de 2025 en el Mediclinic Medforum Hospital de Pretoria. La familia se negó a que el cuerpo fuera repatriado y recibiese un funeral de Estado, alegando que la última voluntad del exmandatario era no permitir que Hichilema estuviera presente ni cerca de su cuerpo.
La muerte de Lungu dejó a la oposición dividida y con muy pocas opciones de victoria frente al próximo ciclo electoral. Pero la aparición de la figura de Mundubile cambió las cosas. Tras anunciar en mayo de este año su candidatura a los comicios, tres meses antes de su celebración, logró articular en pocas semanas a gran parte de la oposición bajo el National Reconciliation Party for Unity and Prosperity (NRPUP), en el que se integraron varias facciones del Patriotic Front (PF), antiguo partido de Lungu, además de diversas formaciones menores. Mundubile nombró como candidato a la Vicepresidencia a Makebi Zulu, abogado de la familia Lungu, y utilizó el litigio del funeral como un catalizador político para canalizar el descontento de ciertos sectores de la sociedad y para movilizar a las bases de votantes del antiguo PF. Aunque el aura de Lungu no sirvió para alcanzar la victoria, sí permitió a la oposición denunciar el autoritarismo estatal, reflejado en los intentos de repatriación forzosa del cuerpo y el mantenimiento del litigio durante más de un año. Tras una nueva sentencia de los tribunales sudafricanos, se dio la razón a la familia de Lungu, que finalmente será enterrado en Sudáfrica.

El período poselectoral ha vuelto a despertar las alarmas. A pesar de que el día de las votaciones transcurrió sin grandes sobresaltos, un día después, la Comisión Electoral de Zambia (ECZ) anunció una interrupción en el conteo de los sufragios que se alargó durante seis horas. Aunque se alegaron motivos de seguridad, las sospechas de manipulación y alteración de los resultados no se hicieron esperar.
Junto al parón en el escrutinio, en los momentos posteriores a la jornada electoral, las fuerzas de seguridad irrumpieron en la residencia de Brian Mundubile en Lusaka. La operación se saldó con varias personas detenidas y la muerte por disparos de Mutotwe Kafwaya, quien había sido ministro de Transportes con Lungu y diputado del PF. Las versiones oficiales y de la oposición no concuerdan acerca de lo que ocurrió, pero Mundubile y su compañero en la candidatura Makebi Zulu buscaron refugio en la sede de la ONU en Lusaka. Días más tarde, el 27 de agosto, se entregaron a la Policía y fueron trasladados a la prisión de máxima seguridad de Mukobeko bajo los mismos cargos de traición que llevaron a prisión a Hichilema hace una década. Así, mientras este juraba el cargo, Mundubile ingresaba en prisión.
A estos episodios, se suma que el 24 de agosto, último día en el que la oposición podía impugnar los resultados electorales ante la Justicia, las fuerzas de seguridad acordonaron y cerraron los principales tribunales del país y la Corte Constitucional alegando motivos de seguridad. Organizaciones de la sociedad civil han denunciado que fue un movimiento para evitar que la oposición recurriese los resultados.
Poco antes de las elecciones de 2021, Zambia se encontraba en una situación de impago, con una deuda que superaba los 11 200 millones de euros y una inflación de más del 24 %. La primera legislatura de Hichilema consiguió dar la vuelta a estas cifras. Tras una reestructuración inicial de la deuda, el UPND la redujo en casi 800 millones de euros y consiguió distribuir los pagos futuros en un plazo mayor. El proceso de reorganización, que terminó en junio de 2024, permitió que Zambia saliera de la situación de impago a finales de 2025, lo que mejoró su posición en las agencias de calificación crediticias y, así, pudo acceder con mayor facilidad al mercado internacional de crédito. Esta reestructuración y reducción de la deuda vino acompañada de un fuerte descenso del peso de la deuda en el PIB, que pasó de un pico del 133 % en 2023 al 86 % dos años después.
El alivio de la carga de la deuda trajo consigo una reducción significativa de la inflación junto al fortalecimiento de la moneda local, el kwacha zambiano. En los cinco años del Gobierno de Hichilema la inflación ha pasado del 24 al 6,5 %. Si bien todos estos datos macroeconómicos han restablecido la confianza de los inversores y los mercados internacionales, la situación de las familias dista de ser halagüeña, pues existe una desconexión entre la macroeconomía y el día a día.
En el mismo período en el que se han registrado esos éxitos macroeconómicos, la canasta básica aumentó su precio un 43 %, mientras que productos esenciales, como el aceite para cocinar, han tenido incrementos superiores al 70 %. Esta subida de precios de los alimentos básicos se explica, sobre todo, por el impacto de las sequías sucesivas, que han afectado tanto a la producción agrícola como a la generación de energía en un país cuyo suministro depende, en gran medida, de sus centrales hidroeléctricas. Esta situación explica que el país haya sufrido persistentes apagones, algunos de más de 20 horas al día, lo que ha tenido un fuerte impacto en la actividad comercial e industrial.
En un artículo publicado en Deutsche Welle, el analista Ngobola Cengelo Muyembe realiza una analogía de esta situación con la imagen de un embalse: «Cuando está lleno, habrás estabilizado tu sistema macroeconómico. Pero si las tuberías que llevan el agua a los pueblecitos y a las casitas de esos pueblecitos están atascadas y obstruidas, entonces no habrás resuelto realmente el problema, porque la gente necesita tener agua en sus propias casas». Y la realidad es que Hichilema inicia su segundo mandato en un país en el que el 70 % de la población aún vive con menos de tres dólares al día.

Además de las medidas económicas, el Gobierno de Zambia ha tomado también varias medidas de carácter social. Entre ellas se encuentran la implementación de la educación gratuita en Primaria y Secundaria, la contratación de profesores y trabajadores de la salud para reforzar los servicios públicos, la abolición de la pena de muerte, programas de protección social para hogares vulnerables, iniciativas para paliar los efectos de las sequías o la expansión del Fondo de Desarrollo de Circunscripciones, una herramienta puesta en marcha para asignar fondos públicos a las administraciones locales, para que estas puedan financiar proyectos comunitarios e infraestructuras.
De forma paralela, se ha producido en el país, según organizaciones de derechos humanos y misiones de observación internacionales, un deterioro de las libertades básicas. Entre ellas, destaca la Ley sobre Delitos Cibernéticos y la Ley de Orden Público, ambas utilizadas para controlar y restringir a la disidencia. Para Amnistía Internacional, tanto la promulgación de estas normas como el incremento de acusaciones penales contra los críticos al Gobierno influyen o restringen la libertad de expresión a nivel político. Además, varios periodistas y opositores han sido detenidos desde 2021, lo que ha llamado la atención del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk. El abogado austríaco urgió a las autoridades el pasado agosto a «dejar de detener a personas de forma arbitraria y respetar plenamente los derechos procesales de todas las personas detenidas». Para las misiones de observación electoral, como la de la Unión Europea y la SADC, la asociación regional, las elecciones se celebraron en un «espacio democrático restringido», pues había existido la prohibición, durante casi cinco años, de que la oposición realizase mítines políticos.
Tras una campaña en la que el UPND apostó por la «continuidad», se ciernen ciertas sombras sobre el futuro del país austral. Si bien los indicadores económicos y la implementación de ciertas medidas sociales presagian que Zambia puede seguir la senda de la recuperación y el crecimiento –amparado por una creciente demanda a nivel global del cobre, recurso principal de la nación, cuya extracción y venta representa alrededor del 15 % del PIB–, preocupa el deterioro democrático del país. En particular porque Zambia ha sido uno de los ejemplos paradigmáticos en la región, desde la década de los 90, de transiciones democráticas pacíficas entre Gobiernos de distinto color.
Desde Lusaka, comparten con MN algunas lecciones que se pueden extraer de esta situación: «Las elecciones pacíficas son posibles en África; las lealtades políticas y regionales siguen influenciando los patrones de votación; es importante mantener la independencia de las comisiones electorales; el poder de las redes sociales es una oportunidad y un desafío para la democracia en el continente, y, por último, las elecciones deben llevar a un desarrollo económico y social tangible en la vida de las personas». El tiempo dirá cuántas de estas lecciones aprobará Hichilema al final del mandato.