
Publicado por Javier Sánchez Salcedo en |
El pasado 1 de febrero, el presidente de Argelia, Abdelmadjid Tebboune, se desplazó hasta la ciudad de Béchar, al oeste del país, para inaugurar la línea férrea que conecta dicha localidad con Gara-Djebilet, en la provincia de Tinduf, donde se encuentra la tercera mina de hierro más grande del mundo. El ferrocarril, que recorre 900 kilómetros de desierto, se ha construido en menos de tres años, constituyendo un hito de las infraestructuras ferroviarias. Desde Béchar, el tren conecta con la línea ya existente hasta Orán, a orillas del Mediterráneo, en un recorrido que supera los 1 500 kilómetros. De esta forma, sobrepasa a otro de los grandes recorridos de tren en el norte de África, la línea que transporta hierro mauritano desde las minas de Zouérat hasta Nuadibú, en la costa atlántica, en un trayecto de 704 kilómetros.
La mina de hierro argelina es, sin embargo, mucho más grande que la mauritana. Se calcula que tiene 3 500 millones de toneladas, de las cuales se podrían explotar alrededor de 1 700 millones. En el continente africano solo la mina de Simandou, en Guinea (ver MN 720, pp. 6-7), es mayor que la de Gara-Djebilet. Además, esta última ofrece un hierro de peor calidad que el guineano, pues cuenta con un 0,8 % de fósforo que tienen que reducir, como mínimo, hasta un 0,2 %. De momento, se espera que para finales de 2026 se hayan extraído dos millones de toneladas, aunque el Gobierno argelino espera que en 2030 puedan alcanzar entre cuatro y 12 millones de toneladas anuales y, para 2040, lleguen a los 50 millones.
La entrada en servicio de este tren se ha llevado a cabo con la colaboración de compañías chinas, que muestran un interés particular en el proyecto, ya que varios conglomerados del país asiático gestionan parte de la explotación minera en el suroeste argelino y el pretratamiento del mineral antes de ser cargado en el tren. El hierro se traslada hasta las factorías del norte, donde, con la colaboración de socios turcos, el Gobierno de Argel ha puesto en marcha industrias de refinamiento del metal y de producción de acero. Esta infraestructura puede suponer un punto de inflexión para la economía del país norteafricano, pues sus exportaciones dependen en un 90 % de hidrocarburos, en especial, de gas. En la actualidad, las exportaciones de hierro suponen apenas un 1,5 % del total, según los datos del Observatorio de Complejidad Económica. Con la explotación de Gara-Djebilet, se espera que este porcentaje se incremente de forma considerable y que ayude en el plan de diversificación económica del país. Además, también es posible que con los ingresos obtenidos por la venta del hierro se pueda equilibrar la balanza comercial con dos de sus principales proveedores: China y Turquía.
Además del impacto económico de la iniciativa, la conexión férrea también va a permitir una mayor integración de un territorio que, hasta ahora, contaba con malas comunicaciones. Junto al tren minero, un convoy de pasajeros une Tinduf –a unos 150 kilómetros de Gara-Djebilet– y Béchar. La construcción de este ferrocarril se enmarca dentro de un plan más amplio del Gobierno argelino, cuyo objetivo es duplicar, para 2033, los kilómetros de vías de tren que existen en la actualidad. Antes de 2030 esperan alcanzar los 10 000 kilómetros de vías y llegar a los 15 000 en 2040.
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