Una batalla real

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Uganda corona a un periodista en medio de una disputa por la sucesión.



El nombramiento de Edward Rukidi Nyabongo I, periodista de 56 años, como nuevo rey de Tooro ha desencadenado una crisis que ha sacudido a la familia real y a toda Uganda. La ceremonia oficial tuvo lugar el pasado 29 de septiembre en un servicio de acción de gracias en la catedral anglicana de St. John, en la ciudad de Fort Portal, situada al oeste de Uganda. Tooro, Buganda, Bunyoro y Busoga son los cuatro reinos tradicionales bantúes del país. Fundados a principios del siglo XIX, fueron abolidos en 1967 por el régimen de Milton Obote y restaurados en la década de los 90 bajo el mandato del actual presidente, Yoweri Museveni, que lleva ya más de 40 años en el poder. 

La sucesión en el trono ha tenido lugar después de que Oyo Nyimba Kabamba Iguru Rukidi IV, considerado el rey más joven del mundo cuando ascendió al trono en 1995 con solo tres años, falleciera a los 34 en Estados Unidos, donde recibía tratamiento contra el cáncer. Su cuerpo fue repatriado para un funeral de Estado. Tras una breve ceremonia en el aeropuerto internacional de Entebbe, el féretro fue trasladado en un helicóptero militar hasta Fort Portal, capital del reino de Tooro. Allí permaneció durante nueve días hasta el entierro, que coincidió con el aniversario de la coronación del rey. Durante tres jornadas, las banderas nacionales ondearon a media asta en todo el país. El Parlamento ugandés le rindió un homenaje especial y lo calificó de monarca modernizador, defensor de la educación, la salud y las oportunidades para los jóvenes.

Mientras la familia real guardaba luto, los 21 ancianos del comité sucesorio designaron al próximo omukama, título en lengua local con el que se conoce al rey de Tooro. El elegido, primo del fallecido, había trabajado como presentador en la emisora estatal UBC TV. Un futbolista en Reino Unido, George Desmond Kumurasi, también tuvo opciones de alcanzar el trono, pero rechazó la oferta por motivos personales. 

El nombramiento no fue del agrado de la familia de Oyo, que entendía que un hijo del fallecido debía ser el heredero. Incluso la princesa Ruth Komuntale encabezó el rechazo al recién designado. Según la BBC, su hermano dejó «instrucciones muy estrictas» en las que preveía alternativas por si el niño no podía acceder al trono. Sin embargo, Charles Kayondo Kamurasi, jefe del clan real Babiito, entre cuyos miembros se elige a los reyes de Tooro, sostiene lo contrario: «No se sabe nada del niño en cuestión», declaró a la BBC. La tradición establece que, cuando nace un niño, se presenta a los ancianos para que lo conozcan y se celebran ceremonias y rituales. En este caso no sucedió así, lo que hace pensar que el fallecido tuvo un hijo fuera del matrimonio. Como resume el portal Africanews, «Oyo era soltero. No estaba oficialmente casado y nunca declaró heredero».

Entretanto, el Gobierno ugandés, a través del ministro del Interior, Juma Witonze Kisekka, ha pedido calma al pueblo de Tooro. Tras consultar al presidente del país, que dio la razón al comité de ancianos, el nuevo monarca, Edward Rukidi Nyabongo I, subió al trono.



En la imagen superior, Charles Kayondo Kamurasi, jefe del clan real Babiito, sale del palacio real de Karuziika antes del entierro del rey Oyo Nyimba Kabamba Iguru Rukidi IV, el pasado 12 de septiembre, en Fort Portal (Uganda). Fotografía: Hajarah Nalwadda/Getty

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