Lo que Pandora esconde

en |



Una filtración y una investigación periodística ponen al descubierto inversiones dudosas en refugios fiscales

Los llaman Papeles de Pandora, pero en realidad son 12 millones de archivos informáticos filtrados desde diversos despachos de abogados que, gracias a una investigación periodística bautizada con ese nombre, está sacando a la luz posesiones, empresas y acuerdos ocultos en refugios fiscales de casi 30.000 beneficiarios. Con ese volumen de datos, no es de extrañar que el escándalo afecte a ricos de todo el mundo, incluyendo a unos cuántos africanos. En concreto, los nombres de Uhuru Kenyatta, Denis Sassou-Nguesso y Ali Bongo –presidentes en activo de Kenia, República de Congo y Gabón, respectivamente– entre otros, han aparecido, por el momento, ya que la publicación de los resultados estaba en curso al cierre de esta edición.

Uhuru Kenyatta tiene junto con su madre y hermanos 13 empresas en refugios fiscales por valor de más de 30 millones de dólares, según la investigación. Levantar estas sociedades opacas sugiere actividades ilícitas en un presidente que había dicho recientemente que quería dejar como legado la lucha contra la corrupción y la transparencia. Es de sobra conocido que Kenyatta y su familia mantienen negocios relacionados con el transporte, los seguros, los hoteles y los medios de comunicación, entre otros sectores. 

El presidente de Kenia tuvo en octubre el primer encuentro bilateral con la Administración estadounidense de Biden en la Casa Blanca, donde posiblemente tuvo que tragar saliva, ya que los organizadores incluyeron los Papeles de Pandora en la agenda de los asuntos a tratar. El encuentro ya incorporaba temas regionales como el conflicto en Tigray o la disponibilidad de vacunas en África. La introducción de la revelación periodística se justificó por «la necesidad de aportar una mayor transparencia y rendición de cuentas a los sistemas financieros nacionales e internacionales». Tras la publicación, Kenyatta se mostró favorable a la investigación y afirmó que ayudaría a mejorar «la transparencia financiera y la apertura que queremos para Kenia y para todo el mundo», pero sin entrar en detalles relacionados con su propia implicación. Preguntado en la rueda de prensa posterior al encuentro con Biden, dijo que no había hecho nada irregular y que hablaría del asunto a su vuelta en Kenia.



No solo aparece Kenyatta

El congoleño Denis Sassou-Nguesso ocultó una compañía de minas de diamantes en las Islas Vírgenes Británicas. Tal y como menciona The African Report, del grupo francés Jeune Afrique, la mayoría de las revelaciones no son muy sorprendentes. Muchos de los políticos mencionados ya eran sospechosos de ocultar sus fortunas en el extranjero, y el caso de Sassou-Nguesso, que gobierna su país ininterrumpidamente desde 1997 no es, desde luego, una excepción. Otro sospechoso habitual que está en los Papeleses el presidente de Gabón, Ali Bongo, que sucedió a su padre en el cargo; su familia ha controlado el país desde hace medio siglo y ya habían sido investigados por corrupción.

Aunque tener cuentas o activos en el extranjero no es ilegal en sí mismo, su existencia en países conocidos como refugios fiscales por su bajo nivel impositivo y por su secretismo hacen pensar en motivaciones ilícitas: evasión de impuestos o lavado de dinero procedente de actividades de origen dudoso. Algunas de las grandes fortunas en ciertos países africanos son capaces de evitar la rendición de cuentas de las autoridades, por lo que en los motivos prevalece un interés por el secretismo y de protección frente a investigaciones criminales, se opina en The African Report. Algo a valorar de estas filtraciones es que el período analizado abarca varias décadas de evasiones y omisiones deliberadas de información.

Otros políticos africanos relevantes mencionados en la investigación periodística son Patrick Achi, primer ministro de Costa de Marfil; Jim Muhwzi, responsable del Ministerio de Seguridad ugandés; y Aires Ali, ex primer ministro de Mozambique. La mayoría de ellos han optado por el silencio, aunque Achi ha negado cualquier irregularidad y se ha comprometido a contestar con detalle a las acusaciones. El aliado de Ouattara, que algunos ven incluso como posible sucesor, había llevado a cabo iniciativas para castigar el fraude con fondos públicos. 

No deja de ser curioso cómo las fortunas africanas ocultan su dinero en el extranjero, pero muy pocos ricos de otros lugares lo hacen en paraísos africanos, con algunas excepciones como Seychelles o Mauricio. Quizá los Estados africanos no ofrecen la fiabilidad que sí transmiten los banqueros de Panamá, Islas Vírgenes Británicas o Bahamas, aunque, tal y como demuestran las filtraciones, es difícil que un secreto dure para siempre.

Más allá de África, en total son 35 gobernantes o exgobernantes los que han aparecido implicados en los papeles. 14 de los 35 provienen de América Latina. Entre las figuras más relevantes mencionadas a nivel mundial están el ex primer ministro británico, Toni Blair; el rey Abudllah II de Jordania; el primer ministro checo, Andrej Babis; el presidente de Azerbayán, Ilham Aliyev y varias personalidades públicas no vinculadas con la política, como la cantante colombiana Shakira. 

En julio de este año, 130 países de todo el mundo firmaron un acuerdo para crear un impuesto mínimo global para las multinacionales, que se fijó en un mínimo del 15 %, como una manera de lograr recaudar de las empresas allí donde obtienen beneficio y no solo donde se encuentren sus sedes fiscales. Entre los países firmantes, hay en torno a una veintena de africanos, pero quedan fuera algunos muy significativos como Kenia o Nigeria. Otros países que se negaron a firmarlo son, precisamente, paraísos fiscales por su bajo impuesto fiscal.

Colabora con Mundo Negro