
Publicado por Chema Caballero en |
«El fa había revelado que se iba a intentar un golpe de Estado en Benín. Los boconos (sacerdotes) se lo habían advertido al presidente Patrice Talon y este avisó al Ejército. Por eso la tentativa fracasó», comenta Fagla Bagbonon con el aplomo que le caracteriza. «Yo fui uno de los que lo leyeron en los cauris. Sin embargo, me costó comprender el mensaje que me transmitían. Consulté a mi padre. Él tuvo dudas en un primer momento y llamó por el móvil a otros colegas. A ellos también les habían llegado revelaciones que tampoco terminaban de interpretar. Al final, decidieron reunirse y echar de nuevo el fa todos juntos. El encuentro tuvo lugar el viernes por la mañana en Ouidah. Allí acudieron los boconos más experimentados del país, los que tienen el rango más alto». «¿Entre ellos tú?», quise saber. «No, yo todavía no he alcanzado el máximo grado en la iniciación. Aún me queda tiempo para ello, por eso no pude interpretar claramente el mensaje que me llegaba». Sin embargo, la reunión de los sacerdotes más ancianos sí consiguió descifrar el aviso que llegaba desde el más allá. «Lo tuvieron claro en cuanto echaron los cauris todos juntos. No había duda y decidieron ir directamente a la residencia presidencial en Cotonú para dar a conocer la voz de los ancestros. Por eso el presidente y el Ejército estaban preparados».
De Fagla Bagbonon ya he hablado en estas páginas (ver MN 694, p. 66). Entre todos los miembros de su familia, una estirpe de boconos que desde hace generaciones está al servicio del rey de Abomey, los ancestros lo eligieron a él para ser el sucesor de su abuelo y su padre. Desde que terminó los estudios universitarios, ha pasado años profundizando en el arte de leer las conchas y descifrar el mensaje de los antepasados, lo que se conoce como fa. Hoy conversamos por videollamada. Él viste una camiseta del Real Madrid. Le he llamado para ver cómo ha vivido el intento de golpe de Estado y es cuando me cuenta que no estaba preocupado, que tenía la certeza de que no iba a triunfar, porque los boconos ya habían avisado de lo que se avecinaba.
El 7 de diciembre, un grupo de militares —autodenominado Comité Militar para la Refundación (CMR)— entró en la televisión pública de Benín y anunció que había destituido al presidente y tomado el poder en el país. Pocas horas después, el Ejército terminó con la asonada y, tras horas de confusión, la calma y la normalidad regresaron a las calles de Cotonú.
Le pregunté a Fagla si no sería que los servicios secretos del país tenían información de lo que iba a suceder y por eso las Fuerzas Armadas estaban sobre aviso. Y que la rápida intervención de los países vecinos, como Nigeria, fuera lo que ayudó a que la acción de los rebeldes no triunfara. «Eres un incrédulo. El fa nos ha salvado, no hay duda sobre eso», me contestó.
En la imagen, vecinas de Cotonú se manifestaron el pasado 13 de diciembre contra el golpe de Estado en Benín. Fotografía: Abadjayé Justin Sodogandji/Getty