«Predico la paz a través de mi música»

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Giddes Chalamanda, músico



Giddes Chalamanda, conocido también por su nombre artístico, Agide, cumplió 95 años a principios de 2026. Conocido y reconocido músico malauí, para muchos es el padre del folk en el país. Tras más de cinco décadas de carrera musical, nos encontramos con él en su casa, en una zona rural al sur del país, cerca de la ciudad de Blantyre.


¿Cómo empezó a dedicarse a la música?

Comencé mi carrera musical en 1974. Mi música se emitía en la emisora de radio que había por entonces, la MBC (Malawi ­Broadcasting Corporation). Lancé Buffalo Soldier. Yo fui el primero en interpretar esa canción y no Bob Marley, que lo hizo en 1976. Si Marley estuviera vivo, le habría demandado por apropiarse de mi canción ­[risas].



¿Tocaba antes de 1974?

Sí, ya me dedicaba a la música, pero por aquel entonces no había discográficas que grabaran ni emisoras de radio. Por eso lancé mi primer tema en 1974, porque fue entonces cuando entró en escena la MBC.

Chalamanda posa con el Premio de Música Folk de Malaui, que recibió en 2014. Fotografía: Boniface Gbama


¿Quién le regaló su primera guitarra?

En realidad, nunca me regalaron una guitarra. Me la fabriqué yo mismo con materiales locales. Simplemente cogí un bidón de metal, le puse unas cuerdas… y ya tenía la guitarra.



¿Y cómo la fabricó? 

Yo no sabía, fue Dios. Ni siquiera sé cómo se me ocurrió hacerlo, pero lo hice, así que creo que fue el poder de Dios. 



¿Qué música escuchaba en sus primeros años?

La primera música que escuché era de Zambia, pero la escuchaba en Zimbabue, mientras trabajaba allí en 1956 [comienza a tararear y cantar algunos de esos temas]. 



¿Con qué músicos o bandas ha colaborado a lo largo de su carrera?

Son más de diez grupos o músicos con los que he tocado o colaborado alguna vez, pero entre ellos puedo mencionar, por ejemplo, a Kamwana Family, o a Black Missionaries, una banda reggae muy popular cuyos miembros residen en Chileka.



Lleva más de cinco décadas vinculado a la música. ¿Cómo ha cambiado en Malaui desde entonces?

La música ha evolucionado, pero ahora me doy cuenta de que la gente ya no utiliza instrumentos naturales. Ya no se hace la música que me hubiera gustado. Ha cambiado tanto que uno simplemente entra en un estudio y graba sin ningún instrumento físico.



¿Qué es la música para usted? 

La música es una herramienta que se utiliza para traer paz. Si uno está pasando por ­un mal momento, puede sentirse más alegre después de escuchar algo de música.

Giddes Chalamanda, acompañado por sus dos hijos, después de la entrevista, en el exterior de la vivienda familiar. Fotografía: Boniface Gbama


¿Cuál es el mensaje de sus canciones?

Mi música tiene más que ver con dar consejos. Trata sobre la paz, la armonía y la unión. Suelo predicar sobre la paz a través de mi música y en mis actuaciones.



Buffalo Soldieres uno de sus temas más conocidos. En él dice que querría visitar Estados Unidos. En 2016, con el apoyo de mucha gente, cantó en Washington D. C. ¿Cómo fue esa experiencia?

Lo disfruté muchísimo, de verdad. Washington es un lugar estupendo y cantar allí fue uno de mis mayores sueños hecho realidad. 



¿Qué cantó allí?

Buffalo Soldier, Linny, Nthwani Zina y Napolo. Esas son las canciones que canté allí. 



Hace unos años colaboró con Namadingo en el tema Linny. Aquel trabajo se hizo viral en Internet, con millones de visualizaciones en las redes sociales. ¿Se lo esperaba?

No, nunca creí que la canción se hiciera viral y que le gustara a tanta gente. Lo que yo esperaba era que me retribuyeran más por el tema, pues la cantidad que recibí fue muy pequeña.



Usted es un icono de la música malauí. ¿Qué diría a la generación más joven de músicos del país?

Creo que la música, si se hace con honestidad, puede cambiar la vida de una persona y su futuro. La música no solo debe ser entretenimiento, sino que debe transmitir un mensaje que traiga cambios a la sociedad.



En 2014 ganó el Premio de Música Folk de Malaui. ¿Qué importancia tuvo para usted ese reconocimiento?

Me alegré mucho de haber recibido este premio [señala a una repisa del salón, donde se encuentra el galardón]. Es un reconocimiento a mi música.

Varias fotografías del archivo personal del autor durante algunas de sus actuaciones. Fotografía: Boniface Gbama


¿Toca todos los días? 

Sí, canto y toco todos los días.



¿Cuál cree que es la mejor canción de su carrera?

Linny es una de mis mejores y más conocidas canciones.



¿Le quedan sueños por cumplir? 

Ahora que me estoy haciendo mayor puede que mi sueño ya no sea el mismo que antes, pero sigo sintiendo que tengo margen para cantar más, porque eso es lo que me da de comer. Aunque me cueste caminar, si se siguen presentando oportunidades, seguiré cantando ante el público. 



¿Sigue componiendo?

Sí, sigo creando, pero ahora ya simplemente las canto y lo hago directamente en la cabeza.



¿Cuál es el recuerdo más bonito que tiene?

Mis momentos más felices suelen estar vinculados a mi paso por los escenarios. Allí mucha gente acude a escuchar mi música. La mayoría de las veces, mis momentos más felices son cuando estoy en el escenario cantando en directo.



¿Tiene hijos, hijas, nietos o nietas?

Tengo cuatro hijos, dos chicas y dos chicos. Y cinco nietos. Todos ellos cuentan conmigo para que les apoye.



Alguno de ellos toca un instrumento?

Solo él [señala a uno de sus hijos, que está sentado a su lado].



¿Y le gusta tocar?

Sí, le gusta, claro.



¿Se divierten tocando juntos?

Sí, disfrutamos cuando tocamos juntos.   



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