«Los sacerdotes deben permanecer cerca del pueblo»

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Mons. Martin Anwell Mtumbuka, presidente de la Conferencia Episcopal de Malaui.



Mons. Martin Anwell Mtumbuka, primer obispo de la diócesis de Karonga, es en la actualidad el presidente del episcopado malauí. MN ha hablado con él sobre su diócesis y la situación de la Iglesia en el país.



¿Cómo describiría la Iglesia de Malaui?

Es una Iglesia viva. La fe católica está creciendo todo el tiempo, en especial en el norte del país. Como en muchas partes de África, todos los años hay un buen número de bautizados. Los laicos están muy activos en numerosas actividades, lo que es una bendición. Es también una Iglesia con vocaciones a la vida religiosa. Además, desempeñamos un papel muy importante en el desarrollo socioeconómico del país, sobre todo en educación y salud.



¿Cuáles son los desafíos?

La Iglesia está creciendo en número y necesitamos más sacerdotes, religiosas, hospitales y escuelas, pero el apoyo económico que solíamos recibir del extranjero está disminuyendo de manera constante. No estamos preparados para esto, porque deberíamos estar en una posición de fuerza para ser autosostenibles. Mi principal preo­cupación es que no podemos depender solo del apoyo exterior, dado que nuestros socios en el extranjero enfrentan también dificultades ­financieras. 



¿Afecta la globalización a la fe en el país?

Hay muchas cosas que afectan y desafían la fe de los fieles, entre ellas, la globalización, lo que nos obliga a hacer más en términos de evangelización, en especial en el campo de la catequesis. Hace poco Malaui estaba relativamente exento de ideas secularizantes, pero con la tecnología a nuestro alcance, la radio, la televisión y la telefonía móvil ya no es posible proteger a los fieles de los enemigos de su fe. Lo que necesitamos, en cambio, es formarlos para afrontar estos desafíos.

Celebración eucarística en la parroquia comboniana San Juan Bautista de Msamba, situada en el Área 36 de Lilongüe, la capital del país. Fotografía: Gonzalo Vitón



¿En qué situación se encuentra el diálogo interreligioso?

Hay una presencia musulmana mayoritaria en el sureste del país, cosa que no sucede en el resto del país. En cualquier caso, la gente vive en paz con sus vecinos musulmanes. Aun así, la única solución es dotar a los cristianos de la capacidad de entender su fe de manera más profunda para que puedan decir: «Esta es la verdad que tengo, puedo compartirla y defenderla».



¿La Iglesia es fermento de transformación social?

Sí. La Iglesia católica sigue siendo una voz fuerte en el país. Sin embargo, tenemos una visión discordante sobre una solución a largo plazo en torno a este asunto.



¿En qué sentido?

Creo que nosotros, como obispos, deberíamos ser más conocidos por hablar sobre cuestiones de moralidad y fe en lugar de preocuparnos ante todo por asuntos políticos y económicos. Esta responsabilidad debería recaer en los laicos. Son los propios laicos, ante todo, quienes deben ser buenos cristianos y ciudadanos y quienes deben valorar las políticas públicas que debe implementar un buen gobierno. No podemos permitir una situación en la que los obispos hablen eternamente en nombre de millones de católicos. 

Mons. Martin Anwell Mtumbuka. Fotografía: Gonzal Vitón


¿No deberían ser los obispos la voz de aquellos que no tienen voz?

No estoy diciendo que una conferencia episcopal deba guardar silencio. Lo que quiero destacar es que nuestra prioridad, como episcopado, debe cambiar. Necesitamos modificar la forma en que hacemos las cosas.



¿Qué quiere decir?

Que deberíamos invertir nuestro tiempo en las áreas para las que fuimos ordenados: que nuestro pueblo rece, conozca la Biblia y sean buenos cristianos, que sean buenos esposos, que cuiden de sus hijos y recen con ellos, que marquen la diferencia a través de sus propias vidas y conductas. No tiene sentido que los obispos hablen constantemente sobre la corrupción mientras que algunos de los que roban son católicos.



En 1992, la Iglesia de Malaui desempeñó un papel importante en la transición democrática del país. ¿Ahora quiere huir de su misión?

No, nos implicamos en ese trabajo, pero no se puede replicar lo que ocurrió en 1992. En aquel momento vivíamos bajo un régimen muy represivo. En la actualidad, tenemos una democracia que no funciona a la perfección, pero es una democracia razonablemente buena. 



¿Qué es el Fondo Nacional para la Juventud? ¿Por qué lo han aprobado ahora los obispos?

Hay mucho desempleo en el país y los jóvenes necesitan tener una vida digna, pero no pueden tenerla si no pueden cuidarse por sí mismos, algo que no podrán lograr si no encuentran empleo. Con este fondo se busca que sean capaces de hacer frente a esta dificultad. Cuando la población juvenil está descontenta hay más delincuencia e inestabilidad política en el país. La gente se aprovecha de su frustración.



¿Cuál es la situación de las mujeres?

Desempeñan una gran labor dentro de la Iglesia, pero reciben muy poco a cambio. Por eso nos esforzamos para animarlas creando diferentes proyectos e iniciativas que puedan apoyarlas. Por ejemplo, en mi diócesis se está estableciendo una entidad financiera, por lo que hemos estado preparando a las mujeres para que, cuando abran sus oficinas, puedan solicitar pequeños préstamos en grupos y emprender negocios e iniciativas que les permitan ser autosuficientes.



Karonga es la única diócesis cuya secretaria es laica. ¿Cuál es el papel del laicado?

Hemos intentado, en la medida de lo posible, ser muy precisos sobre los riesgos del clericalismo. Tenemos claro que la viña del Señor es tan grande que ningún grupo puede reclamar la obligación exclusiva de cuidarla. En cuanto a responsabilidades y roles para diferentes personas dentro de la Iglesia, creo que las mujeres pueden desempeñar un trabajo excelente en aquellas áreas que permite el derecho canónico. Por ejemplo, algunos perfiles técnicos y administrativos son perfectos para ellas. 



¿Cuáles son las prioridades pastorales de su diócesis?

Contamos con un programa diocesano muy sólido de catequesis para niños y jóvenes. Es esencial contar con catequistas bien formados, pero también líderes laicos para las capillas y las pequeñas comunidades cristianas. Estamos trabajando mucho para asegurar que, en los próximos años, no haya ninguna parte de la diócesis que no haya sido visitada por un sacerdote. Los sacerdotes deben permanecer cerca del pueblo. Para ello, hemos dividido las parroquias grandes de modo que puedan visitar a los fieles con tanta frecuencia como sea posible. Asimismo, estamos intentando construir una Iglesia autosuficiente, para lo que hemos empezado a desarrollar varias iniciativas destinadas a ello (ver pp. 30-33). También estamos trabajando con mayor empeño en la educación, incrementando de manera significativa el número de escuelas secundarias. Hay que elevar el nivel general de la educación entre la población, necesitamos que los jóvenes progresen para que en el futuro puedan liderar pequeñas comunidades cristianas. Celebramos el éxito académico de nuestras escuelas, aunque lo que más me alegra es que ofrecen una formación integral.



Seis años después de su puesta en marcha, ¿cree que la emisora diocesana, Radio Tuntufye, cumple su objetivo?

Emprendimos ese proyecto porque era imprescindible para las actividades de la diócesis. A través de la radio podemos llegar a más personas, incluso a aquellas que viven en lugares a los que no hemos podido llegar a pie. Nuestra intención es también crear un canal de televisión. Mientras tanto, la misa se emite en directo por Radio Tuntufye, YouTube y en la página de Facebook de la diócesis. Nos esforzamos por llegar al mayor número posible de personas.



El lema de la diócesis es «Iremos a ellos». ¿Qué quieren decir?

La división de las parroquias de la que hablaba antes se hace para que los sacerdotes puedan llegar a más personas. La radio tiene sentido como un servicio para aquellos lugares a los que, de momento, no puede llegar un sacerdote. En mi caso, como obispo, voy con frecuencia a celebrar misa en comunidades rurales. Esto, creo, captura la esencia de la idea del lema de nuestra diócesis.   



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