«La lucha saharaui tiene mucho que ver con una lucha feminista»

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La actriz Nadhira Mohamed protagoniza la película Sombra nómada, de Eimi Imainishi



Este viernes, 2 de octubre, se estrena en las salas españolas el largometraje Sombra nómada, dirigido por la cineasta japonesa-estadounidense Eimi Imanishi y protagonizado por la actriz saharaui-canaria Nadhira Mohamed. La película cuenta la historia de Mariam, una joven saharaui que es deportada desde España y forzada a regresar a los territorios ocupados de Sahara Occidental, donde se reencuentra con sus raíces, su familia, antiguas amistades, un lugar y una cultura por la que siente un fuerte vínculo afectivo pero donde no consigue encajar.



Nadhira Mohamed, que da vida al personaje de Mariam, creció en los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf (Argelia) y llegó a Canarias siendo aún una niña, lo que hace que sienta una identidad mixta. La actriz, que está vinculada al activismo de defensa de los derechos humanos y la causa del pueblo saharaui , y trabaja en la protección de solicitantes de asilo, entró en el cine sin haberlo planificado. Después de protagonizar en 2011 la película Wilaya, de Pedro Pérez Rosado, Nadhira Mohamed vuelve a la interpretación con Sombra nómada, un relato de corte realista e intimista, emotivo, lírico y por momentos desgarrador, que atraviesa temas como la búsqueda de la identidad, las fronteras o la sororidad. MUNDO NEGRO ha conversado con la actriz.



Tu llegada al cine fue por casualidad. No estaba en tus planes.

El cine llegó a mí por suerte, no es algo que buscara. Nunca había hecho interpretación ni había tenido intención de ser actriz. El primer papel enWilaya me llegó mientras estaba en una manifestación en Valencia, cuando había revueltas en el Sahara ocupado por Marruecos. Ahí me conoció Pedro y me ofreció el proyecto. Esta vez ha pasado un poco lo mismo. Eimi andaba buscando a una chica saharaui para el papel de Mariam y me contactó. Yo estaba bastante reacia, porque una de las cosas que más nos perjudica a las mujeres saharauis es exponernos públicamente. Se nos señala a nivel social cuando nos exponemos, y más cuando no estás casada, tienes una vida un poco liberal y no sigues las normas. Pero cuando me pasó el guion, no lo pude evitar. Me enamoré del personaje de Mariam y me encantó lo que Eimi quería transmitir con Sombra nómada. Las dos coincidíamos en que cuenta algo que es necesario empezar a contar. La sociedad española conoce muy bien el conflicto saharaui en lo político, pero muy pocas personas saben cómo lidiamos los saharauis con los conflictos internos, familiares, sociales, las relaciones entre los hermanos, las relaciones de las madres con sus hijas, la responsabilidad que cargan las mujeres por el hecho de ser mujer. Leí el guion y no lo dudé.

Fotograma de ‘Sombra nómada’, cedido por Stendhal Films. En la imagen superior, retrato de Nadhira Mohamed. Fotografía: @aulagalab




¿Te sienes identificada personalmente con la historia que cuenta Sombra nómada?

Yo me crie en los campamentos de refugiados, no soy de los territorios ocupados. He interpretado el papel de Mariam siguiendo las indicaciones de Eimi, pero en la parte emocional de Mariam, en la relación con la madre y las hermanas, sí me he sentido muy identificada, simplemente por ser saharaui, porque culturalmente compartimos lo mismo. Eimi y yo nos sentamos para escribir mano a mano quién es Mariam, y me dio bastante libertad para fusionar ciertas partes de Mariam con quien yo soy. Fue muy fácil para mí. Había muchas cosas personales que yo estaba atravesando que tenían que ver y, aunque a estas alturas de mi vida tengo bastante clara mi identidad, yo también he pasado por el proceso de la pérdida identitaria y sé muy bien qué se siente.



Llevas más de 20 años en España, primero en Canarias y ahora en Madrid. ¿Cómo es tu relación con el Sahara?

Siempre me he sentido muy saharaui, aun teniendo un DNI español. Siento una identidad saharaui que durante muchos años aunque tanto la monarquía alauí como otros Gobiernos han intentado borrar, las generaciones que estamos aquí ofrecemos resistencia. No me he criado en los territorios ocupados y no he estado muchos años en los campamentos, pero tengo una responsabilidad muy grande con mi pueblo. Lo tengo clarísimo. Para mí el Sahara lo es todo. Cada cosa que hago la hago pensando en el lugar del que vengo, cómo llegué y por qué estoy aquí. Llevo 12 años en Madrid, aunque me siento más de Lavapiés y de Vallecas, del barrio. Soy de vida de barrio, vida de comunidad, de salir a la calle y escuchar a los niños, ver a los abuelos sentados. Necesito sentir que si salgo de mi casa hay vida a mi alrededor. Siempre me ha gustado vivir en los barrios, es lo más cercano que tengo a estar rodeada de saharauis, porque nosotros somos una sociedad muy comunitaria.

Cartel de la película. Cedido por Stendhal Films.


¿Cuáles son los valores fundamentales de Sombra nómada? ¿Qué crees que aporta la película?

Para mí lo importante es arrojar luz sobre los saharauis que están en los territorios ocupados por Marruecos. Se habla muy poco de ellos. Son personas que están rodeadas de colonos, de militares, todo el día. No hay una libertad plena. Hay que controlar mucho lo que se dice. Y, en segundo lugar, sobre la posición de las mujeres en la sociedad saharaui. Es muy importante para mí. La lucha del conflicto saharaui tiene mucho que ver con una lucha feminista. Tienen que contar con nosotras, las mujeres, en muchos espacios en los que estamos pero sin la autoridad y el poder que nos gustaría. Es fundamental que las mujeres saharauis pierdan el miedo a exponerse. Y te lo dice alguien que está acojonada.



¿Con el estreno de la película?

Sí. Tengo mucho miedo de que mi gente no entienda la película, de que no se entienda lo que hemos querido contar. Miedo de que lo entiendan como una película que quiere deshonrar a la causa saharaui. Me da pánico decepcionar a mi gente y en ningún momento quiero herir la sensibilidad del pueblo saharaui. La película se ha hecho con muchísimo amor. En la película todos los actores que participan, todos, son saharauis de los campamentos de refugiados, y me siento orgullosísima. Son gente no profesional, no han estudiado interpretación. La que hace de mi madre es una señora mayor que no ha hecho ni interpretación ni teatro, pero que se ha metido en el proyecto con mucho cariño y sin ningún miedo a lo que se pueda decir de ella sabiendo cómo es nuestra sociedad de estricta. Toda la gente ha hecho el proyecto con mucho amor. Yo tengo un sentimiento de culpa por el hecho de estar aquí en España y tener los privilegios de beneficiarme del éxito de la película, de poder moverme por aquí y por allá. Pero, sobre todo, esas actrices que lo han dado todo en la película, siguen allí en los campamentos. Siento que son muchísimo más valientes que yo y pienso mucho en ellas. Para mí es muy importante que alguien se fije en ellas, en esas mujeres, y se dé cuenta de que hay arte donde muchas veces no queremos verlo.



Tu miedo es porque se muestran cuestiones como el patriarcado, el machismo o el racismo, entiendo.

Hay muchos temas que tocamos de una manera muy sutil. No queremos que se tome como algo en contra de la sociedad saharaui, sino todo lo contrario. Hay temas que todavía no se han resuelto a nivel social y que tenemos que solucionar, aun teniendo un conflicto bélico con Marruecos. Son conflictos sociales que existen en todas las sociedades. En todas existe racismo y todas están atravesadas por el machismo y el patriarcado. Hay quien piensa que como estamos en una posición tan sensible como un conflicto bélico y una posición contra Marruecos, y teniendo potencias tan grandes en nuestra contra, hablar de estas cosas puede dejarnos mal. Piensan que es mejor no tocar ciertas cosas hasta que no seamos independientes.

Nadhira Mohmed en CN Tower, durante el Festival de Cine de Toronto. Fotografía: @aulagalab



Me da la sensación de que eres una activista que ha entrado en el mundo del cine para seguir haciendo activismo desde otro lugar.

Sí. He militado toda mi vida. He estado en manifestaciones toda mi vida. Y me di cuenta de que son espacios muy hostiles. Desde la ley mordaza hay muchas cosas que no se pueden hacer. Con el cine puedes llegar a otros espacios y la gente recibe el mensaje mucho mejor que con otro tipo de acciones. Y más allá de eso, nosotros como pueblo necesitamos un cine. Necesitamos tener algo para dejar a los nuestros y que se cuenten nuestras realidades más allá de los documentales políticos que existen sobre la causa. En la sociedad saharaui que una mujer haga una película o se exponga en redes sociales no está bien visto. Si entras en Internet y buscas perfiles saharauis, solo hay tres o cuatro chicas. Nadie se atreve a hacer algo así por miedo al señalamiento y a la crítica social, porque se supone que nosotras tenemos un rol determinado en nuestra sociedad. Puedes trabajar, claro que sí, pero salirte de eso y hacer cosas «europeas», ya no es tan bonito. Ya no representas tanto a la sociedad. Nos hace falta todavía avanzar muchísimo en esto. Ojalá las chicas empiecen a ver esto como algo que aporta a nuestra sociedad, a nuestra historia, en vez de algo que nos critica o que nos aísla. 



Lo que habéis hecho vosotras con esta película, ¿crees que animará a otras mujeres saharauis a mostrarse más?

Es la intención. Que otras mujeres pierdan el miedo y vean que esto es lo normal para seguir avanzando en nuestra lucha y nuestra vida. Cuando yo era joven tenía dos perfiles de mujeres en los que podía verme. Uno, el perfil clásico, casada con hijos, que no era lo que yo quería para mí. Y luego el de mujeres saharauis que habían estudiado  Medicina en Cuba. Muchas que siguieron lo que se esperaba de ellas y otras que decidieron arrancarse y vivir su vida libremente. Por suerte, a mis veintipico años conocí a unas chicas saharauis que habían estudiado en Cuba y vi otro modelo de ser mujer saharaui, otra posibilidad. Y me ayudó mucho a perder ese miedo y ver que no era la única, que hay otras chicas saharauis que viven su vida. Es posible. Mi sueño es que las chicas, en vez de tener tan poco referentes, tengan un montón, no solo en las que vivimos en España, sino también en los campamentos.

Imagen del rodaje de ‘Sombra nómada’. Cedida por Stendhal Films



¿Cómo valoras la Proposición de Ley sobre la concesión de nacionalidad española a los saharauis que se está tramitando en estos momentos?

Me parece maravilloso, porque va a facilitarle la vida a muchísimos saharauis que llevan muchos años viviendo aquí en España. Les va a facilitar la vida con respecto a los estudios, con respecto a muchas cosas del día a día que si no tienes DNI son muy jodidas. Pero también es verdad que para mí esa concesión es un caramelito, teniendo en cuenta todo lo que pueden hacer con respecto a la causa saharaui. Que nos des la nacionalidad mientras nos vendes a Marruecos, no lo entiendo. Soy bastante exigente en este sentido con la izquierda. No podemos seguir con medias tintas. Que cuando no estén en el gobierno jueguen con la esperanza del pueblo saharaui y cuando lleguen al gobierno nos toquen así, por encima, es lo de siempre. Nos prometen, nos prometen, y cuando llegan no pasa absolutamente nada. Me entristece la posición de la izquierda con respecto al pueblo saharaui. Tenemos que tener un discurso antirracista, un discurso feminista y estar con todos los pueblos que luchan y resisten. Tenemos que empatizar muchísimo, porque nadie, nadie, te asegura tu mañana. En estos últimos años estamos viendo que no hay nada seguro en esta vida y hay que empatizar con el que tienes al lado.

Fotograma de la película. Cedido por Stendhal Films



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