¿Aprender la lección?

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El Congreso Nacional Africano obtiene por primera vez en su historia menos del 50% de los votos.

«Han comido demasiado dinero. Deben irse», sentenciaba Tsene, una camarero de un café en un barrio del norte de Johannesburgo en la mañana después del anuncio oficial de los resultados de las sextas elecciones locales celebradas en Sudáfrica.

El hartazgo, la frustración y el descontento tras 27 años de hegemonía política del Congreso Nacional Africano (CNA) parece haber llegado a su límite. Los comentarios más positivos se limitan a recordar con cierto pudor que sigue siendo el partido que nació del movimiento de liberación, el que acabó con el apartheid, el partido de Nelson Mandela… Pero los casos de corrupción, de clientelismo y abuso de poder, hechos públicos con detalle a través de la Comisión Zondo, han pasado factura al CNA en estas elecciones.

El poder ha quedado repartido entre un 46% para el CNA –en las elecciones de 2016 obtuvo el 54%–, seguido por el líder de la oposición, Alianza Democrática (DA, por sus siglas en inglés) con un 22%; Luchadores por la Libertad Económica (EFF, por sus siglas en inglés), el partido de izquierdas que se escindió del CNA, con un 10%; el partido nacionalista zulú Libertad Inkatha (IFP, por sus siglas en inglés) con un 6%; el de mayoría afrikáner Frente Libertad Plus (FF+, por sus siglas en inglés) con un 2%; y Action SA, que se ha estrenado en estos comicios bajo el liderazgo del exalcalde de Johannesburgo, Herman Mashaba, con otro 2% de los votos.

Fotografía: Efrén Tresoldi.



Se presentaban 325 partidos y más de 60.000 candidatos, un amplio panorama de opciones que apenas convenció a 12 de los 26 millones de votantes registrados –un tercio de los que podían votar ni siquiera se registraron– que finalmente acudieron a las urnas. Junto al resultado del CNA, la baja participación, marcada por la ausencia de los jóvenes, es un hito históricos en un país que hace menos de tres décadas que accedió por primera vez  a las urnas de forma libre y democrática.

De estos comicios, antesala de las elecciones legislativas que se celebrarán en 2024, también se extrae la conclusión de que DA no es una alternativa política que convenza a los sudafricanos. La buena gestión en lo local queda mermada por los incidentes de corte racial que han protagonizado y una sensación de oportunismo que no logran esquivar. En cambio, el EFF e Inkatha sí que han mejorado ligeramente sus posiciones, logrando un resultado que les permitirá negociar con más fuerza en las imprescindibles coaliciones –en 61 de las 213 comunidades ningún partido ha alcanzado la mayoría absoluta–, y han logrado arrebatarle la mayoría al CNA en la provincia de Kuazulu-Natal, feudo del expresidente Jakob Zuma, que sigue pendiente de un juicio por 16 cargos de corrupción.

En regiones donde el CNA recibía un tradicional cheque en blanco, como Mpumalanda o Free State, han mantenido el apoyo, aunque se ha reducido las diferencias con otras fuerzas. «El CNA es el partido de los trabajadores, son los que pueden ayudarnos, pero deben cambiar a los dirigentes que nos gobiernan. Hay que terminar con la corrupción. Deben cumplir la promesa de impedir que gente acusada de llevarse dinero siga ocupando puestos de responsabilidad», explicaba una señora de mediana edad desde Limpopo tras reconocer, en declaraciones a la televisión independiente ENCA, que había renovado su confianza en el CNA.

Fotografía: Efrén Tresoldi.



«El multipartidismo se ha asentado en Sudáfrica», declaró el presidente Cyril Ramaphosa poco después de que se hicieran públicos los resultados oficiales y sin emplear ni un minuto de su discurso a hacer autocrítica o reconocer los pésimos resultados de su partido y la preocupante baja participación. En cambio, durante los tres días que ha durado el recuento de votos, un proceso informatizado que ha cosechado muchas críticas y algunas denuncias de irregularidades, sí que fue posible escuchar a dirigentes del CNA reconociendo que los ciudadanos han lanzado un mensaje claro y que debe haber una reacción y cambios en el partido.

El acceso a servicios básicos, como son el agua y la electricidad, la elevada tasa de violencia y criminalidad y el desempleo son las preocupaciones urgentes que los ciudadanos han repetido sin descanso durante las últimas semanas. Mientras los flamantes candidatos se paseaban por suburbios y barriadas haciendo promesas, la compañía de electricidad Eskon sometía a todo el país a cortes de al menos dos horas de luz al día, alegando escasez de suministro.

Las promesas electorales aún están frescas, por lo que a nivel de calle se espera que en las próximas dos semanas de negociaciones, cuando se cerrarán las coaliciones que gobiernen durante los próximos cinco años en los municipios y ciudades, sean lo suficientemente sólidos y consecuentes como para que los nuevos cargos políticos elegidos no caigan en el afán de poder que los analistas apuntan como el germen que ya está mermando la influencia del CNA en Sudáfrica.


Fotografía: Efrén Tresoldi.




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