«Arabia Saudí e Irán ponen el sello del islam por donde pasan»

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Entrevista a Justo Lacunza

Por Gonzalo Gómez

Justo Lacunza es experto en lenguas y culturas africanas, con especialización en el Islam y literatura islámica. Fue rector del Pontificio Instituto de Estudios Árabes e Islámicos y ha asesorado a papas acerca del mundo musulmán. Lacunza es sacerdote de los Padres Blancos.

Continuación del reportaje: África musulmana entre dos tierras.



¿Qué se juegan los países africanos en esta rivalidad?
 

Arabia Saudí e Irán tienen representaciones diplomáticas en prácticamente los 54 países africanos. A través de las embajadas pasan categorías de pensamiento, cultura, lengua o religión. Ambos países han puesto el sello del islam allí donde han estado presentes. Países como la República de Sudán, Somalia, y en ciertos aspectos, todos los movimientos que tengan un cuño suní están con Arabia Saudí, ya que ha financiado la enseñanza, los centros de cultura islámica, las mezquitas, la impresión de textos y ha dado un gran impulso a la lengua árabe. Por otra parte la revolución islámica de Irán del 79 ha tenido influencia, y no poca, en gran parte de esos países africanos, sobre todo en África Oriental. Por eso hay también una sintonía con Irán por ese aspecto revolucionario y político de islam en el que el poder político y la autoridad religiosa van de la mano y se ayudan mutuamente. En segundo lugar, esta relación entre suníes y chiíes se hacen eco en África. Las sedes de Arabia Saudí tratan de aportar un islam suní que podemos definir como ortodoxo, o quizá fragmentario o puritano. Los suníes en África tienen muchísimo peso, sobre todo desde las cofradías, diseminadas en los países africanos, que han contribuido a la propaganda, extensión y enseñanza del islam en contextos muy diversos. El islam de Irán tiene mayor incidencia a nivel político y de las instituciones. El líder supremo en Irán, Alí Jamenei, es la autoridad suprema a nivel religioso y también político, lo cual quiere decir a todos los niveles: nivel de la educación, de la cultura, de la interpretación del islam…

¿Qué influye más en África: la parte geopolítica o la parte religiosa?

 Las dos cosas son complementarias porque son las dos caras de la misma moneda. Yo no puedo pedir a Arabia Saudí que no hable del islam porque el título oficial del rey de Arabia Saudí, Salmán bin Abdulaziz, es el de Custodio de los Santos Lugares del islam. No puedo pedir a Irán que se olvide del islam chií cuando la máxima autoridad religiosa en irán es Alí Jamenei, que representa la máxima autoridad del país. Es una autoridad religiosa antes que política. El islam, por tanto, no es un apéndice. Son dos grandes columnas tanto de la historia como de la identidad de las comunidades musulmanas.

 ¿Cómo interpreta la ruptura de relaciones de Sudán con Irán teniendo en cuenta que eran aliados?

Sudán era un aliado de Irán cuando Sudán del norte y del sur eran un único país con nueve fronteras. Olvidar eso es peligroso aunque Omar El-Beshir ya fuera el presidente. Irán había concertado con Sudán lazos muy estrechos y era una pieza clave en la visión de El-Beshir de realizar una islamización progresiva. Las cosas cambian con la separación. Ya no es el mismo Sudán. Se quedó sin las grandes reservas de petróleo, agua, etc… Por tanto tiene que buscar los préstamos necesarios y se ha puesto del lado de Arabia Saudí aludiendo, como prueba, a la defensa del islam suní, pero también hay una parte geopolítica muy importante. Por otro lado tiene frontera con Egipto y no le interesa un enfrentamiento con Egipto.

Al tomar partido, ¿no se cierran las puertas a un posible aliado en un buen momento?

Es evidente que los acuerdos han cambiado las reglas del juego. Los millones de euros iraníes en bancos han sido desbloqueados y hay una disponibilidad de inmensos fondos para relanzar el comercio y las exportaciones de petróleo. Esto tiene su influencia. Siempre hemos visto a Irán bajo el prisma del islam pero no nos hemos dado cuenta de que, por ejemplo, no necesita una fuerza de ingenieros, abogados, investigadores, profesores de universidad, lingüistas, poetas, o cineastas. Tienen todos los recursos humanos y los naturales, pero nos hemos centrado en una visión muy diminuta; nuestro vocabulario ha sido: fundamentalismo, islam refractario, el turbante o el velo y no nos hemos dado cuenta de que es una gran nación. Con esto no quiero decir que todo lo que haya hecho Irán sea bueno, pero tenemos que ser realistas. Ahora han cambiado las cosas y se va a relanzar la economía. Nos interesa que haya proyectos y uno de las grandes áreas de inversión es África, que está en el mundo globalizado más de lo que pensamos. Por tanto Arabia Saudí e Irán tienen que sentarse y hablar.

¿Algunas diferencias del islam africano y del de Oriente Próximo?

Históricamente en África ha habido un seguidismo del modelo árabe. De ahí se ha pasado a construir la propia identidad en tanto musulmanes. ¿Por qué seguir un modelo que no es el propio? En el contexto africano el árabe es la lengua de los ritos, pero no necesariamente la que la gente habla. En Sudán sí, pero el árabe sudanés, no el clásico. Las religiones tradicionales en África pusieron unos cimientos en la religiosidad independientemente de que luego sean cristianos, musulmanes o de otras religiones. Pero es evidente que ha existido la arabización de considerar este modelo como el supremo para ser musulmán, y después ha habido una islamización de las instituciones, de la educación, del espacio público y de las constituciones. Aunque con muchas diferencias. Por ejemplo, en Senegal hay un 94% de musulmanes pero la Constitución dice que es una república democrática laica. No sé si tiene el mismo significado que le damos nosotros o los franceses. Si uno habla de umma, comunidad creyente musulmana, en el contexto de los países africanos se refiere a la colectividad, el pueblo o la nación, sin que sea necesaria una connotación religiosa. Por tanto, las identidades musulmanes se construyen de maneras distintas. Hay conexiones y diferencias.

Dada la coyuntura actual, ¿es posible mantener la equidistancia o más países irán tomando partido?

Todas las rupturas pueden también arreglarse. El tiempo es un factor muy importante. El líder supremo de Irán reconoció varias semanas después que fue una metedura de pata la quema de la embajada de Arabia Saudí en Teherán y esto ha hecho daño a Irán y al Islam. A todos les interesa, también a nivel mundial y global. Mientras dure la polémica los países africanos toman partido por un país u otro dependiendo de los acuerdos económicos, de las relaciones o de los préstamos. Si un 60% de mis importaciones vienen de Arabia Saudí en términos de gas y de petróleo no me interesa ponerme de lado en Irán para conseguir petróleo en buenas condiciones. Si tengo buenas relaciones con Irán, comprometida con la construcción de carreteras o de una nueva ciudad, me pongo al lado de ellos. En occidente tendemos a ver las cosas desde el prisma del islam, pero cuando tenemos relaciones con China a nadie se le ocurre pensar lo que es ese país o lo que no es.

 

Fotografía de portada: Gonzalo Gómez

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