Deforestación

29/05/2018
El Gobierno investiga las ventas ilegales de bosque

Por Nangayi Guyson (Kampala)

El aumento de la población, la gran demanda de carbón y la búsqueda de tierras fértiles esquilman la superficie boscosa de Uganda. Pero hay más: las talas ilegales por parte de empresarios, en connivencia con las autoridades, impulsan lo que acabará siendo un desastre si no se detiene.

La Reserva Forestal Central de Kajjansi, de unas 200 hectáreas de terreno a las afueras de Kampala, fue talada por un empresario para crear un albergue de ecoturismo. Esta tierra forestal fue vendida ilegalmente por la Autoridad Forestal Nacional (NFA, por sus siglas en inglés), un organismo gubernamental que tiene como objetivo administrar las reservas de bosque en Uganda.

Michael Mugisa, el director eje-cutivo de la NFA, fue arrestado después de que una comisión creada por el presidente para investigar el acaparamiento de tierras des-cu-briera que se había confabulado con miembros de su Minis-terio y recalificado fraudulentamente terrenos para la construcción del albergue por parte de la empresa International Camping Sites. De momento, él niega las acusaciones.

Esta información fue revelada después de que otra comisión, presidida por la ma-gistrada Catherine Bamugemereire, des-cubriera que el jefe de la NFA, Gershom Onyango, había otorgado ilegalmente títulos de propiedad del bosque a un empresario privado. Según la jueza, parece haber otras transacciones similares en otras partes del país. Así que la tala en la Reserva Forestal Central de Kajjansi es solo uno de los actos de defo-restación en Uganda.

Un guía de un centro de ecoturismo en Mabira explica la biodiversidad del bosque. Fotografía: Getty Images

La tasa a la que ha llegado la degradación de los bosques en el país es alarmante. Por ejemplo, en la reserva Mabira Central, que es una de las principales de Uganda con 312 especies de árboles, 315 de pájaros, o 218 de mariposas, se han perdido miles de hectáreas de tierra calificadas como «degradadas», según una encuesta del Ministerio de Aguas y Medioambiente.

Hay informes que dicen que los made-reros se confabulan con los guarda-bosques de la NFA para talar los árboles y obtener carbón y otros productos.

En el distrito de Mbale, al este de Uganda, la comisión de investigación mencionada descubrió que la Autoridad Nacional de Gestión Medioambiental, junto con la NFA, había cedido un terreno a un promotor privado que talaba árboles para venderlos y despejar un espacio para cons-truir un centro de ocio.

Estos actos de deforestación son muy comunes en este país de África oriental. Sus bosques se acercan a su desaparición por culpa del desenfrenado acaparamiento de tierras.

¿Qué se está haciendo mal en los bosques?

Además de la tala por parte de empresarios o la degradación de los bosques y los humedales, otros factores a tener en cuenta son el aumento de la población, la gran demanda de carbón y la búsqueda de tierras fértiles para la agricultura.

Advan Mbabazi, un experto ambien-talista de la Universidad de Makerere, en Uganda, comentaba que «el mayor impulsor de la degradación de los bosques en Uganda es la pobreza energética. Nuestra electricidad es demasiado cara para el ciudadano medio ugandés. Esta es la razón por la cual la mayoría de la gente usa carbón para cocinar, ya que no puede pagar las facturas de electricidad. Mientras esto sea así, el carbón y la leña seguirán siendo necesarios para el consumo humano y la degradación de los bosques continuará».

El ministro Abdul Nadduli ya ha expresado que la reducción de la superficie forestal en el país debe atribuirse a una mala gobernanza y a una dedicación insuficiente para controlar la alarmante situación. «La continua quema de carbón, leña y otros productos forestales ha fomentado la deforestación. Si queremos salvaguardar nuestros bosques, necesitamos convertirnos en protectores de nuestro medioambiente, detener las actividades que lo degradan y encontrar fuentes alternativas de energía», apuntó Nadduli.

Los ambientalistas han predicho que para el 2050 Uganda, que ya ha perdido dos tercios de sus bosques en los últimos 20 años, no dispondrá de tierras boscosas si no se hace nada para protegerlas. Las cifras muestran que la deforestación ha provocado que los 5 millones de hectáreas de bosque que había en 1990 se vieran reducidos a 3,5 en 2005. El reciente informe Joint Water and Environment Sector afirma que la cubierta forestal se redujo del 24% en 1990, al 11% en 2015.

Muestra de deforestación en Kisoro, al sur de Uganda. Fotografía: Getty Images

Políticos responsables

Mientras que los líderes mundiales han pedido a todas las naciones que actúen y resuelvan el desafío del calentamiento global, que es uno de los principales problemas actuales de la Tierra, Uganda, como país, está haciendo muy poco para proteger el medioambiente.

De las políticas relacionadas que se han implementado, algunas de ellas están destinadas a reducir la tasa creciente de deforestación. Entre otras destacan la Política Forestal, de 2001, y la Política Nacional de Gestión Medioambiental, de 1995. A pesar de que estas políticas existen, tienen agujeros y son poco eficaces: la cuestión de la deforestación no se aborda en su totalidad y, en otros casos, las estrategias utilizadas son débiles.

También existe una tendencia al alza en apoyar el institucionalizado y continuo acaparamiento de tierras forestales. Los líderes a menudo han ocultado la verdad sobre la defo-restación y sus causas disfrazándola con un lenguaje que habla de ali-vio de la pobreza y modernización agrícola. Debido a que los líderes y la opinión pública, en general, no son sensibles a la protección de los bosques, existe una tendencia a considerar las tierras forestales como terrenos fértiles libres que podrían asignarse fácilmente a los inversionistas.

Los ambientalistas han predicho que para 2050 Uganda no dispondrá de tierras boscosas si no se hace nada para protegerlas

Cuando las grandes corporaciones ugandesas piensan en expandirse, el Gobierno mira a las tierras forestales. Por ejemplo, cuando la compañía Sugar Corporation of Uganda Limited quiso aumentar su plantación de caña de azúcar, el Gobierno le quiso regalar parte del bosque de Mabira. Sin embargo, los ugandeses organizaron una protesta llamada Save Mabira Crusade que obligó al ejecutivo a abandonar su plan. Otro ejemplo es el de Kalangala, donde se le concedieron tierras forestales a Wilmer International para desarrollar plantaciones de aceite de palma. Desde entonces, más de 3.600 hectáreas de bosque han sido taladas para dar paso a esta industria.

Revelaciones recientes indican que los inversores están muy conectados con la élite política del país, una situación que se ve agravada por la débil implantación de las medidas gubernamentales y los marcos legislativos.

En algunos casos, los líderes políticos promueven que la población local se instale en áreas forestales. Se organizan grupos de mercenarios veteranos contratados por individuos interesados ​​en quedarse con terrenos de bosque. La presencia de tales grupos explicaría el acaparamiento de tierras en las reservas forestales de Bugoma, Lwamunda, Namanve y el sur de Busoga. Tratan de movilizar a gente de otros lugares para que se instalen en el bosque y usan sus amistades políticas para evitar prohibiciones, lo que debilita a las instituciones destinadas a proteger los bosques. Así allanan el camino para que quienes les pagan se apoderen de la tierra. Generalmente, los acaparadores de tierras son personas ricas y con fuertes lazos políticos y económicos.

Almacén de madera en Kampala. Fotografía: Getty Images

¿Qué está haciendo el país?

Uganda ya comprobó los peligros de la deforestación cuando el año pasado no llovió durante tres estaciones, lo que provocó el estallido de una hambruna en toda la nación.

El país ha comenzado a fortalecer el programa de reforma de la propiedad de tierras que se vie-ne implementando desde 2003 para reducir la pérdida de bosques, promover la gestión fo-restal sostenible, mejorar los medios de subsistencia locales e impulsar la economía nacional. Ha habido modificaciones a la ley en una serie de acuerdos, pero el progreso está en curso.

Bob Kazungu, un oficial superior forestal en el Ministerio de Agua y Medio Ambiente, ha finalizado un plan para plantar 200 millones de árboles en todos los bosques nacionales y reservas fores-tales de todo el país. «El Gobierno ha priorizado la restauración de los bosques desde el actual 15% del área total de la tierra, hasta el 24%, según los objetivos existentes previstos en la planificación para 2040», explicó Kazungu.

Otros defensores de la protección del medioambiente, como las organizaciones de la sociedad civil y la ONG Care International Uganda, han presentado la iniciativa Sistema de Monitoreo Forestal, por la que todos los ugandeses tendrán la tarea de luchar por la supervivencia de nuestra cobertura ecológica. Mediante un servicio de SMS la  gente podrá informar de todos los casos de tala ilegal y responsabilizar a los culpables. Lo que los ugandeses deben hacer es simplemente escribir un mensaje con las palabras «infierno en el bosque», indicar el lugar desde donde han sucedido las actividades ilegales, y enviarlo al 6006. Este mensaje lo reciben organizaciones de la sociedad civil y lo envían a las autoridades competentes que toman medidas inmediatas sin que sus identidades sean reveladas.

Si bien se están haciendo esfuerzos para reducir las causas obvias de la deforestación en Uganda, se debe prestar más atención al acaparamiento de tierras, que se está convirtiendo en un factor destacado en la pérdida de la cubierta forestal.