IRREVERSIBLES. Seydu: “El futuro está con ellos, lo tienen todo”

Por: Javier Sánchez Salcedo - 29/12/2016

Entrevista, fotografías y vídeo por Javier Sánchez Salcedo

 

Seydu es un trovador nacido en Freetown (Sierra Leona) que reivindica la vida sencilla, denuncia las injusticias y transmite lo aprendido a niños y jóvenes desfavorecidos en su tierra natal a través del proyecto Diamond Child School of Arts & Culture.

 

 

 

 

Seydu, ¿cuánto tiempo llevas viviendo en España?

Llegué como polizón en un barco a través de las Canarias y con el tiempo recalé en Madrid, donde he estado viviendo durante treinta años. No obstante, siempre he vuelto a mi tierra natal, donde con gran tristeza cada vez encontraba alguna tragedia: llámese guerra civil, guerra por el control de las minas diamantíferas, pobreza, epidemia de ébola.  He vivido aquí en España queriendo volver y devolver a los niños de mi tierra lo que yo pude salvar: las artes culturales de Sierra Leona.

 

Tu vida, ¿siempre ha estado ligada al arte?

Nací en la formación que creó mi abuelo, la National Dance Troupe, que alberga a todas las etnias de Sierra Leona, en la que damos a conocer las diferentes artes culturales que tenemos. Allí aprendí a fabricar mis instrumentos gracias a mi abuelo y a cantar gracias a mi madre. Hicimos representaciones por toda África.

 

¿Qué es para ti la música?

Para Seydu la música es el amor. A través de la música doy a conocer el amor que siento dentro de mí.

 

Seydu el día de la entrevista / Fotografía: Javier Sánchez Salcedo

Return to Africa es la canción que abre tu último disco, Sadaka. En ella expresas ese amor del que hablas.

Ver a mis hermanos y hermanas intentando llegar a occidente, y a veces perder la vida por el camino, es de las cosas más difíciles que un africano puede contemplar. Sobre todo uno que conoce muy bien la vida real en África y en occidente, y que ha sufrido en su propia piel las dificultades de uno y otro lado. Al fin y al cabo, todo es mentira. Todo con lo que soñamos en África de que en occidente hay de todo y se regala todo, y que no tienes más que tender la mano, es mentira. En occidente las familias trabajan mucho para tener lo justo. Es triste venir de África para optar por esta forma de vida de aquí. No la creo apta para el africano: el clima es distinto, la manera de ser diferente y las posibilidades mucho peores.

 

¿Es mejor que los africanos no vengan a Europa?

Mi pueblo tiene que ser capaz de vivir con lo que tiene, tiene que ser capaz de crear, de sembrar y cosechar su propia tierra sin necesidad de acudir a nadie ni buscar apoyos en ningún lugar. Lo tiene todo. Pero tristemente el colono nos enseñó que hemos de tender la mano siempre para poder conseguir algo y eso no está bien, no crea más que dependencia. Con Return to Africa yo lanzo la voz a todos mis hermanos y hermanas recordándoles aquello que nuestras madres siempre nos gritaban: “puedes ir donde quieras, pero nunca olvides a los tuyos y acuérdate de volver”.

 

Y en todo esto ¿tú dónde te sitúas? Porque tú vives en España…

Estoy aquí pero quisiera estar en África. Aquí consigo que la gente entienda cuáles son las situaciones allí y logro apoyo para los más desfavorecidos. Sin esta lucha y este trabajo de sensibilización aquí, no conseguiría ese apoyo. En África los gobiernos no hacen nada, no miran a la cantidad de niños que vagan por las calles. Por eso creé la escuela-taller Diamond Child.

 

Háblame de la escuela.

Es un centro que da educación básica reglada y enseña habilidades a jóvenes para que puedan valerse por sí solos en su comunidad y  no tengan que imaginarse emigrando para conseguir un futuro digno. El futuro está allí con ellos, lo tienen todo.

 

Seydu el día de la entrevista / Fotografía: Javier Sánchez Salcedo

¿Qué habéis logrado hasta ahora?

Se ha conseguido crear un lugar donde anualmente más de 500 niños reciben una educación digna. Muchos consiguen incluso crear un pequeño negocio a través de un sistema de microcréditos. Es el único centro que representa las artes culturales de Sierra Leona. He conseguido también que personas y organizaciones de España den apoyo a esta escuela para que se lleven a cabo proyectos educativos que permiten a muchos jóvenes excombatientes y niños soldado volver a tener dignidad, una casa e incluso una familia que les ama. Diamond Child crea mucha humanidad, mucha sensibilidad y a su vez crea futuro a través de la educación, una de las herramientas que más necesita el continente. El 45% de las mujeres en mi país son analfabetas. No hay derecho a privar de educación a nadie.

 

¿Con qué dificultades os encontráis?

Son muchas. En Sierra Leona es muy difícil llevar a cabo cosas cuando existen tantos intereses alrededor. El Gobierno está acostumbrado a obtener fondos de otros gobiernos  para llevar a cabo proyectos que nunca se llevan a cabo, mientras esos fondos desaparecen. Este mismo Gobierno de repente ve a un sierraleonés que ha vivido muchos años en el exterior, que vuelve, crea una escuela y consigue sacar adelante un proyecto que se está haciendo con casi nada y alcanzando unos niveles muy altos. Para ellos es una torta en la cara. Yo utilizo la música, el arte y la cultura para cambiar la vida de muchos desfavorecidos. No hay más. Si consigo instituciones que apoyen porque creen en mí, estupendo. Y si no, lo haré a través de mis conciertos, de la venta de mis discos y de muchos amigos que participan para cambiar las cosas en el continente africano.

 

¿Me cuentas la historia de algún niño de la escuela?

A mí me marcó la historia de Abas, un niño que encontré en Funkia, un poblado muy pobre de pescadores cercano a Goderich. Yo estaba allí porque quería comprar pescado y me encuentro a un niño que habían abandonado, que estaba tirado en una esquina al lado de las rocas. Le miro y me doy cuenta de que tiene un brazo paralizado. Abas tendría en ese momento unos cuatro año y medio, apenas sabía hablar y estaba bastante desnutrido. Empecé a preguntar a los pescadores por sus padres y me dijeron que había sido abandonado porque la gente del poblado creía que estaba poseído por un diablo. “No. Los que están poseídos son ustedes”, les dije. Y se empezaron a reír. Le cogí en brazos para llevármelo y una mujer me dijo que me llevaba la maldad conmigo. Llevé a Abas a la escuela e hice un acuerdo de los que solemos hacer con familias que acogen a niños de la calle, por el cual pasan el día en la escuela y a última hora de la tarde vuelven a casa, para sentirse en una familia. Abas ahora tiene 15 años y ha llegado a ser uno de los mejores artistas de Sierra Leona. Canta, con una mano toca los pianos de pulgar y, aunque cojea un poco, baila muy bien.

 

Seydu el día de la entrevista / Fotografía: Javier Sánchez Salcedo

Tu disco cierra con la canción Desert Rose, en la que participa Mariem Hassan. ¿Qué importancia tiene esta persona?

Mariem Hassan es una activista que hizo todo cuanto pudo en la vida por llegar al cielo con su voz y dar a conocer todas las atrocidades que padece su pueblo, el pueblo saharaui, un pueblo que nunca ha sido reconocido por el resto del mundo como un pueblo digno. ¿Cómo puede haber tanto enfrentamiento? Si hablamos de Marruecos y de los saharauis, son los mismos, son las mismas familias, los mismos hermanos. Es muy triste pensar que en el continente africano, un continente tan grande, tan diverso, tan hermoso, todavía existe una colonia, un país que no se reconoce como país donde existen tantas familias abandonadas en lugares donde no hay agua, donde no pueden sobrevivir. Y a nadie le importa. Además otro pueblo les acribilla cuando le da la gana. Esa ha sido siempre la lucha del pueblo saharaui y de su voz, que era Mariem Hassan.

 

River Sewa habla del expolio de los recursos y los conflictos derivados.

En mi álbum Sadaka hay 11 piezas. Todas las canciones apuntan a la misma historia: dar y recibir, la grandeza de que cuando tú das, estás recibiendo a la vez. River Sewa narra una sencilla historia sobre un río que cruza por toda África. Hay lugares donde lo llaman Nilo, lugares donde lo llaman Sewa o Níger. Es un río que siempre alimenta al pueblo africano. En sus orillas conviven cientos de familias que encuentran allí lo más bonito de la vida, que es el agua. Resulta que de repente se encuentran minas al lado del río Sewa, diamantes y oro. Esto hace que el pueblo africano cada vez tenga menos agua porque se va desviando para que las empresas mineras consigan sacar sus piedras preciosas, que al fin y al cabo deberían alimentar al pueblo africano. Esa tristeza existe: un continente que tiene tanto, pero todo lo que tiene es para su desgracia en lugar de su beneficio. La canción habla de un pueblo que tiene muchos diamantes que en realidad brillan como lágrimas en el rostro de sus gentes.

 

Qué echas de menos de tu tierra cuando estás aquí.

La sencillez de la vida. Ese vivir sin nada, con lo básico, sin grandes pretensiones. Lo poco que tienes lo aprecias, pero lo aprecias para siempre. Es tuyo, es lo que tienes, lo que te hace ser.