La agricultura se fortalece, a pesar de todo

Por: Chema Caballero - 11/04/2016

chema Por Chema Caballero 

 

Después de muchos años, de muchos estudios e informes y a pesar de los devastadores efectos que el fenómeno atmosférico conocido como EL Niño está produciendo en diversas zonas de África subsahariana, parece que por fin los expertos se ponen de acuerdo en decir que la agricultura en la región está mejorando grandemente.

Durante muchos años se habló de que algún día la llamada revolución verde que transformó Asia también arraigaría en el continente africano; sin embargo, el paso de los años ha demostrado que aquellos vientos pasaron de largo por África sin dejar rastro. Y ahora, de repente, las nuevas estadísticas muestran que entre el año 2000 y el 2014 la producción de cereales se ha triplicado en países tan distantes como Etiopía, Malí o Zambia. Incluso Ruanda consiguió resultados mucho mayores.

Millones de agricultores africanos tienen sus vidas más aseguradas y cuentan con la posibilidad de mejor alimentación como resultado de cultivos mejor administrados, acceso a fertilizantes y a semillas híbridas. Esto pone de manifiesto que los pequeños agricultores, no solo las grandes compañías, también pueden beneficiarse de las técnicas mejoradas.

A pesar del grave problema que supone la usurpación de tierras en África subsahariana por parte de grandes compañías transnacionales o países, la realidad es que casi dos tercios de las granjas africanas tienen menos de una hectárea de extensión, lo que supone que son explotaciones familiares, lo cual no deja de ser una buena noticia.

Además, estos datos demuestran que el progreso no tiene que ir ligado a la evicción de millones de pequeños propietarios agrícolas de sus tierras, como algunos temían y como las noticias referentes a los avances de las multinacionales bioagrícolas en el continente hacen temer.

Por el momento, podemos estar seguros de que más de la mitad de los trabajadores adultos del sur del Sáhara se emplean en agricultura. Con tanto agricultores y sin una verdadera industria pesada, el aumento de la producción agrícola es una de las mejores maneras de elevar los niveles de vida del continente.

A pesar de los logros conseguidos, todavía hay un largo camino por recorrer, porque según todos los expertos, las granjas de África subsahariana siguen siendo mucho menos productivas que las de Asia o América Latina. La región en su conjunto exporta menos productos agrícolas que un solo país como es Tailandia, por poner un ejemplo que sirva de comparación.

La realidad es que la agricultura sigue siendo inestable en un continente con un clima variable y poco regadío. Sin embargo, hoy los agricultores tienen un colchón más grande, mayor protección, cuando el desastre llega.

La mayoría de los países africanos viven situaciones mucho más pacíficas y mejores que las que tenían hace solo unos pocos años. Por otra parte, los agricultores ya no se ven sometidos a las reglas fijas de economía socialistas, o coloniales, que les imponían cultivos obligatorios o la prohibición de vender sus productos libremente en los mercados. Los aranceles fronterizos son más bajos, y en algunas regiones del continente están desapareciendo, y las prohibiciones a la exportación son excepciones en la actualidad y no la norma como anteriormente.

Quizás la primera consecuencia de estos aires de libertad es que la innovación se está acelerando en el sector agrícola. África está viviendo una explosión de empresas de semillas que producen híbridos inteligentes, que pueden soportar las sequías y resistir a las enfermedades.

Pero como señalábamos anteriormente, el progreso conseguido hasta el momento no es suficiente ya que el mismo es mucho mayor en otras partes del mundo. Además, la agricultura es esencial para el crecimiento económico de todo el continente africano. Todavía, en África subsahariana viven más personas en el campo que en las ciudades. Además, en esta región no se ha desarrollado una industria que tire de gran cantidad de mano de obra y que produzca riqueza, así, por ejemplo, África sigue exportando granos de cacao en vez de cacao en polvo. Del continente sale el producto agrícola que es transformado en cualquier otra parte del mundo, cuando si las dos funciones se hicieran en el mismo  país se generaría más riqueza, más empleo y se abaratarían mucho los costes de producción.

Volviendo al tema del repunte agrícola que vive el continente hay que afirmar que un auge más duradero necesitará en primer lugar reformas profundas del sector. Los expertos apuntan a que uno de los grandes retos que queda a los gobiernos africanos es el de desmantelar las barreras que restan a la innovación en la agricultura. Todavía se necesitan años para probar nuevas semillas híbridas en algunos países, por ejemplo.

Otro tema que no es nada claro es el de los cultivos genéticamente modificados. Hasta ahora, con excepción de Sudáfrica, el continente se está, en su mayoría, resistiendo a su introducción. Los defensores de estos opinan que son muy útiles en la lucha contra las plagas, un flagelo en la región. Pero el tema no está del todo dilucidado.

Sin embargo, un área donde sí está claro que los gobiernos africanos deberían invertir sin dilación es en el de la telefonía móvil, que permiten la compra de abonos, semillas y otros productos a distancia, además del seguimiento del clima y de los precios de mercado, o recibir directamente los subsidios gubernamentales desde cualquier localización.

No se puede negar que África se está urbanizando y que las ciudades del sur del Sáhara crecen a ritmos acelerados. Sus habitantes necesitan productos básicos, como hortalizas, frutas, carne…, lo cual representa una gran oportunidad para los agricultores y granjeros locales. Pero estos siempre se encuentran con el mismo problema, el alto coste del transporte y la dificultad de trasladar los productos agrícolas desde las granjas a los mercados. Evidentemente, esto hace que los productos de los campesinos locales no sean competitivos o no lleguen en buenas condiciones a la mesa de los consumidores.

En sentido inverso, la dificultad y alto coste del transporte hace que fertilizantes y semillas demoren su llegada a los lugares de producción y que lo hagan también a precios mucho más elevados de lo que sería razonablemente deseable.

De ahí, que los gobiernos africanos no solo deban invertir en las últimas tecnologías sino también en la mejora de los caminos rurales y de los medios de transporte, rompiendo, en aquellos países donde se producen, los cárteres de transporte que encarecen este enormemente aprovechándose de la necesidad de los campesinos.

También, com ya hemos señalado en repetidas ocasiones en estas páginas, sería de gran ayuda que los campesinos, en particular las mujeres, tuvieran reconocidos de forma clara y explícita los derechos sobre la tierra, con títulos adecuados, lo que les animaría a hacer inversiones a largo plazo sobre la tierra e incluso utilizar esta como garantía de nuevos préstamos.

Es reconfortante recibir estas buenas noticias y ver que, al menos en este sector, el agrícola, la mayoría de África subsahariana está siguiendo la dirección adecuada, aunque aún quede mucho por mejorar.