«La calidad de las literaturas africanas está ninguneada»

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Colección Libros del Baobab

Que se escuchen otras voces, que se conozcan otros mundos, que tengamos la oportunidad de meternos en otros zapatos… Más o menos eso pretende la colección Libros del Baobab, que nace publicando dos libros de autores africanos al año y poniendo el valor literario por encima de cualquier otra consideración.

Alguien podría pensar que embarcarse en un proyecto editorial dedicado a una literatura minoritaria como la africana en España y en medio de una pandemia que impide convocar actos públicos con los que impulsar su difusión, no es una buena idea. No es lo que piensan los creadores de la colección Libros del Baobab, en la editorial Libros de las Malas Compañías. «Estaba pensado que si en el momento peor estás aquí, cuando vuelvan los buenos tiempos solo podremos ir hacia arriba», dice Sonia Fernández. Con su blog Literáfricas, Fernándezlleva casi una década dando a conocer libros de origen africano y se ha convertido en una de las personas que más conocen la literatura del continente en España. Le acompañan en esta aventura Alejandro de los Santos, fundador del portal de cultura africana contemporánea Afribuku, y Chema Caballero, colaborador de MUNDO NEGRO y, como el anterior, profundamente vinculado a la cultura africana. La cuarta pata que aporta estabilidad al proyecto es Ana Cristina Herreros (ver MN 658, pp. 52-54), fundadora de la editorial que acoge la colección.

«A mí me encanta la literatura africana, pero normalmente la leo en lenguas originales y echaba de menos compartirla con gente que no tiene esa posibilidad. Enseguida me dejé convencer», dice Chema Caballero. La idea de poner al alcance de los demás aquello que se disfruta está muy presente en ellos. Sonia Fernández no se había planteado nunca una iniciativa así hasta que estuvo metida de lleno en Literáfricas: «Para mí lo más importante de lo que hacía era ofrecer nuevas voces y lecturas a la gente», añade. «El objetivo es aportar, traer al castellano otras firmas, ideas y formas de ver el mundo… Hay otra cosa que me atrae: que se publique a gente que escribe en el continente, porque mucha de la literatura africana que llega al castellano es de autores que viven en Estados Unidos, Reino Unido o Francia, y cuando escriben piensan mucho en ese público -occidental», dice Caballero. «-Obviamente no tenemos nada en contra de publicar de la afrodescendencia o de gente que viva en Europa, pero hay mucho por sacar del continente africano y muchas menos oportunidades de salir que para quienes residen en Londres, París o Lisboa…», matiza Alejandro de los Santos, proclive también a rastrear en editoriales africanas y descubrir nombres desconocidos que una vez leídos sorprendan. 

En cuanto a la línea editorial, su concepto es claro: atenerse al rigor literario. «Nos gustaría tener una colección multilingüe. Es decir, que haya libros de expresión inglesa, francesa, portuguesa, española… Y vete a saber si somos capaces de traducir del amárico, por ejemplo. Pero no queremos supeditarnos a equis cosas, como temáticas que se ponen de moda y todo el sector editorial parece ponerse de acuerdo. En ese sentido buscamos que sean obras buenas, de calidad, que a los tres nos parezcan incuestionables. Luego, los demás componentes como la lengua, el tema que expresa y otros, podrán sumar…», explica Sonia Fernández, sintetizando, a continuación, su pensamiento: «No queremos publicar con menos rigor literario y llegar a más gente. Lo que queremos es demostrar que las literaturas africanas tienen una calidad literaria muy alta y están ninguneadas».

Libros del Baobab apuesta por el modelo de suscripción como una manera de lograr algo de seguridad económica, pero también en busca de complicidad con sus lectores, a quienes ofrecerán pequeñas recompensas. Una de las ya dispensadas, a modo de ejemplo, es una lista musical escogida por Mbarek Ould Beyrouk, autor de Estoy solo, para acompañar su lectura.

En su presentación en la web de la editorial se lee que «la sociedad necesita más que nunca otras miradas». «La frase es porque el mundo actual no es que sea peor, pero sí parece que se mira más hacia dentro. Cada vez hay menos respeto y necesidad de acercarse a los demás –dice Fernández–, parece que hay que levantar muros y alejar… Y claro, es que estás hablando con tres personas que creen que la literatura tiene algún tipo de poder. Si no, no estaríamos contando este proyecto. La literatura tiene, al menos, el poder de que cada persona que se meta en un libro viva unas experiencias que no habría tenido. Los tres coincidimos en que la literatura tiene la capacidad de hacer que las personas empaticen. Ayuda a abrir tus visiones, a dejar de mirarte tanto el ombligo y a darte cuenta de que más allá de esa puerta hay gente que vive y que tiene muchas historias que contar. Durante el confinamiento, ¿cuánta gente se volcó en la literatura para poder salir?». 

«Soñando un poco, ¿a dónde os gustaría que llegara Libros del Baobab en tres o cinco años?», preguntamos. Chema Caballero contesta: «Si en tres o cinco años mantenemos el proyecto, ya sería un logro importante porque significaría que al menos diez libros de literaturas africanas diversas han sido traducidos y se han puesto al alcance de gente para que pueda conocer esas formas de ver el mundo y de pensar. Si pienso en sueños, me gustaría que publicáramos alguno de los grandes clásicos de la literatura africana cuyas ediciones están agotadas o que nunca se han traducido». Sonia Fernández enfatiza la necesidad de sacar a la literatura africana «del circuito cerrado en el que está». De los Santos, por su parte, pone como ejemplo al cine africano, que ha pasado de mostrarse en festivales especializados a tener casi siempre alguna película en las grandes citas. «El otro día releía un artículo relacionado con el Nobel de Literatura de Louise Glück y la polémica que hubo con los derechos de autor, y veía que con ese reconocimiento había vendido solo unos 200 libros en diez años en España. Eso te hace darte cuenta de lo que estamos consiguiendo con un primer libro de una literatura minoritaria, como es la de Mauritania, con un escritor desconocido (Beyrouk)… Es para estar satisfechos», añade. 

 

Estoy solo, el primero

La primera obra que publica Libros del Baobab es también la primera traducción de un autor mauritano al castellano de la que tenemos noticia. Mbarek Ould Beyrouk, escritor de expresión francesa, compone en Estoy solo un texto breve en el que su protagonista, oculto tras la llegada de un grupo yihadista, reflexiona y juzga su vida en los que podrían ser sus últimos momentos. Se trata de una novela –con traducción a cargo de Alejandro de los ­Santos– de ideas, evocadora y escrita con precisión. 

«Estoy muy contento de ser traducido al español. Como sabe, España jugó un papel importante aquí. Tengo muchos primos del antiguo Sahara español y el idioma es uno de los más extendidos en el mundo. Adoro a Cervantes y he leído todo Vargas Llosa…», contesta ­Beyrouk a MUNDO NEGRO a través de correo electrónico. Además de escribir varias novelas, el autor ha desarrollado su carrera como periodista: «Un periodista debería analizar la literatura de cualquier país sobre el que quiera escribir. Es la mejor manera de comprenderlo. Es en la literatura donde mejor se expresa el espíritu de un pueblo. Me parece evidente. La literatura me lo ha dado todo, la plenitud, el exilio, el placer de leer y de escribir. Cuando leo un texto literario, no me acerco a él diseccionándolo sino escuchando su música, lo que resuena en mí, las imágenes y las ideas que transmite». Por último, y en relación a la necesidad de mirarse interiormente con honestidad para no crear demonios exteriores como los que aparecen en la novela, Beyrouk reflexiona: «En efecto. El narrador de la novela ve el mundo, su ciudad, ocupada por yihadistas, por el agujero de una cerradura. Es cierto que también se observa y se analiza a sí mismo, como todos nos enfrentamos a los demás, escarbando en nuestro interior. De alguna forma, seguimos siendo prisioneros de nuestro universo psíquico, mental, cultural. Lo esencial es hacer como el narrador: librarse del miedo y enfrentarse al diablo».

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