Más allá de los eslóganes

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A finales de junio, la Unión Europea (UE) aprobó una resolución para denunciar el racismo y la brutalidad policial, tanto dentro de sus fronteras como en Estados Unidos, y adoptó el eslogan «Black Lives Matter» (las vidas negras cuentan) como respuesta al asesinato de George Floyd por la policía en Minneápolis el 25 de mayo.


Desde EE. UU., las protestas llegaron hasta Europa. En Reino Unido, Francia, Países Bajos, Bélgica y Alemania, por nombrar algunos países, se organizaron manifestaciones. Junto a la justicia racial, el movimiento asumió la causa de la descolonización. Siendo Europa el lugar de nacimiento de una discriminación racial que sigue afectando al mundo, no podía quedarse mirando. Por tanto, un equipo de la UE compuesto por blancos se sentó y condenó el racismo (véase la ironía). 

Las estatuas colonialistas se convirtieron en el objetivo, y varias de ellas fueron derribadas, comenzando con la del comerciante de esclavos Edward Colston, en Bristol; seguida de la del rey Leopoldo, que dirigió el asesinato de más de diez millones de congoleños. Hay una tendencia a intentar paliar el impacto del colonialismo pasado y presente diciendo que «nosotros no somos Estados Unidos», pero muchos negros, y otras personas del Sur global, afirman que el racismo en Europa es tan insidioso como en Estados Unidos. A menudo se ignora el control que Europa ejerce sobre las antiguas colonias por medio del orden político y económico mundial. 

No es suficiente que la UE diga que «las vidas negras importan». De hecho, en cierto sentido, que una institución que ha ignorado durante mucho tiempo los llamamientos para derribar el racismo institucionalizado ahora salte a la primera fila como reformadora es un intento de secuestro del movimiento. La UE debe ir más allá de los eslóganes y presentar una hoja de ruta sobre cómo pretende desmantelar ese poder que fue el corazón de su expansión y del saqueo de los países que continúa hoy. Uno se podría preguntar: ¿importan las vidas negras en el Mediterráneo? ¿Y en el Sahel, adonde la UE ha exportado su guerra contra la migración?

¿Las vidas negras importan realmente o hay que verlo en sintonía con los tiempos? ¿Qué ha enseñado la pandemia sobre la desigualdad y la opresión? El trabajo para descolonizar Europa es inmenso y requiere que nos alejemos del pasado. Además, aquellos que han sufrido racismo histórico o cotidiano deben desgañitarse para llamar la atención de una mayoría blanca que insiste en que el racismo forma parte del pasado y en que sus democracias y riquezas se deben a su arduo trabajo. 

El alto número de manifestantes es solo el comienzo. Eliminar la cultura racista, las caricaturas, el lenguaje y la enseñanza distorsionada de lo que fue el colonialismo, es la clave.  

Seamos honestos sobre cómo se reproduce el poder político y económico racial, cómo los inmigrantes continúan luchando contra la deshumanización y la exclusión. ¿Qué estrategias inmediatas, a corto y largo plazo, tienen los países y la UE como bloque para corregir estas injusticias?



Fotografía: Manifestantes en Tottenham (Londres) pedían el pasado 8 de agosto cambios en la Policía local, incluyendo el fin de la presencia policial excesiva en las comunidades negras o el uso injustificado de la fuerza en las mismas. (Peter Summers / Getty)


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