Presidenciales en Níger. ¿Hacia dónde va el país?

Young boys roll a cart over the tracks of the Niamey-Cotonou train line under construction in Niamey on June 3, 2015. AFP PHOTO / ISSOUF SANOGO (Photo credit should read ISSOUF SANOGO/AFP/Getty Images)

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Una oposición unida amenaza la continuidad del presidente de Níger en unas elecciones que se celebran el 21 de febrero en un contexto inestable.

 

Por José Naranjo

 

Acosado por problemas internos y externos que amenazan su propia estabilidad, Níger se enfrenta el próximo 21 de febrero a unas elecciones presidenciales muy abiertas y llenas de incertidumbres. Los ciudadanos del país más pobre del mundo están llamados a las urnas para elegir presidente entre una decena de candidatos, aunque cuatro de ellos cuentan con opciones reales de alzarse con la victoria. A un lado, el actual presidente, el socialista Mahamadou Issoufou, quien opta a un segundo mandato y presenta un balance con luces y sombras; al otro, tres líderes opositores con una enorme experiencia política cuya mayor fuerza es su unión ya anunciada en el caso de que alguno de ellos llegue a una posible segunda vuelta.

Las aguas bajan revueltas en Niamey. El pasado 17 de diciembre, el Gobierno anunciaba la detención de nueve oficiales del Ejército acusados de un presunto intento de golpe de Estado. Aunque para la oposición se trata de una muestra más de la “deriva autoritaria” del presidente Issoufou, lo cierto es que unos días antes, la sede del partido presidencial en Niamey sufrió un violento ataque que no ha sido del todo aclarado. En la región de Diffa, en el sureste del país, galopa la crisis humanitaria a lomos del grupo terrorista Boko Haram, que comete atentados y ataques con periodicidad y ha provocado un éxodo de unas 250.000 personas que han abandonado sus hogares, mientras la inestabilidad de Malí y Libia suponen un reto mayor para un país que, hasta ahora, ha logrado mantenerse en pie frente al desafío terrorista y la extensión del yihadismo.

 

Seyni Oumarou (izquierda), Mahamane Ousmane (centro) y Hama Amadou / Fotografía: Getty Images

Seyni Oumarou (izquierda), Mahamane Ousmane (centro) y Hama Amadou / Fotografía: Getty Images

 

En este contexto, Mahamadou Issoufou presenta un balance agridulce. Su llegada al poder en 2011, tras largos años de oposición, generó una ola de entusiasmo que pronto se vio ensombrecida por los enormes desafíos a los que debía hacer frente. Sin embargo, el Viejo León, como le conocen en Níger, decidió ir de frente y plantó cara a la todopoderosa Areva, la empresa pública francesa que extrae buena parte del uranio del país. En mayo de 2014, tras un pulso que duró meses, el Gobierno nigerino logró que la compañía doblara la rodilla y aceptara someterse a la ley minera nacional, lo que supuso un sensible incremento de los royalties para el país. Quizás este fuera su gran momento. Además, poco a poco, el presidente nigerino ha ido poniendo en marcha las grandes obras que prometió durante la campaña, como una vía férrea o varias carreteras.

Sin embargo, hay un lado oscuro. Si bien su prioridad ha sido comenzar a sacar a Níger del fondo del pozo de la pobreza este reto sigue estando lejano. El propio Issoufou admitía en una entrevista concedida hace algo más de un año que en un país con una tasa de natalidad de 7,6 hijos por mujer –que en 20 años habrá doblado su población actual– es realmente complicado atender a las crecientes necesidades de la población. Su apuesta por la planificación familiar, algo que el propio presidente considera la piedra central sobre la que debe pivotar todo desarrollo y cambio social en su país, se enfrenta a resistencias bien ancladas en la población, sobre todo en el ámbito rural.

 

Mujeres esperan para votar / Fotografía: archivo Mundo Negro

Mujeres esperan para votar / Fotografía: archivo Mundo Negro

 

En este contexto de nubarrones de pobreza que no se disipan, la oposición trata de explotar sus opciones y acusa a Issoufou y al gubernamental Partido Nigerino para la Democracia y el Socialismo (PNDS) de no tener un plan claro para el país, así como de sectarismo y corrupción. El propio censo electoral que servirá de base a los comicios de este mes de febrero ha sido criticado por la parcialidad a la hora de su elaboración. Sin embargo, el proceso electoral sigue adelante avalado por organismos internacionales y, salvo sobresalto de última hora que podría provenir de un Ejército donde cunde cierto descontento, los nigerinos acudirán a votar el próximo día 21. Pero, ¿qué nombres encontrarán en las papeletas?

La gran amenaza para Issofou se llama Seyni Oumarou. Ex primer ministro entre 2007 y 2009 lidera el Movimiento Nacional por la Sociedad del Desarrollo (MNSD-Nassara), uno de los partidos con mayor implantación en el país y que dominó durante años el panorama político. Candidato a los comicios presidenciales de 2011, logró forzar una segunda vuelta en la que cayó derrotado frente a Issofou, lo que le convirtió en líder de la oposición los últimos cinco años.

El segundo rival de entidad es Hama Amadou, líder de Moden Fa Lumana, un político muy conocido por los nigerinos, primer ministro en dos épocas distintas durante más de ocho años. En la segunda vuelta de las elecciones de 2011 anunció su apoyo a Issofou y se convirtió en presidente del Parlamento. Sin embargo, sus ambiciones presidenciales condujeron a una inevitable ruptura en 2013. Desde el pasado 14 de noviembre está en la cárcel acusado de haber participado en una trama de tráfico de bebés, lo que Amadou no duda en calificar como una persecución política. El Constitucional nigerino aprobó el pasado 9 de enero 15 candidaturas, entre las que se encontraba la de Amadou.

Finalmente está la respetada figura de Mahamane Ousmane, quien fuera el primer presidente elegido democráticamente entre 1993 y 1996. Se presenta al frente del Movimiento Nigerino por la Renovación Democrática (MNRD).

 

Manifestación de la oposición en Niamey / Fotografía: Getty Images

Manifestación de la oposición en Niamey / Fotografía: Getty Images

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