Miseria, miserables y misericordiosos

Por Julián del Olmo

El mundo no levanta cabeza: hambre, guerras, terrorismo, migraciones, injusticia institucionalizada, corrupción a gran escala, destrucción de la naturaleza… Pero, si tuviéramos que acotar o resumir podríamos decir que la miseria humana, a nivel planetario, tiene nombre propio: África. Su población es de 1.215.580.400 habitantes, el 40 por ciento de ellos por debajo de los 15 años. Esta es la radiografía de la miseria en África: 32 médicos por cada 100.000 habitantes; el 40 por ciento de la población no tiene acceso al agua potable; el gasto educativo alcanza apenas el 4,9 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) y la esperanza de vida está por debajo de los 60 años.

Leer más

Si se calla el tambor, calla la vida

Por Julián del Olmo

Por una causa u otra, el hecho es que cuando se habla de África es para mostrar su cara B, en la que se registra lo más negativo del continente: pobreza, hambre, violencia, guerras, emigración, refugiados, enfermedades raras (sida, ébola, malaria…). Hasta no hace mucho tiempo, veíamos a África como algo lejano y sus problemas no eran nuestro problema, pero las cosas han cambiado porque el mundo se ha convertido en una aldea global para lo bueno y para lo malo. En unos pocos años se ha pasado de una emigración con cuentagotas al éxodo masivo de emigrantes y refugiados africanos (hay sirios y no sirios) que –esquivando fronteras, concertinas y todo tipo de barreras físicas y mentales– han llegado a Europa (los que no han muerto en el intento).

Leer más