Thimbo Samb: «Nadie puede contar mi historia mejor que yo »

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Thimbo Samb es actor, activista y youtuber


«Soy de Senegal y tengo 33 años. Desde pequeño he tenido claro que quería ser actor. He participado en grandes proyectos: cortos, series y largometrajes. Además soy afroactivista en las redes sociales y en la recién creada Comunidad Negra de Africanos y Afrodescendientes en España».






¿De dónde te viene lo de ser actor?

Vivía en Kayer, un pueblo de pescadores. Pero desde pequeño mi madre me llevaba al grupo de teatro del pueblo, donde ella actuaba. Desde entonces he tenido claro que quería ser actor. Pescar me daba dinero, pero actuar me hacía feliz. Mientras esté vivo quiero ser feliz haciendo lo que me gusta. Cuando llegué a España, con 17 años, mi idea era no volver a pescar sino ser actor. Empecé durmiendo en la calle y buscando comida en la basura para poder comer, y he acabado participando en grandísimos proyectos. 



¿Qué ocurrió entre tanto?

Un día fui a visitar a unos compañeros manteros que estaban vendiendo en la calle. Era una época en la que yo estaba muy solo y apenas hablaba con nadie. Pero justo aquel día, llegó la policía y me llevó a la comisaría. Estuve en el calabozo durante tres días y me abrieron una orden de expulsión. Cuando me dejaron salir, una trabajadora social de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) me habló de que en la organización había un grupo de teatro. En ese momento yo no sabía ni decir «buenos días», pero se trataba de Teatro del Oprimido y no hacía falta hablar. Me volví a sentir feliz. Volví a ser el pequeño Thimbo que soñaba con ser actor.



Y lo has logrado.

Estoy muy orgulloso y muy contento de haber participado en todos los proyectos que he hecho hasta ahora. El que más me gustó fue un cortometraje que se llama Barcelone ba Barsakh, con el que gané el Premio al Mejor Actor en el Festival Internacional de Cine Social de Castilla-La Mancha. También trabajé en el cortometraje Un lugar mejor, que ha ganado más de 50 premios. Después llegaron Makun, que fue preseleccionado para los Goya, y las series Perdida y El silencio del pantano, que están en Netflix. Recientemente se han estrenado la serie Antidisturbios en Movistar y el largometraje Black Beach, de Esteban Crespo. 

Thimbo Samb el día de la entrevista. Fotografía: Javier Sánchez Salcedo




Muchos de tus personajes son migrantes. ¿Te ves limitado a un tipo de papel?

Hay que superar lo de hacer siempre el papel del migrante. Pero sabemos que España no tiene la cultura de ver a un actor negro haciendo otros papeles y somos nosotros mismos quienes tenemos que romper esa barrera creando nuestros propios guiones y produciendo. Hasta que no lo hagamos, las cosas van a ser muy difíciles de cambiar.



Sueles decir que sois vosotros los que tenéis que contar vuestras historias. ¿Qué quieres contar tú? 

Nadie puede contar mi historia mejor que yo. A menudo el problema en Europa es que son las personas blancas las que quieren contar nuestra historia. Tenemos voz. Lo que necesitamos son espacios donde podamos contar. Yo quiero contar quién era, quién soy y quién quiero ser. 



¿De qué crees que puede servir?

Mi historia son miles de historias. Yo vine en patera después de cuatro intentos. Al llegar me preguntaron cómo me llamaba. Les dije Thiambo y pusieron Thimbo. Me metieron en la cárcel durante 18 días. Cuando me dejaron libre estuve durmiendo en la calle durante tres meses. Pero es la historia de mil personas negras, y es muy importante contarlo para que la gente sepa realmente quiénes somos, de dónde venimos y por qué venimos. Sabemos que podemos morir en el mar, que nos pueden pegar en las fronteras y lo que nos espera en España, y aun así venimos. Eso hay que contarlo, y tenemos que hacerlo nosotros mismos. 



¿Tú sabías lo que te esperaba?  

Sabía que podía morir. Tres días antes de coger la patera, un amigo mío murió. 



¿Y por qué viniste?

Porque no nos cuentan la verdad. Nos pintan Europa como lo mejor del mundo, sin pobreza y sin hambre. Aunque la razón de fondo es que no paran de saquear nuestros recursos. Y no puedes venir a mi casa, llevarte mi pan y obligarme a quedarme allí. No me voy a quedar. ¿Quieren frenar la inmigración? No pueden, porque no están dispuestos a dejar de saquear nuestros recursos.


Thimbo Samb el día de la entrevista. Fotografía: Javier Sánchez Salcedo




¿Es una forma de denuncia?

Sí. Es una forma de decirles: mientras sigáis saqueando nuestros recursos, seguiremos viniendo, aunque algunos se queden en el camino. En todas las guerras hay caídos. Si quieren parar esta guerra, que dejen de saquear. 


Utilizas también Internet como canal de denuncia.

Empecé en las redes porque cuando la gente te conoce tienes muchas más posibilidades de encontrar trabajo como actor. Ahora me siguen más de 350.000 personas en TikTok, más de 70.000 personas en Instagram, más de 150.000 en Facebook y más de 50.000 en YouTube. En mis vídeos hago comedia y denuncio el racismo. Para mí es muy importante ser activista en las redes y acercar culturas. Necesitamos entendernos, y seguiremos siendo unos ignorantes si negamos la cultura del otro. Podemos coger lo mejor de la cultura española y lo mejor de mi cultura y mezclarlo. Sé que son diferentes. En mi cultura, mirarte a los ojos mientras hablo contigo es una falta de respeto. En tu cultura es todo lo contrario. Hace años tuve una reunión con policías y decían: «El problema es que cuando cogemos a los manteros, nos mienten porque no nos miran cuando hablamos con ellos». Tuve que intervenir para que entendieran que eso es mostrar respeto. Pero si no lo hablamos, no nos entendemos. 



Tus vídeos van dirigidos especialmente a un público joven. 

Las personas mayores pueden cambiar el chip, pero es mucho más difícil. Somos los jóvenes los que tenemos que romper las barreras. En mis vídeos hablo con jóvenes por la calle y les hago preguntas del tipo, «¿qué imagen te viene a la cabeza si te digo África», «¿crees que en África hay universidades?», «¿piensas que los migrantes que llegan son delincuentes?»… Y cuando me dicen que creen que en África no hay universidades, es triste pero no es culpa suya. Es lo que ven en sus padres, en el colegio, y, sobre todo, en la tele. Y no vamos a esperar a que los colegios y los padres los eduquen. Por eso salgo a la calle a hacerles preguntas para que reflexionen. Luego entran en mi canal para ver el vídeo y se dan cuenta, entre broma y broma, de que están haciendo el ridículo. Pero no es su culpa. Educar y concienciar es mi deber. No quiero que mis hijos nazcan en un mundo con tanta injusticia y tanta ignorancia.



En tu mente está volver a Senegal. ¿Cuál es tu plan?

Cuando empecé a trabajar en el cine español me di cuenta de que mi sueño era volver y trabajar desde allí. Hace dos años fui a Senegal y compré unos terrenos, al lado de mi casa, y quiero construir allí un centro sociocultural y montar una productora para que tanto yo, como mi madre, mi padre, mis hermanos o cualquier persona que quiera contar su historia y no tenga los medios, pueda hacerlo. Tenemos mucho que decir. 


Thimbo Samb el día de la entrevista. Fotografía: Javier Sánchez Salcedo




Además formas parte de la Comunidad Negra Africana y Afrodescendiente en España, una plataforma creada recientemente.

Surgió con la muerte de George -Floyd. Es una desgracia, pero muchas veces tiene que pasar algo para que abramos los ojos y nos levantemos. Cuando pasó, creamos una red para poder comunicarnos africanos y afrodescendientes que estamos aquí, para decir «ya basta». Lo que pasó en Estados Unidos con George -Floyd, y con muchísima otra gente, está pasando aquí. Hace seis años murieron 14 personas en la playa de Tarajal. ¿Qué pasó con Mbaye en Lavapiés, con Samba Martine y con Lucrecia? Mientras sigamos callados y no nos organicemos entre nosotros, estas cosas van a seguir pasando. Las personas del colectivo estamos conectados desde Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Zaragoza…, estamos en casi toda España, y creo que nunca ha habido un movimiento así. Trabajamos en grandes proyectos. Creo que va a funcionar porque africanos y afrodescendientes nos tratamos sin prejuicios, todos somos iguales, el inmigrante que vino ayer y el que ha nacido aquí. 



¿Optimista?

Claro que sí. Debemos tener fe. Estamos cambiando pequeñas cosas. Ya estamos en todas partes, en el Gobierno, en el cine, en muchos sitios. En España llegará a verse un presidente negro. Ojalá que ese día yo esté aquí. Nuestros hijos y nuestros nietos están en la universidad y entrarán en el Gobierno y serán presidentes, ministros, aunque a algunos no les guste.

   


Fotografía: Javier Sánchez Salcedo


Con él

«Barcelone ba Barsakh es un cortometraje que trata sobre la inmigración. El personaje que interpreto fue muy familiar para mí, porque vive lo que yo he vivido. Fue una experiencia muy dura, pero a la vez muy chula, porque tuve que representar a muchísima gente inmigrante».



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