Educación en medio de la guerra

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Comboni College of Science and Technology en Jartum (Sudán).



Por P. Jorge Carlos Naranjo Alcaide, rector del CCST



El Comboni College es una institución educativa creada por los Misioneros Combonianos en 1929 que, con el tiempo, ha formado a miles de sudaneses y refugiados de la región a través de sus tres secciones: escuela primaria, secundaria y universidad. En los primeros días de abril de 2023, los 2 686 estudiantes que la poblaban cada día, sus familias, los docentes y la comunidad comboniana que gestionaba el complejo educativo esperaban la firma de un texto constitucional de transición entre las plataformas civiles, las Fuerzas Armadas Sudanesas (SAF) y las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF).



El estallido de la guerra

La vida de todos ellos se vio abruptamente golpeada por el estallido de la guerra el día 15 de ese mes. El acuerdo nunca se firmó. Los muros de las dos escuelas y las diferentes facultades de la universidad dejaron de absorber las voces de niños, jóvenes y docentes para recibir el impacto de las balas, los morteros, misiles y granadas que se intercambiaban las dos facciones enfrentadas. 

Los alumnos y sus familias pasaron a formar parte de los 12 millones de desplazados y cuatro millones de refugiados originados por el conflicto. El 87 % de los estudiantes universitarios de todo el país fueron obligados a dejar su lugar de estudio, incluidos los de la sección universitaria de nuestro centro, el ­Comboni College of Science and Technology (CCST).

Estos últimos, al huir para salvar sus vidas, a veces a punta de kaláshnikov, no contaban con sus expedientes académicos sellados por el CCST o los ministerios de Universidades y Asuntos Exteriores. Por lo tanto, se encontraron con la imposibilidad de continuar con los estudios en sus lugares de refugio. Tampoco era fácil encontrar un trabajo en localidades que recibían a millares de desplazados o refugiados. ¿En qué futuro podían soñar?



«Queremos estudiar»

En junio de 2023, distribuimos un cuestionario en línea entre los universitarios para preguntarles si querían y podían continuar sus estudios a distancia a pesar del conflicto. El 73 % respondió de forma positiva. Cuatro meses más tarde, el Ministerio de Universidades e Investigación Científica autorizó a las instituciones educativas a impartir sus programas en línea y a trasladar sus sedes a lugares seguros del país. El CCST ­reorganizó sus actividades desde Port Sudan, ciudad situada a 1 000 kilómetros al noreste de Jartum sobre la costa del Mar Rojo, donde los Misioneros Combonianos ya teníamos otra comunidad.

El CCST continuó sus programas universitarios a través de una plataforma digital de enseñanza para conectar a los estudiantes y a los docentes dispersos por el país o en el extranjero. De esta manera, más de 300 alumnos han conseguido completar cinco semestres en estos tres años de conflicto, muchos de ellos sin acceso a un ordenador personal y teniendo que estudiar con un teléfono ­inteligente.

En junio de 2025, se completó la construcción de una nueva sede del CCST con la financiación de las conferencias episcopales de Alemania e Italia. Desde estas nuevas instalaciones, se gestionan en línea los cursos universitarios para los estudiantes que se habían matriculado y comenzado sus programas académicos antes de la guerra en los grados de Enfermería, Informática, Lengua y Literatura Inglesas y Tecnología de la Información. El Departamento de Enfermería del CCST ha abierto, además, una clínica de cuidados paliativos y ha formado a centenares de trabajadores sanitarios y voluntarios locales en este campo en colaboración con el Ministerio de Salud del estado del Mar Rojo. 

Mientras que en grados como el de Informática ha sido posible reconvertir por completo los programas presenciales en virtuales, los estudiantes de Enfermería deben realizar la formación práctica en un laboratorio y en centros sanitarios de Port Sudan, por lo que han tenido que desplazarse desde sus lugares de refugio hasta la ciudad costera para su formación práctica al final de cada semestre. Algunos de estos estudiantes han tenido que recorrer más de 1 600 kilómetros y atravesar territorios ocupados hasta por tres ejércitos diferentes. 

En diciembre de 2024 tuvo lugar la primera convocatoria de exámenes de Selectividad desde que comenzó la guerra. Esto ha posibilitado la matriculación de nuevos estudiantes. En enero de 2026 se han incorporado 214 alumnos, casi todos presentes en Port Sudan. El grado universitario más solicitado es el de Enfermería, un hecho sintomático en un país que carece de profesionales de la salud bien formados.



Reactivando Jartum

En abril de 2025 el Ejército sudanés recuperó el control de la capital, que había perdido al inicio de la guerra. El pasado mes de enero, el Gobierno completó el traslado a Jartum de los diferentes ministerios, reubicados temporalmente en Port Sudan. Un millón y medio de personas han regresado a la capital, donde la población ronda los cinco millones de habitantes. Ahora una de las prioridades es la reconstrucción, incluido el Comboni College (en la imagen, cerrado después del inicio de la guerra).

La sede central de la universidad ha sido uno de los edificios menos afectados por los impactos de los misiles. El primer paso para la rehabilitación de toda la estructura consiste en la instalación de paneles solares para producir energía eléctrica. Un primer equipo del College se ha instalado en la planta baja del edificio para atender a los estudiantes que se encuentran de nuevo en Jartum, gestionar una sala para la enseñanza en línea y supervisar los trabajos de limpieza, rehabilitación y reconstrucción de los diferentes edificios del complejo educativo.

Otro desafío será el cuidado de las heridas que esta guerra ha abierto. A lo largo de su historia casi centenaria, el CCST siempre se ha caracterizado por acoger a estudiantes y docentes de poblaciones en conflicto. Siempre ha sido una escuela de reconciliación, tolerancia, diálogo y paz. El trabajo de ­reconstrucción material irá unido con el de capacitación de personas y cicatrización de heridas abiertas. Una vez que la ­sede de Jartum vuelva a estar operativa, más la nueva de Port Sudan, continuará formando enfermeros a través del programa de grado, pero con el personal docente de las dos sedes colaborando a través del uso de la tecnología.   



Fotografía: CCST



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